
La Real visita este sábado a las 18.30 a un Mallorca en posición de descenso y que ha tenido una semana movidita, con el cese de Jagoba Arrasate y la contratación como técnico de Martín Demichelis hasta final de temporada, con opción a una más.
El argentino tuvo una destacada carrera como defensa central (River Plate, Bayern de Múnich, Málaga, Manchester City y Espanyol) y afronta ahora su primera experiencia como entrenador en un torneo europeo de élite, tras pasar por los banquillos de River en Argentina y Monterrey en México.
El conjunto donostiarra tiene como objetivo que no se cumpla el axioma del «entrenador nuevo…» y regresar a la senda del triunfo no solo por la relevancia de los tres puntos en la Liga, sino por la importancia de sacudirse las dudas que dejó el duelo frente al Oviedo a cuatro días de recibir en Anoeta al Athletic en la que se presume que será la madre de todas las batallas.
«Están conectados»
Lo ha dejado claro Matarazzo en su tempranera rueda de prensa de este viernes, subrayando que ambos encuentros «están conectados» y que «necesitamos hacer un gran encuentro tras los partidos del Real Madrid y el Oviedo».
El de New Jersey no podrá contar por diferentes problemas físicos con Rupérez, Odriozola y Kubo, mientras que Brais Méndez se perderá el viaje por acumulación de amarillas. Respecto al japonés, del que esta semana se han publicado fotos sobre el césped de Zubieta, Matarazzo ha comentado que aún le faltan varias semanas para volver.
Aihen parecía descartado, pero finalmente ha entrado en la nómina, al igual que Sucic y Barrenetxea. También viaja el central del Sanse Luken Beitia, aunque para esa posición están Jon Martín, Caleta-Car, Zubeldia y Aritz, posible comodín también para suplir a Aramburu en el lateral derecho.
Matarazzo ha adelantado que no piensa realizar muchas rotaciones, ya que los suyos han tenido una semana limpia para preparar este choque y el siguiente no será hasta cuatro días más tarde. «Hay algunos jugadores que no podrán jugar los dos partidos, pero tenemos tres días para descansar y algunos sí podrán jugar», ha señalado.
Balones parados
En cuanto al Malllorca, se trata de un equipo que está pagando su pobre rendimiento lejos de Son Moix pero que en casa suma 19 puntos –dos menos que la Real en Anoeta pero con un partido menos– y que promedia en esos encuentros tres goles cada dos partidos. «Cambiarán algunas cosas, pero otras muchas serán parecidas», ha augurado Matarazzo sobre el relevo en el banquillo bermellón.
Su mayor peligro es el kosovar Vedat Muriqi, quien suma ya 16 dianas, más que el resto de sus compañeros juntos. Va muy bien por arriba, lo que unido a los problemas de los realistas para defender el balón parado –así marcó el Oviedo sus tres goles– obliga a saltar al verde con un 110% de intensidad y concentración si se quiere rascar un resultado positivo.

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