Ramon Sola
Aktualitateko erredaktore burua / Redactor jefe de actualidad

Cisma en el Alarde: dimite el general por la reacción machista a la denuncia de la cantinera

La crisis abierta en el Alarde ‘tradicional’ de Irun tras la denuncia de «trato inapropiado» de una cantinera contra un mando ha llegado ya a la cúpula de su estructura. El general, máximo cargo, ha dimitido al igual que un comandante, molestos con la reacción machista a la sanción impuesta.

Asier Etxepare, en el centro, cuando tomó la makila de general del Alarde hace dos años.
Asier Etxepare, en el centro, cuando tomó la makila de general del Alarde hace dos años. (Alarde de Irun)

Las tensiones en el seno del Alarde discriminatorio de Irun crecen tras la reacción machista de unos 200 miembros ante la sanción a un mando, que fue señalado por una cantinera por lo que se define como «comportamiento inapropiado». El último capítulo ha sido la dimisión del general del Alarde, es decir, del máximo cargo de esta organización. Asier Etxepare ha hecho pública una carta en la que defiende la decisión de expedientar a ese mando en función de la ordenanza en vigor. 

Antes de ello, la revuelta ya evidenciada en la calle cuando se reunió la Junta del Alarde para determinar la sanción había llegado a la cúpula con un posicionamiento expreso en contra de ocho capitanes. El ya exgeneral Etxepare les acusa de «actuar de manera irresponsable por no cumplir la ordenanza».

Hay otra dimisión importante en paralelo: la de Rubén Fraile, que era el comandante de Infantería de este Alarde ‘tradicional’ desde 2020. Etxepare llevaba poco tiempo como general, apenas dos años.

El ya exgeneral Etxepare: «Una cantinera se acercó para hacernos llegar varios comportamientos inadecuados de uno de los mandos del Alarde. ¿Qué opciones teníamos? ¿Mirar hacia otro lado o analizar la situación?»

 

En una nota de la organización publicada este martes se da cuenta de lo ocurrido y se defienden los pasos dados: «La Junta de Mandos y la Junta del Alarde no pueden mirar a otro lado ante la denuncia interna de una cantinera, símbolo del Alarde de San Marcial, y condenan firmemente cualquier tipo de acto inapropiado en el Alarde y en cualquiera de las actividades del Día de San Marcial. Al margen de la vía judicial, que no es fácil de afrontar y cuya decisión compete a la libertad de la víctima y no a esta organización, internamente la Junta del Alarde ha hecho lo que tenía que hacer: activar los mecanismos de la Ordenanza para analizar, investigar y resolver».

Por su parte, en su carta de despedida Etxepare detalla que «en los prolegómenos a nuestro gran Día de San Marcial una cantinera se acercó para hacernos llegar varios comportamientos inadecuados de uno de los mandos del Alarde. ¿Qué opciones teníamos? ¿Mirar hacia otro lado o analizar la situación? Yo, como General, pero, sobre todo, como Asier Etxepare Iza, no puedo hacer otra cosa que respetar y defender la base del Alarde de San Marcial, que es la Ordenanza».

Califica la reunión del lunes 2 de «día duro, ruidoso y vergonzoso en el que pensaba que toda la Junta de Mandos y Junta del Alarde íbamos a una para defender nuestro Alarde de San Marcial, Un total de ocho capitanes presentaron un escrito en el que muestran su disconformidad y pierden la confianza hacia este grupo de trabajo». En consecuencia, explica que «no puedo liderar un grupo en el que, por pocos que sean, duden de este proceso».

El proceso hasta la fecha

El asunto se remonta al pasado verano pero no salió a la luz pública hasta inicios de este mes, cuando se reunió la Junta del Alarde y decidió el expediente sancionador contra el mando señalado en la denuncia de la cantinera.

Según informó ‘El Diario Vasco’, esta joven refirió haber sufrido «tocamientos», en un caso que por el momento no estaría judicializado. La mujer ha explicado que está recibiendo «muchas presiones» para que no denuncie.

A raíz de este testimonio, la Junta del Alarde determinó sancionar al citado mando, lo que acarrea su destitución y posiblemente le impedirá desfilar los próximos dos años, aunque todavía hay tiempo de alegaciones abierto.

La decisión no fue acatada por un amplio grupo de personas de este Alarde discriminatorio, que continúa sin admitir a mujeres en pie de igualdad pese a décadas de reivindicación. Al contrario, unas 200 de ellas se concentraron ante la reunión, increpando a los miembros de la Junta del Alarde y de la Junta de Mandos tanto a la entrada como a la salida. Se reclamó a gritos su dimisión.

A ello le siguió el posicionamiento contrario a la sanción de ocho capitanes, que ha sido el desencadenante último de estas dos dimisiones en la cúpula.