
El canciller alemán, Friedrich Merz, instó a «reparar» y «revivir» la confianza transatlántica, rota por el presidente estadounidense, Donald Trump, en la inauguración de la Conferencia de Seguridad de Múnich, que reúne a más de 60 jefes de Estado y de Gobierno.
A este llamamiento de Europa a los «amigos estadounidenses» se le unió el presidente finlandés, Alexander Stubb, quien, a pesar de las tirantes relaciones transatlánticas, pidió «no tirar al bebé junto con el agua de la bañera».
Desde su regreso al poder, Trump ha tenido a Europa en la mira, como lo demuestra su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, en la que lanzó un ataque frontal sin precedentes contra los europeos. Los ha extorsionado con los aranceles, ha despreciado sus instituciones, se ha inmiscuido en sus procesos electorales, ha apoyado a los movimientos de ultraderecha y ha amenazado hasta con ocupar Groenlandia, bajo administración de Dinamarca.
Aun así, los europeos insisten en ver un aliado en EEUU y a los enemigos en otras partes.
«Hay temas en los que podemos colaborar con los estadounidenses: la OTAN, la defensa, la tecnología, los minerales, en nuestro caso, los rompehielos… Así que hay muchas cosas que podemos hacer, sin dejar de mantener cordiales desacuerdos sobre asuntos relacionados con la UE o con las instituciones internacionales, el orden internacional liberal y el cambio climático», añadió Stubb.
«En la era de la rivalidad entre grandes potencias, ni siquiera EEUU será lo suficientemente poderoso como para actuar en solitario», apostilló el canciller alemán.
«La relación está llena de incertidumbre. Necesitamos aclarar qué queremos y qué estamos dispuestos a hacer, y lo mismo ocurre con los estadounidenses», indicó el presidente francés, Emmanuel Macron. Macron respondió a las caricaturas que el Gobierno de Trump hace sobre Europa afirmando que, por el contrario, debe ser tomada «como un ejemplo» y «debe aprender a convertirse en una potencia geopolítica».
Orgullosos del gasto militar
Merz también subrayó que «la primera prioridad reforzar a Europa dentro de la OTAN», con inversiones masivas en rearme y militarización, y habló con Macron sobre la «disuasión nuclear» europea.
En la misma línea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó el salto que la UE ha dado en el gasto militar en el último año. «El año pasado, movilizamos 800.000 millones de euros para la defensa europea para cerrar las brechas que tenemos», indicó. Y aún así pidió que Europa «haga más».
Además de las conversaciones oficiales, la cumbre de Munich es escenario de intercambios informales y hasta secretos. Varios líderes europeos se reunieron con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y representantes de la OTAN, y el ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sibiga, habló con su homólogo chino, Wang Yi. El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio,se reunió con Wang, con representantes sirios y kurdos, y con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen y su homólogo groenlandés, Jens-Frederik Nielsen.
Dinamarca anunció que contribuirá con cuatro cazas F-35 a la misión que la Alianza Atlántica ha lanzado en Groenlandia en un intento de apaciguar a Donald Trump, quien ha amenazado con hacerse con este territorio.
Trump añade un segundo portaviones a la amenaza a Irán
Donald Trump anunció que un segundo portaviones, el Gerald Ford, partirá «muy pronto» hacia Oriente Medio, y se sumará al USS Abraham Lincoln y sus buques de escolta, tras amenazar a Irán con consecuencias «traumáticas» si fracasan las negociaciones. De no llegar a un acuerdo, afirmó que pasaría a la «fase dos», que sería «muy difícil» para los iraníes, mientras Benjamin Netanyahu, presiona a EEUU para reanudar los ataques y expresó su «escepticismo sobre la calidad de cualquier acuerdo con Irán»

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