Paseo de Sarasate: modernizar un espacio referencial de Iruñea conformado a lo largo de siglos
El paseo de Sarasate afronta una nueva remodelación que busca modernizar este espacio referencial de Iruñea que, a partir de la muralla del burgo de San Nicolas, se fue conformando con el paso de los siglos tras albergar instituciones referenciales como la Meca o el Vínculo.

Las vallas de obra han regresado una vez más al paseo de Sarasate con el objetivo de modernizar un espacio referencial de Iruñea que se fue conformando con el paso de los siglos y que ofrecerá un nuevo aspecto a partir del verano de 2027.
Un paseo con un diseño en líneas diagonales, con un espacio en torno al monumento a los Fueros remodelado tallando en el granito los nombres de todas las localidades navarras y la creación de un espacio escultórico frente al Parlamento de Nafarroa son los principales cambios que se van a introducir en ese emblemático lugar, que se empezó a gestar en la Edad Media.
Cuando en el siglo XII se amplió Iruñea con la creación de los burgos de San Cernin y San Nicolás, los terrenos que rodeaban ambos espacios fueron bautizados con el nombre de la Taconera o «fuera puertas», como apunta el historiador José Joaquín Arazuri en sus libros sobre la historia de la capital navarra.
La muralla sur del burgo de San Nicolas marcaba el límite meridional de la ciudad por esa zona y terminó definiendo el lateral norte del futuro paseo, en cuyas inmediaciones solamente existía en el siglo XIII una edificación, la casa del burgués Juan Petri Mossa.
El frenesí constructor del siglo XVIII
Con los árboles enseñoreándose del lugar se mantuvo ese espacio hasta comienzos del siglo XVIII, cuando se empezó a levantar una serie de edificios que fueron configurando el lateral sur del paseo.
El primero en ser construido fue el caserón de la Casa de Misericordia, institución que fundó el Ayuntamiento en 1692 para atender «a los mendigos y pordioseros que vagabundean de puerta en puerta».
El inmueble de la Meca empezó a construirse en 1702 y fue inaugurado cuatro años después. La idea era que la institución se mantuviera con donaciones y limosnas, pero como no eran suficientes, en 1777 se acordó la construcción de un juego formal de trinquete, que pasó a llamarse Juego de Pelota, para que su rendimiento aportara fondos.
En ese lugar permaneció la Casa de Misericordia hasta 1924, cuando se produjo un incendio que aconsejó la construcción de una nueva sede, que finalmente se erigió en la Vuelta del Castillo, donde permanece la Meca desde 1932.
El siguiente edificio levantado en el lado sur fue la Casa de los Carros. En 1737, el Ayuntamiento decidió construir en unos terrenos cercanos a la Meca por su extremo oriental una especie de área de servicio para ese medio de transporte y que contaba con mesón, dos lonjas, pajar, graneros, caballerizas, cocheras, veterinario y talleres de reparación.
En 1739, las nuevas instalaciones fueron sacadas a subasta en arriendo por el Consistorio y estuvieron en funcionamiento, especialmente como fonda, hasta 1892, cuando los Escolapios pusieron en marcha en ese lugar un colegio. En 1931 se trasladó el centro y se derribó el viejo caserón para construir un nuevo edifico como sede de un banco.
Entre la Meca y la Casa de los Carros se erigió, también en el siglo XVIII, la llamada Casa de los Pastores, porque pertenecía «al ramo de carnicerías» y vivían en ella conductores de rebaños. En 1924 pasó a albergar la primera Casa de Socorro de Iruñea, hasta que se trasladó a la calle Alhóndiga en 1930.
Junto a la Casa de Misericordia, pero en su extremo occidental, en 1764 se levantó el edificio del Vínculo, una institución de abastecimiento de pan creada en el siglo XVI con el objetivo de que la población tuviera acceso a ese alimento de primera necesidad a un precio asequible. La sede del Vínculo fue demolida entre 1918 y 1922 para dar paso al actual edificio de Correos.
Hubo que esperar hasta mediados del siglo XIX para que se levantaran nuevas estructuras. En 1850 se edificó la Alhóndiga Municipal en el extremo más próximo al Palacio de Diputación y donde actualmente se encuentra el Banco de España.
Y dos años después, fue el extremo occidental del futuro paseo el que siguió creciendo. En 1852, el Ayuntamiento decidió crear una Casa de Baños junto al Vínculo, cuya construcción y gestión se sacó a subasta.
Para erigirla, Deogracias Insausti utilizó piedra procedente de la demolición de parte de la antigua torre de la iglesia de San Lorenzo, que resultó muy afectada por los bombardeos realizados desde la Ciudadela contra la ciudad por O´Donnell durante la revuelta que protagonizó en octubre de 1841.
Ese servicio funcionó hasta el año 1922 y a partir de ese momento, el inmueble se convirtió en almacén y acogió el primer Centro Gimnástico de la ciudad, el Sporting Club Navarro e incluso un convento, hasta que fue demolido en 1969 para construir nuevos edificios.
Para cuando se erigió la Casa de Baños, el espacio que ya empezaba a tener aspecto de paseo era conocido popularmente como «donde casa de Valencia» y «calle donde vive Valencia». El término hacía alusión a Prudencio Valencia, un hombre originario de Bargota que terminó siendo procurador de la Audiencia, notario eclesiástico y agente de negocios, y que vivía en una de las primeras casas del lado norte, donde se habían ido levantando nuevos edificios siguiendo el trazado de las antiguas murallas.
Como Valencia tenía una intensa actividad de tipo legal, contaba con numerosos clientes y personas que acudían a él en busca de sus servicios, por lo que su vivienda era un constante ir y venir de gente, y terminó convirtiéndose en un punto referencial de la ciudad.
En vista del «título adoptado por el publico para aquel lugar» y que hasta entonces no había tenido un nombre propio, en 1852, el Ayuntamiento decidió denominar oficialmente a la zona como calle de Valencia y que dejara de ser una parte de la Taconera.
Además, el Consistorio empezó a intervenir en el espacio arbolado existente entre los dos laterales ocupados por diferentes edificios dotándolo de algunos elementos para terminar de darle contenido como lugar de ocio y paseo. En 1861 se decidió colocar bancos de piedra y en 1883 se instalaron cinco farolas. 
En 1884, el Consistorio dio un nuevo paso y construyó un túnel luminoso con bombillas de gas que se extendía a todo lo largo del paseo. Tenía 7.600 luces que se encendían diariamente una a una. En 1901, esa instalación fue trasladada a la plaza del Castillo y pasó a estar alimentada con corriente eléctrica.
La transformación de 1885
El momento de la verdad le llegó a la entonces calle de Valencia en el año 1885, cuando fue definitivamente transformada y embellecida. Para ello, se elaboró un proyecto municipal en el que se contemplaba nivelar el suelo, construir dos estanques en los extremos, plantar árboles nuevos y colocar estatuas.
No faltaron las críticas de los iruindarras que consideraban que todo aquello era un dispendio, pero tras duros debates en el Consistorio, la remodelación salió adelante. Para ello, se derribaron los viejos olmos y se plantaron nuevos. En abril se aprobó la compra de seis estatuas sobrantes del Palacio Real de Madrid, que finalmente fueron regaladas por la Real Casa. Y se construyeron los dos estanques previstos en los extremos del paseo.
Incluso se colocaron cuatro jarrones de piedra y un urinario público, y para no desentonar con el paseo mejorado, se pintó la fachada del edificio de la Meca y se derribó el viejo frontón de pelota.
En los siguientes años, se introdujeron algunos elementos más, como un surtidor de hierro colado con tres tazas circulares que fue instalado ante la Diputación. En 1887 se ubicó en uno de los estanques un surtidor que lanzaba el agua a gran altura y en 1895, para celebrar la traída de aguas de Arteta, se ubicó una fuente en el estanque emplazado al final del paseo.
Como cierre del paseo por su extremo oeste, se construyó el Palacio de la Audiencia. La primera piedra se colocó el 13 de julio de 1890 y las obras terminaron el 16 de febrero de 1898.
Para entonces se estaba levantando en la otra punta del paseo la estructura que terminaría siendo la más destacada del conjunto: el monumento a los Fueros. Para levantarlo, primero se trasladó a la Taconera el surtidor ubicado ante la Diputación y en 1893 arrancaron los trabajos para erigir por suscripción popular el recordatorio en piedra de la Gamazada.
Tras sufrir varios parones y gracias al empuje económico final de la Diputación y el Ayuntamiento, en 1903 terminó de construirse, sin llegar a ser inaugurado, el conjunto de 23,40 metros de altura y coronado por la Matrona foral para la que sirvió de modelo Rosa Oteiza.
Del boulevard de Valencia al paseo de Sarasate
El mismo año en el que el monumento pasó a ser su principal símbolo, el boulevard de Valencia, como llegó a ser denominado para darle más solera, cambió de nombre. Tras varios intentos fallidos, en mayo de 1903, el Ayuntamiento decidió renombrar el paseo dedicándolo al músico Pablo Sarasate, que había nacido en la cercana calle de San Nicolás y vivido en la también próxima de San Gregorio.
Los nuevos tiempos que se vivían a comienzos del siglo XX tuvieron otro reflejo cuando en 1911 se instaló en el lado norte del paseo la estación del servicio de tren eléctrico de ‘El Irati’, que enlazaba Iruñea y Zangoza. En 1930 fue suprimida y trasladada a la Taconera, aunque en el paseo se mantuvo una parada. Las vías se eliminaron y desmontaron en 1946.
Ese lateral del paseo seguía dominado por la iglesia de San Nicolás y contaba con casas conocidas, como la de los Baleztena, levantada en 1840 por el banquero y ganadero Nazario Carriquiri; la casa Navasal, ubicada cerca del templo y ya desaparecida, y la llamada de Alzugaray, también derribada, que se encontraba en el extremo occidental y en cuyo solar había estado ubicado el Hospital de San Juan de Dios y más adelante el cuartel de San Martín e incluso el Gobierno Civil.
En 1956 se acometió una remodelación del paseo que se tradujo en la reubicación de las estatuas de reyes en el mismo paseo, la eliminación de los dos estanques y la consolidación de su diseño como un paseo central.
Como se aprecia, con el paso del tiempo, el paseo se fue renovando, sobre todo con nuevos edificios que fueron sustituyendo a la mayoría de los construidos siglos atrás y con el Palacio de la Audiencia convirtiéndose en la sede del Parlamento de Nafarroa. Unos cambios que no modificaron la fisonomía del paseo de Sarasate, que ahora se ve inmerso en una serie de obras que buscan modernizar uno de los espacios más emblemáticos de Iruñea.

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