Elecciones en Aragón: la única duda es hasta qué punto el PP caerá en las garras de Vox
El presidente autonómico convocó elecciones anticipadas para mejorar la correlación de fuerzas pero las encuestas catapultan a la ultraderecha. La izquierda, fragmentada, sufriría una derrota histórica, a excepción de la soberanista Chunta que mejorará con respecto a 2023.

Dos años y medio después de formar gobierno, el presidente de Aragón, Jorge Azcón, convocó elecciones anticipadas porque su socio preferente parlamentario, Vox, no quiso aprobarle los presupuestos. Con el guiño de Génova, ahora acude este domingo a unos comicios en los que acabará seguramente más necesitado que antes de la ultraderecha.
Muchos analistas creen que los aragoneses se encaminan a repetir el retrato que dejaron las elecciones de Extremadura en diciembre: un Partido Popular que gana pero pierde fuerza al quedarse lejos de la mayoría absoluta y estar cautivo de los deseos del partido de Abascal.
«Aragón es el principio del fin del sanchismo», ha dicho Azcón esta semana. Su declaración exhibe su propia penuria: en vez de destacar su triunfo, se refiere a un líder político con el que no compite, en otro intento de nacionalizar la campaña. Lo cierto es que, según las encuestas, el PP repetiría los 28 escaños, estando en una horquilla entre 25 y 29, lejos de los 34 (la mitad mas uno de la cámara).
La gran duda es si la extrema derecha puede acometer su gran anhelo, que sería obtener el segundo lugar y dejar al PSOE en un humillante tercero. Todo depende de la movilización de sus votantes aunque la candidata del PSOE, Pilar Alegría, espera arañar los 18 escaños, y eso sería tan solo uno más que su suelo histórico de 2015 (17) y seis menos de los que tiene actualmente.

Sea como fuere, es muy probable que los de este domingo sean los peores resultados autonómicos del centenario partido o queden muy cerca de ello, con el innegable impacto en la política estatal, ya que la candidata Pilar Alegría es una hasta hace muy poco ministra y portavoz de gobierno absolutamente ligada a Pedro Sánchez. De hecho, si se ve la media de encuestas de los últimos seis meses, el PSOE ha ido perdiendo varios puntos porcentuales en una tendencia a la baja constante.
Las encuestas presagian que Vox duplicará sus escaños o quedará cerca; su candidato es muy joven y nacido en Iruñea
La extrema derecha es la estrella ascendente de estos comicios porque todas las encuestas presagian que duplicará sus escaños o quedará cerca de hacerlo, pasando de 7 a 13 (algo que también retrata su sobrerrepresentación, ya que el salto en votos sería solamente de 11,3% a unos 16%). Los ultranacionalistas españoles sacan provecho de registrar la mayor fidelidad en sus votantes (retiene el 82 por ciento con respecto a 2023 y se queda con uno de cada diez de los del PP).
El candidato de Vox tiene la peculiaridad de ser muy joven y de origen navarro (nació en Iruñea en 1991). Alejandro Nolasco Asensio ha hecho gala de su osadía en las entrevistas que ha dado estas últimas semanas, diciéndole al PP que sí quiere gobernar «pero en solitario», o que Vox «defiende mejor la forma de vida del obrero que el PSOE».

Fue el vicepresidente más joven de la historia de Aragón cuando Azcón pactó con la ultraderecha en 2023, aunque un año después Abascal decidió romper todas las coaliciones, en una estrategia que luego se ha probado muy efectiva en cuanto a caudal de votos.
La izquierda
La que será la cuarta opción más votada es el soberanismo de la Chunta Aragonesista, que lleva en la papeleta al candidato a presidente más joven de la historia electoral autonómica, Jorge Pueyo Sanz, quien viene de estar dos años y medio en el Congreso, tras haber recuperado luego de varias legislaturas un escaño para la ChA. A diferencia del PSOE, su marcha en encuestas en los últimos meses ha sido ascendente y obtendría alrededor del 8,5 por ciento de los votos y unos, un 60% más que en 2023. Pero diferencia de Vox, la fuerte subida en votos no se reflejaría en escaños y pasaría de tres a cuatro.
IU y Sumar van por un lado y Podemos y Equo por otro; ya ocurrió en 2023 y solo sumaron un escaño cada opción
Las izquierdas confederales no han logrado alcanzar un acuerdo e irán fragmentadas: Izquierda Unida y Movimiento Sumar por un lado, con Marta Abengochea de candidata, y Podemos en alianza con los ecologistas de Equo, con María Goikoetxea como cabeza de lista. En 2023 también concursaron por separado y obtuvieron cada formación un escaño y esta vez todo aparenta que ocurriría lo mismo, debido a que el suelo electoral es del 3 por ciento en cada circunscripción (a diferencia del 5% de muchas otras, como Madrid). Aunque las encuestas muestran que la formación morada estaría cerca de quedarse sin escaño.
Cuando Azcón disolvió las Cortes Aragonesas y convocó anticipadas, las formaciones de la izquierda confederal y la Chunta mantuvieron negociaciones que no prosperaron. Según le dijo Pueyo a NAIZ, el motivo fue que pugnas internas digitadas desde Madrid hicieron que estos comicios se vieran como una previa a las generales en la que dirimir las cuitas internas más que como unas autonómicas.
El PAR (Partido Aragonesista, una especie de Convergència), con el alcalde Alberto Izquierdo como candidato, se quedaría fuera de las Cortes por primera vez en mucho tiempo, en tanto que Coalición Existe, una alianza cuyo origen fue en el otrora exitoso Teruel Existe, con el exdiputado Tomás Guitarte como candidato, mantendría solo uno de sus tres escaños actuales.
El factor Teruel
Las Cortes aragonesas tienen quizás el reparto de escaños más parecido, aunque no igual, al del Parlamento de Gasteiz, por la muy marcada sobrerrepresentación de las circunscripciones más pequeñas. Del millón trescientos mil de habitantes de toda la comunidad autónoma (que tiene nada menos que el 10% del territorio de todo el Estado español), más de dos terceras partes se concentran en la circunscripción Zaragoza.
El estatuto de autonomía, además, fija un mínimo de 14 escaños por provincia, sea cual fuere su población, por lo que Teruel tiene un peso parlamentario sobredimensionado: aunque Zaragoza tenga siete veces más población, solo envía 2,5 veces más diputados a las Cortes. Por tanto, el voto de un turolense vale casi tres veces más que el de un zaragozano.
Este desequilibrio convierte a la provincia de Teruel en un terreno clave para partidos pequeños, especialmente para la Coalición Existe y el Partido Aragonesista, que han sobrevivido precisamente gracias a sus escaños por Teruel. El PAR logró su escaño en 2023 con tan solo cinco mil votos turolenses mientras que Podemos superó los 20.000 en Zaragoza y le otorgaron solo un asiento.
Esta peculiaridad va a determinar en buena parte la formación del próximo ejecutivo aragonés, ya que la pervivencia de los escaños de estas fuerzas minoritarias es la única esperanza del PP regional para no tener que pactar una coalición con Vox.
En Ferraz hay un denodado interés en que el PP pacte con la extrema derecha para utilizarlo como ariete de campaña en unas próximas generales
El escenario más optimista para Azcón (y también Génova) sería que este domingo pudiera obtener más de 30 escaños y se quede a tiro de la mayoría absoluta, y que a los del PAR y los de Existe les vaya bien y consigan más de dos. En ese caso, la alianza sería casi un hecho. Incluso no sería alocado pensar que si la diferencia fuera de un solo diputado, el PP no busque una abstención ‘patriótica’ por parte de Izquierda Unida o del mismo PSOE.
Pero este escenario es improbable y lo que las urnas dirán seguramente el domingo es que el PP solo podrá gobernar con el apoyo de Vox o del PSOE porque necesitaría unos seis escaños de apoyo. En Ferraz hay un denodado interés en que el PP pacte con la extrema derecha para utilizarlo como ariete de campaña en unas próximas generales.
Si a la Chunta le fuera un poco mejor de lo esperado (su bastión es Huesca y Zaragoza y su flanco débil, Teruel) y alcanzara los seis escaños podría ser una esperanza para el PP pero tan solo aritmética: Pueyo ya respondió a NAIZ que «jamás» pactaría con Azcón y que pase lo que pase, no votará ni se abstendrá para que el PP vuelva a ser inquilino del Palacio Pignatelli (sede del Gobierno autonómico). Una posición similar es de esperar de Podemos-Equo e IU.
A diferencia de otros escenarios electorales, la fragmentación del progresismo esta vez no puede ser tachada de culpable por el seguro nuevo gobierno PP-Vox. En 2015, en pleno auge de los gobiernos del campo y del movimiento surgido por el 11M, las izquierdas también concurrieron en cuatro papeletas separadas y consiguieron la mayoría absoluta, con un Podemos que le pisó los talones a los socialistas, obteniendo tan solo cinco mil votos menos. Pero en 2026, con un contexto muy diferente, la ola reaccionaria retratará el domingo que poco menos de dos tercios de los escaños serán de las derechas.

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