
La manifestación organizada este sábado en Turín, en el noroeste de Italia, por el desalojo de un edificio ocupado desde 1996 donde se encontraba el centro social Askatasuna concluyó con duras cargas policiales que se saldaron varios heridos y algunos arrestos.
En las últimas semanas, varias movilizaciones han defendido el centro autogestionado, considerado un «ejemplo de resistencia y lucha» y han considerado el derribo un ataque a las luchas sociales y al movimiento de solidaridad con Palestina. En algunas de esas protestas la Policía ha utilizado cañones de agua contra los manifestantes.
La manifestación de este sábado había discurrido pacíficamente por las calles de Turín, pero al atardecer se produjeron incidentes entre la Policía y varios grupos que les lanzaron petardos, bengalas y fuegos artificiales. Los agentes emplearon gases lacrimógenos y cañones de agua.
Los incidentes, en los que también se prendió fuego a un blindado vacío de la Policía, duraron más de una hora y los medios reportaron heridos, tanto entre los agentes como entre los manifestantes, y también arrestos. Por el momento, se han producido dos arrestos de manifestantes y otros dos han sido identificados, según los medios italianos.
El canal público RAI también denunció la agresión a un equipo que se encontraba informando sobre la manifestación.
El desalojo en diciembre del centro Askatasuna y quiso vincularse con una operación policial relacionada con investigaciones sobre recientes actos de violencia en la ciudad, entre ellos los ataques a la sede del diario ‘La Stampa’ y otros incidentes durante protestas en favor de Palestina.
El ministro italiano del Interior, Matteo Piantedosi, afirmó en una comparecencia ante los medios que «Askatasuna se había convertido en un centro de subversión y fue liberado con retraso. He oído hablar de actividades culturales: tonterías».
El pasado 18 de marzo, la Junta Municipal de Turín había aprobado la renovación del pacto de colaboración para la transformación del centro social Askatasuna en un bien común, incorporando una moción que confirmaba la aceptación de métodos democráticos y el rechazo de toda forma de violencia y racismo.
Meloni visita a los policías heridos
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha visitado este domingo a los policías heridos en los enfrentamientos en Turín.
Un total de 29 agentes resultaron heridos o con contusiones en la manifestación, entre ellos un policía que fue rodeado por un grupo de encapuchados y golpeado con patadas y con un martillo, y cuyas imágenes abren este domingo todos los medios de comunicación italianos.
La solidaridad con los agentes ha llegado desde todos los partidos políticos y el jefe del Estado, Sergio Mattarella, también expresó su apoyo al policía agredido, Alessandro Calista, de 29 años.
«Las imágenes del oficial atacado hablan por sí solas. Estos actos no son ni disidencia ni protesta: son ataques violentos dirigidos a atacar al Estado y a quienes lo representan», señaló Meloni.
El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, aseguró, por su parte, que los agresores de los agentes son «quienes representan el verdadero peligro para la convivencia civil y para nuestra democracia».
La oposición también condenó los incidentes y ataques contra policías y periodistas. «Estas son imágenes incalificables. Actos que nada tienen que ver con la disidencia democrática y deben ser rechazados rotundamente», afirmó el líder del Movimiento 5 Estrellas (M5S), Giuseppe Conte.
La secretaria del Partido Demócrata (PD), Elly Schlein habló, asimismo, de «violencia inaceptable» y «ataques criminales por parte de grupos organizados, enmascarados y violentos. Esperamos que los atacantes sean identificados lo antes posible».

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