
Un total de 16 personas que viven en la calle en Iruñea han sido acogidas en Katakrak dentro de la campaña Negu Gorriak/Derecho a Techo.
Esta pasada ha sido la primera noche que han pernoctado dentro del local y esta mañana, durante el desayuno, Negu Gorriak/Derecho a Techo ha convocado a los medios de comunicación para una rueda de prensa en la que han lamentado la cobertura de las instituciones a las personas sin hogar.
Desde el colectivo, han calificado de «insuficiente» la acción por parte de la Administración foral y local frente a la crisis del sinhogarismo y han estimado que existen entre 150 y 200 personas en la capital navarra en esta situación y han asegurado que se da una situación «por falta de recursos».
Sin políticas de extrema derecha
«Por suerte no estamos como en Badalona o en Donosti o en Bilbo, donde ha habido macro desalojos. Es decir, la extrema derecha aquí no está haciendo política con toda esta gente, pero estamos en la pantalla siguiente, con unas administraciones que no son capaces de imaginar, con la cantidad de recursos que hay, darle salida a esta coyuntura», ha explicado Aitor Balbás Ruiz, integrante del colectivo.
En este sentido, la iniciativa nace como «respuesta» y ha sido llevada a cabo desde diferentes grupos, como el sindicato CGT, Aritu, SOS Racismo, GKS y Katakrak, siendo este último el primer local que se ha adherido a esta campaña, aunque se espera que se sumen otros colectivos en las próximas semanas ante un invierno «que los meteorólogos señalan que será el más duro de los últimos 20 años», cómo ha señalado Balbás.
Desde Negu Gorriak/Derecho a Techo, han hecho un llamamiento a la sociedad a participar en esta campaña de solidaridad de tres formas: cediendo los locales, apoyando económicamente o haciendo pernoctas con los jóvenes.
Las 16 personas, todos varones y procedentes en su mayoría de Marruecos y Argelia, tienen entre 18 y 30 años y dispondrán de un espacio seguro y comida hasta finalizar marzo, cuando concluya el invierno. Durante el día, los beneficiarios continúan con su rutina, desde talleres o biblioteca.
«Esta noche han llegado bastante asustados por el frío y, de hecho, hemos tenido unas cuantas llamadas, porque entre ellos se conoce más gente que quería venir. Es francamente desagradable tener que decirles que no», ha reconocido Balbás.
Un ingeniero de topografía
Una de esas personas, Younes Oulahri ha ofrecido su testimonio para explicar qué situación están viviendo él y sus compañeros. De 29 años, llegó al Estado hace cinco años, la mayor parte del tiempo en Soria, donde trabajó por un tiempo.
«En Soria ya no podía, no había ningún tipo de ayudas y me dijeron que en Pamplona por lo menos me podrían echar una mano», ha explicado Oulahri.
Lleva tres meses viviendo en la calle, donde tiene que buscar cómo comer, ducharse, lavar la ropa o buscar un sitio caliente en el que dormir, todo ello en un contexto marcado por «la inseguridad».
«Y, entre todo, los robos. Dejas tus cosas y, cuando vuelves, ya no hay nada. A mí, cuando llegué aquí la primera vez me robaron la mochila con todo, mis papeles, portátil y demás», ha asegurado.
Su aspiración es que le den la oportunidad de recuperar los papeles y poder trabajar, en algún momento, de aquello que estudió.
«Soy ingeniero de topografía, he homologado el título y ojalá consiga un trabajo relacionado con ello, que es lo que he estudiado y me gusta», ha compartido.

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