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Pulso en Argentina por el sable de San Martín, símbolo de la independencia

Milei arrebata el sable de San Martín al patrimonio civil para devolverlo al control militar. El traslado por decreto de la reliquia del libertador argentino al Regimiento de Granaderos ha provocado la dimisión de la directora del Museo Histórico Nacional y desatado la polémica en el país.

El sable de San Martín, en el Museo Histórico Nacional.
El sable de San Martín, en el Museo Histórico Nacional. (Guillermo CASTRO | AFP)

A golpe de decreto, el presidente de Argentina, Javier Milei, ha decidido trasladar el sable del libertador José de San Martín (1778-1850), ‘Padre de la patria’ para los argentinos, desde el Museo Histórico Nacional (MHN) al edificio del Regimiento de Granaderos a Caballo, su escolta presidencial. La decisión ha desatado un profundo malestar en la comunidad académica y ya se ha cobrado la primera dimisión: la de María Inés Rodríguez Aguilar, directora del museo público.

En su testamento ológrafo redactado en París el 23 de enero de 1844, José de San Martín señaló su sable corvo favorito, que el militar y político argentino utilizó durante las guerras de independencia del siglo XIX, fuera entregado al gobernador porteño Juan Manuel de Rosas. Su hija Manuelita terminó donando el sable al MHN y allí permaneció durante sesenta años.

En 1963 y 1965, jóvenes militantes del peronismo, por entonces movimiento proscrito, robaron dos veces el sable del museo como gesto de rebeldía contra la opresión política. Ante esto, la dictadura del general Juan Carlos Onganía decidió resguardar el sable en el Regimiento de Granaderos y dejó de ser exhibido al público. 

No fue hasta 2015 cuando la entonces presidenta Cristina Fernández ordenó la restitución del sable al Museo Histórico Nacional y ordeno su custodia permanente, decisión que que el Ejército nunca terminó de aceptar y que ahora Milei busca revertir para sellar su acercamiento a las Fuerzas Armadas.

Con el decreto publicado este martes, Milei y el jefe del Ejército, Carlos Alberto Presti, han ordenado que sea «reubicado» allí donde lo escondió la dictadura. El jefe de Gabinete del Ministerio de Defensa, ha calificado como «un acto de reparación histórica» el traslado del sable del libertador, convertido ahora en nuevo fetiche del presidente argentino en su particular «batalla cultural».

Libertador y libertario

El traslado del sable y el homenaje a los Granaderos en su 213. aniversario no han coincidido este martes por azar. Esta sincronía simbólica refleja la voluntad de Milei de ocupar el centro de la escena. Y puede no ser la única.

Este sábado, el Museo Histórico Nacional entregará el arma al Ejército para su traslado a San Lorenzo, donde se recreará el combate de 1813 contra las tropas españolas. Mientras se ultima la organización del evento, diversos medios ya especulan con la posibilidad de que el propio presidente libertario busque la foto con el sable del Libertador durante el acto oficial.

El traslado del sable supone la mudanza de una pieza de elevado valor simbólico para la historia argentina desde un espacio público a la órbita militar. En este aspecto, la reubicación del sable ha sido cuestionada por la Asociación Argentina de Investigadores de en Historia (AAIH), que considera que «representa un grave antecedente en materia de protección de patrimonio histórico».

La directora del Museo Histórico Nacional de Argentina, María Inés Rodríguez Aguilar, ha presentado este mismo martes, tras la publicación del decreto su dimisión. Según ha afirmado, no  está dispuesta a convivir con la «culpa» de que durante su gestión el museo pierda su pieza patrimonial más preciada.