
Trump ha anunciado la adhesión de Kazajistán a los Acuerdos de Abraham, el proceso impulsado por el presidente de EEUU en 2020, para que varios países árabes normalizaran sus relaciones con Israel.
El Gobierno kazajo explicó que su adhesión a los Acuerdos de Abraham «es una continuación natural y lógica de la trayectoria de la política exterior de Kazajistán, basada en el diálogo, el respeto mutuo y la estabilidad regional».
Según el medio digital Axios, Kazajistán busca profundizar sus relaciones con Israel y se suma a un acuerdo en un paso de menores consecuencias que la adhesión de los países árabes.
Sin embargo, el anuncio es menos espectacular de lo que la Casa Blanca difundió, ya que este país centroasiático, a diferencia de Marruecos, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein o Sudán, que firmaron en 2020, ya mantiene relaciones diplomáticas con Israel.
Su decisión supone más un respaldo a la política de Trump que un gran giro diplomático.
Kazajistán participó este jueves, junto con otros estados de Asia Central, en una cumbre con Donald Trump en la Casa Blanca.
Arabia Saudí, en el punto de mira de Trump
El proceso de los Acuerdos de Abraham es una prioridad diplomática para el presidente estadounidense, que busca sobre todo sumar a un actor clave, Arabia Saudí.
«Muchos países se están sumando a los Acuerdos de Abraham, y espero que pronto se una Arabia Saudí», declaró el presidente estadounidense el miércoles.
Aunque no mantiene relaciones diplomáticas con Israel, Ryad ha ido acercándose al Estado sionista al punto de que parecía próxima su adhesión a los Acuerdos de Abraham hasta que el genocidio en Gaza frenó la iniciativa.
Siria, ¿próximo «socio»?
EEUU también También ha estado presionando a Siria, con cuyo presidente, Ahmad al-Sharaa, se reunirá el lunes, para que se una a esta iniciativa diplomática. Damasco se encuentra en una situación muy vulnerable, que ha hecho que Israel invada gran parte de su territorio, lo bombardée y lo someta a sus amenazas.
Esta presión llega al extremo de que que Washington estaría preparando su presencia en una base aérea de Damasco como parte del pacto de seguridad sirio-israelí negociado por Estados Unidos.
De confirmarse, esto representaría uno de los giros geopolíticos más drásticos en Oriente Medio en décadas: Estados Unidos e Israel se asegurarían el acceso militar a la capital de un país que han atacado.
Ahmed al-Sharaa, antiguo yihadista necesitado de reconocimiento internacional, ya ha dado varios pasos en esta dirección desde que llegó al poder. Acabó con las bases de la resistencia palestina en el país.
La ONU levanta las sanciones a Al-Sharaa
Este mismo jueves, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó levantar las sanciones que pesaban sobre el presidente sirio, y su ministro del Interior, Anas Khattab, como medidas contra el Estado Islámico y Al Qaeda, días antes de la visita de Al Sharaa a la Casa Blanca.
Todos los miembros del Consejo, a excepción de China, que se ha abstenido, han votado a favor de la resolución de levantar las sanciones a Al Sharaa propuesta y firmada por Estados Unidos, país que ha destacado este consenso como una «fuerte señal política».
China ha justificado su abstención por el «impacto potencial» del levantamiento para «la lucha contra el terrorismo dada la frágil situación» en Siria, y ha criticado que Estados Unidos ha forzado al Consejo a tomar acción, pese a las grandes diferencias entre sus miembros, para imponer su propia agenda política.
Los Acuerdos de Abraham rompieron el consenso árabe (con las excepciones de Egipto y Jordania) de no reconocer a Israel sin la creación de un Estado palestino soberano y viable. Este cambio hacía oficial el abandono por parte de los Estados árabes a la causa palestina que, en la práctica, ya estaban llevando a cabo.

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