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EEUU aplica el nuevo arancel global del 10% con China solicitando diálogo

Estados Unidos comienza a implementar el nuevo arancel global del 10% anunciado por Donald Trump después de que el Supremo anulase sus anteriores gravámenes. En este contexto, China pide que se cancele esta decisión «unilateral» y ofrece una sexta ronda de consultas. Bruselas mantiene contactos.

Trump, en la rueda de prensa en la que valoró el revés a su política arancelaria.
Trump, en la rueda de prensa en la que valoró el revés a su política arancelaria. (Andrew Leyden | AFP)

Estados Unidos ha comenzado este martes a aplicar un arancel global a los productos extranjeros del 10%, pese al reciente anuncio del presidente Donald Trump de imponer una tasa mundial del 15%, lo que añade incertidumbre y confusión sobre la política arancelaria estadounidense. China le ha instado a que no adopten decisiones «unilaterales» y le ha ofrecido diálogo. Bruselas mantiene un «contacto estrecho« con Washington para saber si respeterá el acuerdo firmado el año pasado.

El pasado viernes y después de que la Corte Suprema anulara la mayor parte de la agenda arancelaria de Trump, el presidente anunció que implementaría rápidamente un arancel fijo del 10% para todos sus socios comerciales mediante una ley diferente.

Posteriormente, Trump publicó un mensaje en su red Truth Social en la que indicaba que, con efecto inmediato, elevaría ese arancel mundial del 10% al 15%, un nivel que le pareció totalmente legal.

Sin embargo, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU envió el lunes un comunicado informando a los importadores que la tasa sería inicialmente del 10% y que se aplicaría a «todos los países durante un período de 150 días, a menos que estén específicamente exentos».

Según «la proclamación emitida por el Presidente el 20 de febrero de 2026, que impone un recargo temporal a la importación (...), vigente con respecto a las mercancías ingresadas para consumo o retiradas del almacén para consumo a partir de las 00:01, hora estándar de (la costa) este, del 24 de febrero de 2026, todas las mercancías que ingresen a Estados Unidos, independientemente de su país de origen, están sujetas a un recargo adicional del 10 % a la importación, a menos que estén específicamente exentas», explica la nota de la Oficina de Aduanas.

De esta forma se confirma que el arancel global comenzará en el 10%, aunque la Administración está trabajando para elevarlo al 15% en una orden aparte que Trump deberá firmar y para la que no hay fecha, según indicó la NBC.

La sentencia del Supremo que restaba poder a Trump a la hora de subir o bajar aranceles sin la aprobación previa del Congreso, ha creado confusión en los mercados internacionales.

La Unión Europea ha dejado sin efecto, de momento, el acuerdo comercial firmado con Estados Unidos hasta que la política arancelaria, uno de los pilares del Gobierno de Trump, sea más clara.

Y otros países como India, China o Reino Unido están estudiando qué hacer, dado que los acuerdos firmados con Estados Unidos y basados en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional ha quedado sin efecto, ya que la Corte Suprema de EEUU ha dictaminado que Trump la usó de forma errónea.

El fallo del Supremo estadounidense, por ejemplo, ha dejado a Washington sin su principal herramienta de presión comercial para obligar a la India a dejar de comprar petróleo ruso.

Movimiento de China

Este martes, precisamente, China ha pedido a EEUU que cancele los aranceles «unilaterales» impuestos a sus socios comerciales y se mostró dispuesta a celebrar una sexta ronda de consultas económicas bilaterales, tras los recientes ajustes arancelarios anunciados por Washington.

El Ministerio de Comercio chino ha instado en un comunicado a la parte estadounidense a «cancelar y abstenerse de imponer aranceles unilaterales», y ha reiterado que «la cooperación beneficia a ambas partes, mientras que la confrontación perjudica a ambas».

Además, ha señalado que está dispuesta a mantener «consultas francas« con Estados Unidos en el marco de la sexta ronda de negociaciones económicas y comerciales que se celebrará próximamente, y expresó su deseo de que Washington trabaje «en la misma dirección» para mantener el desarrollo «saludable, estable y sostenible» de las relaciones bilaterales.

Según la cartera comercial china, los gravámenes adicionales impuestos previamente por Washington incluían un 10% vinculado al fentanilo y un 34 % de los llamados «aranceles recíprocos», de los cuales un 24% fue suspendido, lo que situaba el nivel efectivo adicional aplicado a China en el 20%.

Pekín ha afirmado que seguirá «evaluando de forma integral» las medidas adoptadas por Estados Unidos y que, en función de la evolución de la situación, decidirá «en su debido momento» si ajusta las contramedidas dirigidas contra los aranceles estadounidenses.

Asimismo, ha advertido de que se reserva el derecho a adoptar «todas las medidas necesarias» para salvaguardar sus intereses legítimos.

Bruselas en contacto

La Comisión Europea ha asegurado que mantiene un «contacto estrecho» con el Gobierno estadounidense para saber si respetará el acuerdo comercial que Bruselas y Washington firmaron el año pasado.

«Esperamos tener claridad por parte de nuestros socios comerciales, en este caso, Estados Unidos, para saber exactamente qué está ocurriendo, en concreto, sobre la duración de estos nuevos aranceles y sobre el alcance de estos nuevos aranceles», ha dicho la portavoz de la Comisión Europea, Paula Pinho, en la rueda de prensa diaria de la institución.

En este sentido, ha recordado que el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, conversó el sábado con el secretario de Comercio de EE. UU, Howard Lutnick, y con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, y que el lunes participó en la reunión que los ministros de Comercio del G7 celebraron por videoconferencia.

La UE pide que respete el acuerdo que el presidente estadounidense, Donald Trump, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, firmaron en la localidad escocesa de Turnberry.

En virtud de ese pacto, Washington aceptó imponer un arancel del 15% a la mayoría de productos europeos, mientras que el bloque comunitario se comprometió a importar los estadounidenses al 0%.

No obstante, la UE aún no está importando libres de aranceles los bienes industriales estadounidenses, porque el Parlamento Europeo aún no ha ratificado el pacto. De hecho, la Eurocámara decidió el lunes suspender el proceso hasta que el Gobierno de Trump aclare si lo va a respetar.