
El defensa central de Osasuna Jorge Herrando ha manifestado que quiere ser «un jugador importante» en el club navarro tras renovar con la entidad hasta junio de 2030, asegurando tener tiempo por delante para alcanzar su mejor versión.
El de Campanas ha sellado su continuidad en Osasuna con una renovación a largo plazo que le vincula al club rojillo hasta junio de 2030.
El canterano ha mostrado en rueda de prensa su agradecimiento al club, a su familia y a todo el equipo que le ha acompañado en su trayectoria. «Al final son muchos años desde que entraron que llevamos este camino juntos, así que agradecerles el trato que hemos tenido todo este tiempo», ha afirmado en referencia a la directiva.
Herrando se plantea los próximos años «con mucha ambición». Lejos de conformarse ha asegurado que afronta esta nueva etapa como un reto personal. «No me conformo con renovar cuatro años y ya. Yo quiero ser un jugador importante en Osasuna, y ahí está mi ambición y mi trabajo para conseguir eso», ha apuntado, dejando claro que su mejor nivel está por llegar: «Mi mejor versión no es esta todavía, creo que tengo cosas que mejorar».
El jugador navarro también es consciente de que, con el paso de los años, su rol en el vestuario irá cambiando. Herrando aspira a convertirse en un referente y no oculta su máxima ilusión: «Ojalá poder llegar a ser un capitán de Osasuna, sería culminar ya todo el sueño».
El central ha reconocido que la continuidad en el once titular estas semanas (en ausencia de Boyomo por la Copa Africa) le ha dado un extra de seguridad en los últimos partidos. «Los jugadores, cuando tienen confianza, dan un plus más. Cuantos más partidos juegas, al final coges más confianza y más poso», ha explicado. Herrando se siente en un buen momento físico y con ganas de seguir creciendo sobre el césped, donde considera que la experiencia es clave para pulir aspectos del juego como los duelos aéreos o la lectura de los partidos.
La renovación llega en una semana agridulce tras la eliminación en la Copa frente a la Real Sociedad. Herrando ha admitido que el vestuario está «fastidiado» por un resultado que fue «un palo y un chasco», tras ir ganando 0-2 a un cuarto de hora del final. Sin embargo, ha subrayado la importancia de «pasar página rápido» y centrarse en el próximo compromiso liguero.
El equipo ya tiene la mirada puesta en el partido del sábado contra el Oviedo en El Sadar. «Es un partido muy importante», ha afirmado el defensa, quien ve al equipo «con muchas ganas y ambición» de cambiar la dinámica.
Habrá que ver si esta renovación pesa en la decisión de alineación de Alessio Lisci, que durante la primera vuelta ha apostado como titulares por Catena y Boyomo en el eje central. Dado el rival, parece poco probable que el romano apueste por línea de cinco.
«Regeneración tranquila»
Esta continuidad, junto a la de otros jóvenes como Aimar, Abel Bretones o Víctor con contratos largos, forma parte de una «regeneración tranquila» de la plantilla que busca el club. Braulio Vázquez ha explicado que el objetivo es llevar a cabo una transición progresiva, reconociendo el legado de los jugadores más veteranos que han llevado al club a sus éxitos recientes.
En cuanto al mercado de invierno, Braulio Vázquez ha confirmado que la dirección deportiva está activa. «Estamos intentando mejorar la plantilla», ha afirmado, señalando que buscan opciones «especialmente en posiciones de ataque». Han trascendido opciones como Fabio Silva (Borussia Dortmund), que sería la más buscada pero difícil; Raúl Moro (Ajax), a quien el club ya pretendió en verano; e Ilias Akhomach (Villarreal). El elegido llegaría cedido, si es que prospera alguna de las opciones, todas de nivel a priori.
Respecto a las salidas, ha sido tajante al asegurar que no se prevén, salvo que se pague la cláusula de rescisión de algún jugador. Además, ha informado de que el club tiene que valorar las situaciones de Juan Cruz y Kike Barja, que acaban contrato, y que la renovación de Rubén García por minutos «debe estar muy cercana».
Sobre la mala racha de resultados, ha mostrado su respaldo total al cuerpo técnico de Alessio Lisci. Ha considerado que ha habido una evolución en el juego desde el partido de Mallorca, pero ha identificado la falta de eficacia como el principal problema: «En Girona la primera parte fuimos muy, muy, pero mucho, muy superiores».
El director deportivo ha sido claro sobre su prioridad actual: «Espero que juguemos peor contra el Oviedo, pero que ganemos».
A su juicio, los buenos partidos sin premio, como el de Girona o el del Celta, pueden generar dudas, por lo que ahora priman los resultados. «La liga está muy partida», ha sentenciado, llamando a «estar juntos» para afrontar una segunda vuelta en la que cree que harán falta «40 puntos por lo menos» para lograr la permanencia.

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