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Aretxabaleta acoge un proyecto piloto para dar una atención integral a mayores de 70 años

Su sede se encuentra en el nuevo Centro de Salud construido por Osakidetza en esta localidad guipuzcoana, que reúne en un mismo edificio tres plantas dedicadas a la atención sanitaria y una cuarta en la que se integran los servicios sociales municipales.

Las autoridades han visitado el nuevo Centro de Salud de Aretxabaleta.
Las autoridades han visitado el nuevo Centro de Salud de Aretxabaleta. (Gorka RUBIO | FOKU)

El Departamento de Salud del Gobierno de Lakua, la Diputación de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Aretxabaleta han puesto en marcha en el Centro de Salud de Osakidetza de este municipio guipuzcoano el proyecto piloto POBA (Pertsonen Ongizatea Begirada Anitzetik).

Se trata de un modelo de atención sociosanitaria que integra, por primera vez, los servicios sanitarios, sociales y comunitarios en un mismo espacio físico y bajo un enfoque de trabajo compartido. El objetivo es anticiparse a situaciones de fragilidad, mejorar la calidad de vida y promover el bienestar integral de las personas mayores de 70 años.

El consejero de Salud, Alberto Martínez, la diputada general, Eider Mendoza, y el alcalde Garikoitz Iturbe han dado a conocer este proyecto que nace con vocación de convertirse en «un modelo de referencia» extensible a otros municipios.

En el Centro de Salud, tres plantas están destinadas de manera exclusiva al ámbito sanitario y la última está reservada para los servicios sociales municipales. Comenzó su actividad el pasado mes de julio para dar servicio a los más de 7.000 habitantes de Aretxabaleta.

Cambio de paradigma

POBA supone un cambio de paradigma en el sistema de cuidados, al pasar de un modelo «principalmente reactivo a otro preventivo, proactivo, personalizado y coordinado, en el que los distintos sistemas  actúan de forma conjunta y complementaria».

Osakidetza ha identificado a 1.272 personas mayores de 70 años que residen en Aretxabaleta, de las cuales cerca del 55% (729 personas) ha participado en una valoración inicial a través de su Plan de Atención a las Personas Mayores (PAM) para clasificarlos en base a su tipología. A partir de aquí, se elabora para cada persona un único Plan Individualizado de Atención Sociosanitaria, que permite dar respuestas adaptadas a sus necesidades reales.

Además, POBA apuesta por la prevención activa de la fragilidad, mediante la identificación precoz de riesgos como caídas, polifarmacia, deterioro cognitivo o casos de soledad, y el desarrollo de programas personalizados orientados a mantener la autonomía y retrasar situaciones de dependencia.

En el futuro el modelo podría extenderse a otros colectivos, como personas con discapacidad, con reducción de autonomía personal o en situación de desprotección o exclusión social, así como a la comunidad en general.