Los que vivieron la cadena de éxitos de inicios de siglo tenían ganas de volver a gozarlo. Para los más jóvenes, la experiencia está siendo nueva, iniciática. Unos y otros han abarrotado este martes tarde la Plaza de la Virgen Blanca para recibir a los brillantes campeones de Copa, inesperada para muchos. Al frente, cómo no, un Paolo Galbiati que no ha parado desde el domingo noche... ni antes tampoco.
Los txapeldunes han llegado a la plaza en torno a las 19.00, tras partir en autobús (no descapotable) desde el pabellón Zurbano. Y dispuestos a disfrutar a tope la tarde-noche, ha quedado claro.
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— Kosner Baskonia (@Baskonia) February 24, 2026
Allí ya había miles de personas media hora antes, con la txaranga y Aker caldeando el ambiente. Aunque no hacía gran falta a 16 grados, más primaverales que invernales. Les esperaba un mar de bufandas de Baskonia, algunas ikurriñas y dos pancartas en recuerdo a Kerman Villate. No le ha sido fácil al chófer del autocar abrirse paso entre el gentío, justo mientras caía la noche y se encendía el bengaleo. La imagen, espectacular. El sonido ambiente, cánticos en favor de Baskonia junto a otras en ‘recuerdo’ al finalista derrotado: «Madridista el que no bote es». El trofeo, en manos del ‘capi’ Tadas Sedekerskis.
Esa llegada con las últimas luces de los rayos de sol ha sido el primer momento culmen de una jornada que no se vivía desde 2009en lo que respecta a la Copa y a 2010 en la Liga ACB, porque la covid 19 arruinó toda celebración posible de la Liga ACB de 2020. Y por eso, por esa sensación de hambre atrasada, las emociones han saltado a flor de piel, con los jugadores sustituyendo las lágrimas que les brotaron el domingo con una alegría contagiosa, compartiendo uno por uno con la muchedumbre que, con cuentagotas, ha terminado por abarrotar la plaza de la Virgen Blanca.
Eugene Omoruyi y Paolo Galbiati han sido las personas más solicitadas por un gentío al que Joxe Felipe Auzmendi ha tenido que domar casi látigo en mano porque no ha resultado sencillo hacer cumplir los actos protocolarios en tiempo y forma. Ni el aurresku del grupo Algara –respetado en solemne silencio, eso sí– ni la ofrenda triple a la Virgen Blanca –flores por parte de Sedekerskis, una camiseta conmemorativa, después de persignarse, por parte de Paolo Galbiati y una bufanda de la mano de Markus Howard–, porque la gente, como queda dicho, se ha reunido en santo matrimonio con su equipo con ansias de noche de bodas.
Tadas Sedekerskis y Rafa Villar –«el rey del champán», según han comentado, aunque nadie ha profundizado en explicaciones– han ejercido de maestros de ceremonias y su primer acierto ha sido la de dar paso a Omoruyi en primer lugar, a quien le han cantado un guasón «Eugenio es vitoriano» al ritmo de la Guajira Guantanamera, y el nuevo fichaje gasteiztarra, con un sonoro «Eskerrikasko!» ha hecho notar cómo de en casa se siente en Gasteiz.

«Desde las oficinas hasta los compañeros de plantilla, todo el mundo ha abrazado mi llegada y me han facilitado mucho las cosas para poder adaptarme», ha dicho.
El segundo acierto, un mensaje que otros jugadores han replicado después, aunque ha sido Tadas Sedekerskis quien ha destapado esa particular Caja de Pandora. «Muchas gracias por los ánimos que nos habéis dado, Habéis estado en los mejores momentos como este, pero sobre todo habéis estado en los malos. Pero no nos conformamos de vivir esto tan bonito solo una vez. ¡Tenemos hambre y vamos a por más!», ha destacado el capitán baskonista.
Un capitán que ha dado paso a otro, como es Markus Howard. En un inglés muy limpio para poder entenderlo, se ha deshecho en elogios a los aficionados. «Todo esto que hemos conseguido es algo que nadie merece más que vosotros. Juguemos fuera o en casa, escuchamos vuestra voz y sentimos vuestro apoyo. Queremos daros más en el futuro», ha dicho, prometiendo que el año que viene dirá estas u otras palabras en castellano –se conoce que pedirlas en euskera es utópico–.
«Esto no se compra»
Bengalas, humo, música a todo trapo, gente en los balcones, la txaranga y el DJ en lucha a brazo partido para imponer los ‘hits’ de uno u otro lado, ha sido una tarde de vivirla con los cinco sentidos, al punto que hasta Josean Kerejeta se ha dejado vencer por la emoción y ha decidido pisar el suelo, sonriente como pocas veces.
«Uno no es de hielo y a veces las emociones brotan. Porque uno conoce lo difícil que es hacer frente a rivales con unos presupuestos inalcanzables, pero al menos se ha visto en Valencia en equipo mentalizado, superando las dificultades y haciendo una labor fantástica en los tres partidos», ha admitido.
Sin olvidar la ambición. «Por supuesto que esto no ha terminado. Si hemos sido capaces de ganar en la final al que tal vez sea el mayor presupuesto del baloncesto en Europa, podemos competirles en otras competiciones. Pero hay muchos factores que hay que tener en cuenta. Hay momentos buenos y malos, hay problemas como las lesiones... Pero la intención es seguir luchando para poder regresar aquí», ha indicado el de Lazkao.
Xevi Pujol, director deportivo del Baskonia fichado este verano de Manresa, ha sido uno de los que más en la intimidad y en la emoción lo ha vivido, pero lo ha vivido. «Esto no se compra», ha dejado escapar como un suspiro. «Ha habido que afrontar muchos problemas y desde luego que competiciones como la Liga ACB o la Euroliga son muy distintas a la Copa, pero desde luego que es un día que no se puede olvidar y que conviene guardar para el futuro, para esos momentos en los que hay más dudas», ha recalcado el joven directivo catalán.
Con ventana y balcón
«Recuerdo el pasado 8 de agosto, cuando se terminaban las fiestas de la Virgen Blanca. Recuerdo cómo soñaba poder volver aquí con el equipo, con todo el staff, con la directiva del club, y se ha cumplido», ha indicado un Paolo Galbiati que con su simpatía se ha metido a la Virgen Blanca entera en el bolsillo.

«La Virgen está siempre aquí, pero nosotros hemos conseguido venir aquí por nuestros méritos contraídos, dando una alegría a toda una ciudad. Y desde luego que esto es algo que no he visto en mi vida», ha recalcado el técnico lombardo, que con su liderazgo ha puesto a la plaza entera haciendo el grito de guerra de los tiempos muertos –¡Un, dos, tres! ¡Baskonia!– y sobre todo, ha puesto a todo el mundo presente el «Celedón ha hecho una casa nueva / Celedón con ventana y balcón», un cántico que el nuevo técnico baskonista ha juzgado siempre inspirador.
Inspirador o no, ha resultado chocante ver en la tarde oscurecida a Trent Forrest y Tim Luwawu-Cabarrot luciendo gafas de sol –«¡Luwawu quédate!», le ha cantado la afición– o un Kobi Simmons alucinando en colores ante semejante recibimiento, o un Khalifa Diop que, en muletas, se ha mostrado tan desatado que ha declara, casi jurándolo, que volverá a vestirse de corto antes de que termine esta temporada. «Esto es algo tremendo y desde luego que queremos volver aquí», ha asegurado.
Otros jugadores como Matteo Spagnolo y Rodions Kurucs también han declarado en parecidos términos, con el matiz de que un grupo de seguidores ha increpado al ala-pívot letón debido a sus antecedentes de sobra conocidos. Por más que el «speaker» los ha reprendido como que «no son verdaderos baskonistas», hacer el avestruz no es una solución.
Errores y horrores aparte, Kurucs ha indicado que «de chaval gané una Copa –con el Barça–, pero siento que esta es mi primera Copa de verdad. He tenido que hacer mucho trabajo y mucho sacrificio, pero soy así: siempre intento dar lo máximo al equipo. Quizá sea esto lo que llaman "Carácter Baskonia", no lo sé, pero es lo que he dado».
Matteo Spagnolo, canterano del Real Madrid y que sabe lo que es ganar títulos con el Alba de Berlín, se ha mostrado alucinado con el recibimiento. «Nunca he vivido lo que he experimentado este fin de semana. Queríamos darle a la afición un gran premio como este título, pero ha superado lo que esperaba. Pero debemos continuar», ha dicho.
Rafa Villar, otro de los recién llegados, ha demostrado cierto talento como maestro de ceremonias, pero sobre todo ha lucido también su ambición de cara al futuro. «Esto es para toda esa gente que ha esperado tanto. Hay que celebrar este momento y seguir para que puedan vivirlo más veces».
Porque el Baskonia nunca se fue... Pasadas las 20.00 ha terminado la celebración, con presencia institucional de Alcaldía, dDiputación y Lakua, con Imanol Pradales, Ramiro González o Maider Etxebarria a la cabeza, por ejemplo. Pero esta vez los protagonistas son los que han provocado que Gasteiz se haya engalanado y sobre todo, los que se han dejado la voz en Valencia o en sus casas y los que sueñan un próximo reencuentro en tan alegres circunstancias. ¿Será en la Liga ACB?

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