
El cruce de Rafah entre la Franja de Gaza y Egipto, cerrado por completo desde mayo de 2024, reabrió ayer, pero solo para un número muy limitado de personas, incluso menor del que había anunciado Israel. Tras la llegada de la Misión de Observación de la Unión Europea en Rafah (Eubam), las autoridades egipcias anunciaron que 150 personas podrían salir de Gaza y otras 50 podrían entrar, pero las trabas israelíes redujeron estas cifras tan escasas.
A las 18.00, hora local, salieron cinco personas, dos menores y tres adultos, junto a diez acompañantes en un autobús de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Entre la población palestina, el ambiente general era de una cautelosa esperanza de poder acceder a un tratamiento urgente o a la reunificación de algunas familias, pero sabiendo que se trata de un proceso extremadamente restringido y bajo una dura selección del Ejército israelí.
Forzado a abrir Rafah por la presión palestina e internacional y por el acuerdo de «alto el fuego», Israel quiere transformarlo en un método de limpieza étnica y control de población más que en una puerta para la ayuda humanitaria.
A medianoche, las 50 personas que se suponía iban a regresar no había pasado del lado egipcio de Rafah, a pesar de haber accedido de madrugada. Un familiar de una de las personas que forman parte de este grupo vaticinaba que solo unos 12 llegarían a cruzar.
Las familias de los repatriados esperaban en las inmediaciones del Hospital Nasser, en Jan Yunis, para reunirse con sus seres queridos.
El permiso para regresar a través del cruce de Rafah solo se concede a quienes abandonaron Gaza durante la guerra genocida de Israel, ya sea para recibir tratamiento médico o por desplazamiento temporal y solo a través de los controles de seguridad militares que ralentizan las entradas.
Además, solo pueden llevar un equipaje limitado, sin artículos metálicos ni electrónicos, y con cantidades restringidas de medicamentos.
Tras la autorización israelí, el Gobierno egipcio tiene la autoridad para aprobar o rechazar estas solicitudes según lo considere oportuno.
Esperanzas
Mahmoud, un palestino de 38 años que padece leucemia, fue uno de los primeros en recibir permiso para viajar a un hospital egipcio para recibir tratamiento y esperaba ayer para cruzar la frontera. Dijo estar muy feliz de poder, por fin, recibir tratamiento, pero también triste por dejar a sus seres queridos en Gaza, donde la situación es catastrófica.
Abdel Rahim Mohammed, un hombre de 30 años que vive en Jan Yunis, esperaba el regreso de su madre, de 63 años, que salió de la Franja en marzo de 2024 para recibir tratamiento contra el cáncer de mama en Egipto. «Ha terminado su tratamiento. Para mí, es un día de alegría. Voy a abrazar a mi madre», afirmó.
Sin embargo, temía no poder llegar hasta Rafah a esperarla. El cruce fronterizo se encuentra en una zona totalmente militarizada y ocupada por el Ejército israelí, como el 58% del territorio.
Este cruel cuentagotas se ensaña en la población más vulnerable y apenas alivia las enromes necesidades.
Según Mohammed Abu Salmiya, director del principal hospital de Gaza, Al-Shifa, actualmente hay 20.000 pacientes en Gaza, incluidos 4.500 niños, que necesitan atención médica urgente. De ellos, 4.000 son enfermos de cáncer, 440, casos potencialmente mortales.
Con la mayoría de los hospitales de la Franja destruidos, los suministros sanitarios bloqueados y el personal sanitario diezmado deliberadamente por los bombardeos, en la Franja es imposible ofrecer estos tratamientos. En marzo de 2025, Israel destruyó el único hospital especializado en oncología de Gaza.
La ayuda sigue bloqueada en Rafah
En cuanto al paso de la ayuda que necesita la población palestina, Rafah seguirá cerrado. La ayuda internacional desde Egipto ha transitado hasta ahora por el cruce fronterizo israelí de Kerem Shalom, a pocos kilómetros de Rafah.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) ordenó en mayo de 2024 a Israel que abriera el cruce fronterizo y dejara de obstaculizar la llegada de ayuda humanitaria.
Rafah es el único paso que no estaba bajo control israelí hasta la ofensiva genocida. Israel ahora quiere asegurarse el control de toda la frontera sur de Gaza y se niega a retirarse de esta zona, a pesar de que así lo estipula el acuerdo de «alto el fuego». Los planes para levantar infraestructuras de control humano apuntan, además, a que quiere convertirlo en una herramienta de «limpieza étnica» para deshacerse de la población palestina.
Cuatro muertos más
Y con este mismo objetivo, no deja de convertir la Franja en inhabitable y lanzar ataques mortales a diario, incluso contra las miserables tiendas de campaña de las familias desplazadas. Ayer mató a cuatro personas, entre ellas Iyad Ahmed Naeem al Rabai, un niño de tres años, en un bombardeo contra estos campamentos en Al Iqlimi, en la gobernación de Jan Yunis. El ataque fue perpetrado por buques de guerra israelíes en Mawasi, la zona costera donde se hacinan decenas de miles de personas en condiciones precarias. En el mismo campamento, un palestino de 40 años murió abatido por fuego israelí.
Además, otra persona murió y varias resultaron heridas después de que las fuerzas israelíes atacaran la escuela Arbaikan, que también acoge a personas desplazadas, con una bomba lanzada desde un cuadricóptero en la ciudad de Yabalia, al norte de la Franja, donde otro dron mató a Yahya Shabaan, de 33 años. Otro ataque aéreo reportado en la casa de una familia en Nuseirat dejó cinco heridos uno grave, entre ellos un niño de 1 año.
El Ejército israelí dijo haber abatido a cuatro «terroristas».
El pasado sábado, mató al menos 32 gazatíes. entre ellos 7 niños. en la jornada más letal desde que entrara en vigor el supuesto alto el fuego.
Complicidad
Tribunales franceses han emitido citaciones por «complicidad en genocidio» contra dos franco-israelíes que participaron en acciones de bloqueo a la ayuda humanitaria a Gaza: Nili Kupfer-Naouri, de la asociación Israel Is Forever, y Rachel Touitou, de Tsav 9.
900 muertos
Unas 900 personas han muerto en la Franja de Gaza esperando una evacuación médica, ya que desde que se firmó el alto el fuego apenas 200 pacientes han podido salir de allí para recibir atención médica urgente, alertó el miércoles Médicos Sin Fronteras (MSF).
«El veto a MSF en Gaza será catastrófico»
El Gobierno israelí obligará a Médicos Sin Fronteras (MSF) a abandonar Gaza antes del 28 de febrero. MSF denunció la campaña orquestada para deslegitimar a la organización, que había acordado inicialmente, «de forma excepcional», proporcionar la lista de trabajadores que Israel exige a las ONG para permitir su trabajo humanitario. Pero Israel se negó a ofrecer garantías de seguridad a sus empleados. «Tenemos todo el derecho, la obligación y la necesidad de obtener estas garantías», afirmó Christopher Lockyear, secretario general de MSF. Sobre todo, habida cuenta de que el Ejército israelí ha matado a más de 1.700 profesionales sanitarios, incluidos 15 empleados de MSF. Lockyear advirtió que el cese de las actividades de MSF en Gaza tendrá consecuencias catastróficas. «Solo en 2025, brindamos más de 800.000 consultas externas, tratamos más de 100.000 casos de trauma y suministramos más de 700 millones de litros de agua en el territorio palestino», señaló. Además de MSF, otras 37 ONG ya no podrían operar en Gaza a partir del 1 de marzo.
Israel lanza sustancias químicas en áreas del sur de Líbano
La Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (Finul) denunció ayer que Israel lanzó «una sustancia química desconocida» sobre varias áreas del sur del país, un episodio que obligó a los cascos azules a cancelar más de una decena de actividades en las proximidades de la Línea Azul, que delimita la frontera entre ambos Estados. El propio Ejército israelí informó el domingo a la Finul de que «llevaría a cabo una actividad aérea con el lanzamiento de lo que describieron como una sustancia química no tóxica sobre áreas cercanas a la Línea Azul», y advirtió de que «las tropas de pacificación deberían permanecer alejadas y quedar a cubierto».
«Esta actividad fue inaceptable y contraria a la resolución 1701» del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada tras la guerra de 2006 entre Israel y Hizbulah y considerada la base del actual alto el fuego, violado a diario por Israel, denunció la misión de la ONU. La Finul denunció que esta acción no solo impidió su trabajo sino que también puso en riesgo su salud y la de los civiles, y expresó su preocupación por el posible efecto de estos químicos sobre los campos de cultivo y sobre el regreso de la población civil a sus viviendas.
El Ejército libanés recogió muestras para conocer su toxicidad. La semana pasada se registraron incidentes similares en el sur de la vecina Siria. La misión de la ONU recordó que no es la primera vez que el Ejército israelí lanzan sustancias químicas desconocidas desde aviones sobre Líbano y reiteró que los vuelos de los aviones hacia este país constituyen un violación de la resolución 1701.
Israel ya llevó a cabo ataques con fósforo blanco sobre Líbano durante la guerra con Hizbulah, lo que puede suponer un crimen de guerra. El fósforo blanco precedió a la invasión terrestre y a las excavadoras que, en el intento de crear una zona muerta, completaron la destrucción de un bosque que constituía uno de los últimos refugios naturales de la zona.
Además, en los ataques de ayer sobre las localidades de Ansariyehg y Qleileh, Israel mató a una persona y causó heridas a otras ocho. Previamente, había ordenado a los residentes de dos aldeas, Kfar Tibnit y Ain Qana, evacuar sus hogares, que también atacó a continuación.
Israel ha matado a más de 360 personas durante un «alto el fuego» en el que Hizbulah no ha lanzado ni un solo ataque.

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