
Omán será escenario este viernes de un nuevo intento de distensión entre Irán y EEUU, que mantendrán conversaciones «indirectas» centradas inicialmente en la cuestión nuclear, aunque con un telón de fondo de creciente tensión regional.
Según fuentes diplomáticas citadas por medios iraníes, Mascate acogerá el encuentro entre el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, y el enviado especial estadounidense, Steve Witkoff, en un intento por reactivar el diálogo roto desde junio del año pasado, tras los bombardeos de EEUU contra instalaciones nucleares iraníes.
Estados Unidos confirmó este encuentro, después aumentara la incertidumbre de que continuarían por el rechazo que expresó Washingtona cambiar la ubicación o el formato de las conversaciones programadas e inicialmente previstas en Estambul.
Araqchi confirmo que las conversaciones se llevarían a cabo en Mascate
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, autorizó las negociaciones «siempre y cuando se den en un contexto propicio y libre de amenazas y expectativas irrazonables». Una referencia directa a las advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha insistido en que Teherán desmantele su programa nuclear y balístico, mientras refuerza la presencia militar de EEUU en la región. En los últimos días, la Marina estadounidense derribó un dron iraní que se aproximó «de forma agresiva» a un portaaviones en el mar Arábigo.
La reunión se celebrará en paralelo al cierre de los ejercicios conjuntos «Arab Gulf Security 4» organizados por Qatar, con la participación de los países del Consejo de Cooperación del Golfo -Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Omán, Arabia Saudí, Kuwait y Bahrein- y fuerzas de seguridad de EEUU. Estas maniobras, de once días, demostraron «un alto nivel de preparación y coordinación operativa», según el Ministerio del Interior qatarí, y sirvieron de escaparate a la cooperación defensiva frente a un contexto regional cada vez más dictado por los impulsos autoritarios de una y otra parte.
Límites y exigencias
Según reveló Al Jazeera, mediadores de Qatar, Turquía y Egipto han presentado a Teherán y Washington un marco de principios que incluye la promesa iraní de limitar drásticamente su enriquecimiento de uranio. El borrador propone que Irán suspenda toda producción durante tres años y, posteriormente, limite la pureza del material por debajo del 1,5%.
Además, el actual stock de uranio enriquecido al 60% sería transferido a un tercer país. También se contemplan restricciones en el uso de misiles balísticos y un compromiso de no transferir armas ni tecnología a aliados regionales no estatales. Como medida de confianza, los mediadores proponen incluso un «acuerdo de no agresión» entre ambos países.
EEUU, respaldado por sus aliados en la región, exige que cualquier pacto integre limitaciones a la actividad de las milicias proiraníes y al programa de misiles, condiciones que Teherán rechaza de pleno. «Para que las conversaciones conduzcan a algo significativo, deberán incluir el alcance de sus misiles, su apoyo a organizaciones terroristas y su trato a la población», subrayó el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
Mientras tanto, el portaaviones USS Abraham Lincoln y varios destructores siguen desplegados frente a las costas iraníes, en lo que analistas interpretan como una señal de disuasión y presión diplomática. Pese a las amenazas, Washington ha reiterado su disposición al diálogo. «No consideramos las reuniones como una concesión ni una forma de legitimación. Se trata de nuestra voluntad de hablar con cualquiera», enfatizó Rubio.
Con el recuerdo aún fresco de la guerra de doce días del año pasado, y tras semanas de protestas y represión en Irán, la cita en Mascate representa una ventana muy estrecha, pero crucial para evitar una nueva escalada militar en Oriente Medio.

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