Un derbi que no deja contento a nadie, aunque por motivos diferentes
Resulta casi imposible encontrar a alguien satisfecho por lo acontencido en el derbi. En el bando rojiblanco, arrecian las críticas al juego, con 2 de los últimos 18 puntos. En el blanquiazul las iras se centran principalmente en el árbitro, aunque se lamentan las ocasiones perdidas para sentenciar.

Casi nadie, por no decir nadie, estaba contento al término del derbi disputado en San Mamés entre Athletic y Real. Cierto es que los rojiblancos rescataron un punto sobre la bocina, por lo que el tanto de Ruiz de Galarreta ofreció una breve bocanada del alegría a las huestes locales, pero que un punto en casa a última hora sea motivo de celebración dice bastante sobre el estado de unos leones que suman dos de los últimos dieciocho puntos, casualmente ante Osasuna y Real.
Lo cuantitativo coincide en este caso con las sensaciones. En igualdad numérica, el Athletic apenas inquietó a Remiro. Una pérdida de Gorrotxategi que terminó en un disparo de Guruzeta bloqueado por Zubeldia, un disparo de Paredes que se marchó más cerca de lo que daba a entender la tranquilidad del meta de Cascante… y poco más.
Cerca de la voltereta
Con ventaja en el marcador, la Real consiguió meterle cloroformo al duelo, para desesperación de una grada que asistía a otro ejercicio de impotencia de los suyos. Tras la roja a Brais Méndez llegó la avalancha, Galarreta se sacó de la chistera una gran jugada para firmar las tablas e incluso Paredes pudo voltear el marcador en un fuerte disparo que obligó a Remiro a lucirse abajo.
Más allá de su explosivo arranque de agosto, este Athletic no carbura, y el ambiente está enrarecido. El técnico Ernesto Valverde o el preparador físico Luis Prieto son dos de los principales objetivos de las críticas, aunque los jugadores tampoco se marchan de rositas, especialmente en el caso de nombres referenciales como Sancet o los hermanos Williams. Precisamente el mural que homenajea a estos últimos en Barakaldo ha amanecido nuevamente vandalizado este lunes.
Nuevo tratamiento para la pubalgia
Los problemas físicos persiguen a los tres jugadores, básicos por detrás del punta en la exitosa campaña 2024-2025. La pubalgia de Nico no está permitiendo que rinda a su nivel y este lunes se ha publicado que está sopesando iniciar un nuevo tratamiento que le puede tener en el dique seco otro par de meses. Si no mejora podría peligrar su participación en el Mundial. Si a ello se suma el culebrón del pasado verano, zanjado con una renovación al alza, el resultado es un espeso caldo de cultivo en el entorno.
Tampoco tienen los leones tiempo para lamerse las heridas, porque este miércoles aguarda en Valencia otro partido de alto voltaje, los cuartos de final de la Copa. Ni unos ni otros están para muchos trotes en la Liga, así que habrá que ver cuántas fichas apuestan ambos técnicos en el torneo de KO. Y después llega una oleada de rivales de la parte baja –Levante, Oviedo, Elche y Rayo– que decidirán cómo se presenta el panorama para la recta final de la temporada.
Ocho seguidos sin perder
Al otro lado de la A8, decíamos que el empate tampoco ha sido motivo de celebración. A priori no parecía mal resultado, con este punto los donostiarras se han asegurado el average frente a sus vecinos y entre Liga y Copa acumulan ocho partidos sin perder, desde el 12 de diciembre ante el Girona. Pero sabe a poco, cuando ya se paladeaba una victoria que recortaba las distancias ante Espanyol y Celta.
El enfado es primero con uno mismo. Los blanquiazules tuvieron ocasiones para aumentar el marcador y sentenciar el duelo antes de llegar al momento fatídico. Comenzando por una doble de Marín y Oyarzabal que fue desactivada por Unai y Areso, siguiendo por un remate de Guedes que despeja el meta justo antes del tanto del portugués, y sobre todo con un jugadón de Oyarzabal que tras romper la cintura a Paredes chutó fuera con toda la portería para él.
Perdonó la Real, y lo pagó caro, en buena parte por una decisión de Cuadra Fernández. Las imágenes de televisión son claras. Jauregizar empuja a Brais y le recrimina algo –parece que le afea perder tiempo–, el gallego le ignora y se marcha, pero el de Bermeo pasa corriendo a su lado y le choca hombro con hombro, por lo cual el árbitro se dirige hacia él para advertirle.
De espaldas y sin VAR
En ese momento, a su espalda, es Paredes el que empuja a Brais, y este suelta el brazo hacia atrás para apartarle. Sus dedos rozan la cara del central y este deja caer su 1,86 al suelo entre gestos de dolor. El trencilla, de espaldas y hablando con Jauregizar, no duda en echar la mano al bolsillo y sacar la roja, posiblemente advertido por su linier. El VAR no entró, porque al haber contacto, aunque sea mínimo, lo que se impone es la primera decisión del árbitro, tal y como sucede con los 'penaltitos'.
También es cierto que tras el choque cada bando ha exhibido su particular lista de agravios, como la posible segunda amarilla a Zubeldia por unas manos, o duras entradas sin posibilidad de tocar balón de Jauregizar y Guruzeta sobre Sergio Gómez y Aramburu, que quedaron en simples faltas.
El cambio de Wesley
Otra vez con uno menos –como ante el Barcelona y el Celta, aunque en esos casos mediaron duras entradas– los donostiarras no fueron capaces de conservar todo el botín. Había metido antes Matarazzo al brasileño Wesley tras un solo entrenamiento, posiblemente con la idea de apuntillar en una contra, pero llegó tarde para cerrar a Galarreta en la jugada del empate y la percepción generalizada es que era demasiado pronto para saltar por vez primera al ruedo.
A pesar de la frustración, la dinámica sigue siendo positiva. La Real encara los cuartos de Copa con otro derbi, en este caso en Mendizorrotza ante un Alavés al que su dos últimos triunfos ligueros han dado oxígeno, y el sábado visitará Anoeta un Elche que ha perdido algo de gas tras su fulgurante inicio.

Expectación tras hallarse un planeta similar en tamaño y órbita a la Tierra

Pradales también rubricó el PGOU de Zaldibar por el que se imputa a la exalcaldesa de EH Bildu

Desconocidos roban la ikurriña de Ayuntamiento de Ondarroa y realizan pintadas

La adicción a la pregabalina no para de crecer en los márgenes

