
Tres años después, la bielorrusa Aryna Sabalenka y la kazaja Elena Rybakina se van a ver las caras en el Rod Laver Arena para la final femenina del Open de Australia, tal y como sucediera en 2023. Aquella vez ambas jugaban su primera final en Melbourne y Sabalenka, actual número uno del ranking WTA, sumó su primera victoria en Melbourne al imponerse por 4-6, 6-3 y 6-4.
Ahora que ha pasado el tiempo, podría decirse que mientras la jugadora kazaja, actual quinta cabeza de serie de la WTA, regresa a una final del Grand Slam para sumar su segundo en alguna de las cuatro grandes –superó a Ons Jabeur en la final de Wimbledon 2022 por 3-6, 6-2, 6-2–, Sabalenka la aguarda como en el pasillo de su casa, ya que encadenará su cuarta final de Australia, sumando por el momento los títulos de 2023 y 2024 –frente a la china Qinwen Zheng– y tras caer en la final del año pasado ante la estadounidense Madison Keys.

Ambas finalistas han superado su ronda de semifinales en dos sets, aunque en el caso de Rybakina ha te nido un duelo más disputado frente a la estadounidense Jessica Pegula que en el caso de Sabalenka, quien se ha deshecho de la ucraniana Elina Svitolina por 6-2 y 6-3 en poco más de hora y cuarto.
Un duelo que ha tenido más anécdotas que historia. Por un lado, la sanción de un punto que ha recibido Sabalenka –un 15-0 de regalo para Svitolina– por «hindrance»; esto es, por «interferir el normal desarrollo del juego» según la juez de silla. La sueca Louise Azemar Engzell ha decidido sancionar a la bielorrusa porque «el grito de la jugadora para restar el servicio de su rival no parece muy normal», según consta en las diversas grabaciones televisivas.
«Me enfadó, pero me ayudó a ser más agresiva», ha declarado a este respecto Sabalenka tras el partido, quien no se ha descentrado y ha pasado por encima de una rival condenada por sus propios errores y cierta falta de continuidad en su mejor juego.
La segunda anécdota ha sido la ausencia de saludo al final del duelo. Svitolina no es la única deportista ucraniana que ha decidido negarles el saludo a las deportistas de Rusia y Bielorrusia tras el comienzo del conflicto armado con Ucrania, algo sobre lo que Sabalenka ha preferido no echar leña al fuego. «Es su decisión y la respeto. Ella sabe que la respeto como jugadora y yo sé que ella me respeta como jugadora. Eso es todo lo que me importa», se ha limitado a decir.
'Tie-break' de infarto
Dos horas ha precisado Elena Rybakina para doblegar por 6-3 y 7-6 –9-7 en la muerte súbita– a Jessica Pegula, para regresar de nuevo a una final del Grand Slam tras la final perdida en Melbourne en 2023. Si bien la estadounidense ha conseguido más puntos y ha cometido menos errores, la kazaja, valiéndose de un gran servicio y una fortaleza a prueba de bomba en el 'tie-break' final, ha logrado regresar a la finalísima del Rod Laver Arena.
Rybakina ha dominado el primer set gracias a la solidez de su servicio y a su agresividad desde el fondo de la pista, castigando los segundos saques de Pegula y marcando el ritmo con golpes profundos y veloces.
El segundo parcial ha resultado mucho más equilibrado y ha estado cargado de vaivenes en el dominio del juego. Pegula ha elevado su nivel, mejorando su efectividad al resto y presionando a Rybakina en varios juegos decisivos, llegando incluso a romperle el servicio cuando la kazaja intentaba cerrar el partido.
El 'tie-break', por ende, ha ofrecido un espectáculo de máxima tensión, con múltiples roturas de servicio mutuas y puntos de gran exigencia física. Pegula se ha adelantado en varias ocasiones, pero Rybakina ha respondido con su principal arma: un saque demoledor, llegando a superar los 180 kilómetros por hora en los momentos clave, además de golpes ganadores desde posiciones muy abiertas en la pista.
Con el marcador igualado a 7-7, Rybakina ha forzado el error sobre el segundo servicio de su rival y ha sellado el triunfo con un espectacular revés paralelo, antes de cerrar el partido con un saque directo.
Los cuatro mejores en semifinales
En lo que respecta al cuadro masculino, los cuatro mejores del ránking estarán en las semifinales, algo que sucede por quinta vez en la Era Open, y por primera vez desde 2013. Por un lado, Carlos Alcaraz y Alexander Zverev se verán las caras en la primera semifinal, mientras que el número uno de la actualidad, el italiano Jannik Sinner, se las verá con Novak Djokovic en el segundo encuentro en pos de la finalísima.
De cara a la consecución del título, si bien el italiano y el español parten con la vitola de favoritos, por motivación, sus dos rivales no les andan a la zaga. En el caso del tenista alemán, terminaría con su maldición de los Grand Slam y por fin, al cuarto intento, conseguiría un éxito en un evento mayor.
En lo que respecta a Djokovic, ya con 38 años a sus espaldas –cumplirá 39 en mayo– se situaría como el único jugador en la historia, hombre o mujer, en acumular veinticinco Gran Slam, entre otros numerosos registros que pondría de su lado.
Si el triunfo es para Alcaraz y Sinner, los dos primeros cabezas de serie, será la decimotercera vez que juegan una final en el Abierto de Australia y la segunda en años seguidos después de que en el pasado año, Sinner, que era el número uno, ganara a Zverev, entonces segundo del ránking mundial.

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