Ramón Sola

El conservadurismo fuera de casa lastra el crédito de Lisci, y más después de Anoeta

El proyecto de Alessio Lisci sigue ahogándose a domicilio. Osasuna se ha quedado sin marcar en ocho de los diez partidos ligueros fuera de casa y el choque copero en Anoeta confirmó que quien no arriesga no gana.

Lisci da instrucciones a los suyos en Anoeta, junto a Matarazzo.
Lisci da instrucciones a los suyos en Anoeta, junto a Matarazzo. (Jagoba Manterola | Foku)

Osasuna estuvo a punto de ganar el martes, ya casi miércoles, el partido copero en Anoeta. Habría sido su primera victoria fuera en un año en un partido ante un Primera (eliminatorias previas al margen), tras la conseguida en San Mamés también en Copa en enero de 2025 (2-3). Para seguir con las casualidades, la última vez que ganó lejos de El Sadar en liga también había sido en Donostia (0-2), allá por octubre de 2024.

Los números no mienten. La primera vuelta liguera a domicilio ha resultado catastrófica en bagaje de puntos (dos en diez partidos, empates en Oviedo y Mallorca). Pero más aún en goles: solo se han logrado tres, uno de Budimir de penalti en Villarreal que no sirvió para nada (2-1 final) y los dos de Raúl y Boyomo que dieron el empate en Mallorca.

En los otros ocho choques Osasuna no ha marcado, ni siquiera el sábado en Girona, ante el equipo más endeble en lo defensivo de esta primera vuelta: los de Míchel habían encajado 17 goles en 9 partidos en casa, a más de dos de media, pero ni por esas. Al final, 1-0, el resultado más repetido de la temporada para el Osasuna a domicilio: también perdió así en el Bernabéu, el Metropolitano, Cornellá y Pizjuán.

Cuestionado sobre ello en la rueda de prensa previa al partido de Copa, Lisci restó importancia al tremendo dato de sequía goleadora, recitando parte del rosario de ocasiones que ha tenido el equipo a domicilio. Es cierto que Osasuna pudo empatar en Cornellá si Catena emboca a portería a un metro de la raya, en Sevilla si Raúl marca solo ante el portero, en el Metropolitano si Budimir no se topa con Oblak también en los minutos finales, o en Girona si Víctor marca un remate casi en el área pequeña o el trallazo de Rubén no se va al larguero.

3 goles fuera, 15 en casa

En las estadísticas modernas que establecen el número de ‘goles esperados’ en función de la claridad de las ocasiones creadas, a Osasuna se le estima una proyección de 9 tantos fuera en estos 19 partidos, pero solo han llegado a la red 3. Una miseria frente a los 15 sumados en casa en un encuentro menos.

La falta de acierto no es achacable al banquillo, ciertamente, pero sí lo es la falta de riesgo fuera de casa por parte del técnico. Y es ahí donde ha generado críticas crecientes entre la hinchada el planteamiento en Anoeta después del inesperado 0-2 al cuarto de hora de juego.

Por un lado, porque el equipo se encerró en bloque bajo sin más plan que lanzar en largo a Raúl García de Haro, en clara desventaja ante Caleta Car y Zubeldia, y en cortar el ritmo de juego en lo posible. Algo que resultaba muy arriesgado con 75 minutos por delante, como terminó probándose.

Ni Víctor ni Aimar en Anoeta

Y por otro, porque, con el partido crucial ante el Oviedo a cuatro días vista, Lisci decidió dejar en el banco a dos jugadores de ataque que podrían haber sido determinantes: Víctor Muñoz por su velocidad y Aimar por su capacidad de retener el balón. En su lugar salieron, ya tras el 1-2 con un cuarto de hora por delante, dos puntales defensivos como Catena y Torró, que no consiguieron hacer de muro ante el arreón final donostiarra. La Real terminó acumulando un 69% de posesión y rematando 30 veces por las 13 rojillas.

Una de las misiones encomendadas a Alessio Lisci a su llegada era resolver el mal balance de Vicente Moreno a domicilio, algo que resultaba endémico en la trayectoria del entrenador valenciano. En el caso del romano no había tal mancha a priori, pero sí a día de hoy. Y obtener la permanencia obligará a resolverla como sea, puesto que Osasuna visita en esta segunda vuelta a rivales tan directos como Rayo, Valencia, Alavés, Elche, Levante y, al loro, último partido, Getafe.