
Alrededor de un millar de personas han seguido esta tarde-noche de sábado el acto organizado por la Asociación 3 de Marzo en el Palacio Europa, en el 50º aniversario de la masacre policial que acabó con la vida de cinco obreros e hirió a decenas de personas en Gasteiz.
El acto se ha desarrollado en el auditorio María de Maeztu, cuyo aforo se ha completado en pocos minutos, por lo que se ha habilitado otra sala para seguir las intervenciones vía streaming. Las primeras localidades han estado reservadas a familiares de las víctimas, además de representantes de los sindicatos ELA, LAB, Steilas y ESK, así como una nutrida representación de cargos de EH Bildu, entre los que se encontraban la portavoz del grupo municipal en el Ayuntamiento de Gasteiz, Rocío Vitero, el portavoz del grupo parlamentario en la Cámara de Gasteiz Pello Otxandiano o el senador Josu Estarrona, entre otros.
Actuaciones musicales, poesía e imágenes de la época se han alternado a lo largo de hora y media en un homenaje a las víctimas de aquella asamblea de obreros en la Iglesia San Francisco de Asís en la que la Policía irrumpió a tiros, pero también a las personas que han luchado por mantener viva la memoria, a quienes fueron heridos y perseguidos por ello.
En el acto, una especie de crónica desde 1976 hasta nuestros días, la Asociación 3 de Marzo ha reclamado una declaración oficial en la que se reconozca la responsabilidad del Estado en los hechos, pero ha abierto también el foco para recordar lo sucedido en las últimas décadas, del abandono institucional, pasando por la represión hasta las cargas policiales habidas en los últimos años. «Muchas veces nos han tiroteado después de 1976», han señalado.
La primera intervención ha llevado a Gasteiz voces llegadas desde el norte de Irlanda. Tony Doherty, presidente de la asociación Bloody Sunday Trust, con la que la Asociación 3 de Marzo colabora desde 2011, ha sido el primero en intervenir. Su padre, Patrick Doherty, es una de las víctimas mortales de los sucesos conocidos como Domingo Sangriento que recuerdan la masacre cometida por soldados británicos en 1972 en Derry. El 30 de enero de 1972, militares británicos mataron a 14 manifestantes desarmados.
«Para mí es un gran honor estar aquí, entre amigos y camaradas que luchan por la libertad nacional de este país, por la paz y la justicia», ha señalado Doherty, que ha iniciado su intervención en gaélico.
El relato falso
«Quiero haceros llegar el afecto y los mejores deseos de las familias de Bloody Sunday a todos vosotros, y en especial a las familias de Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo, Bienvenido Pereda, también a los familiares de Vicente Anton y Juan Gabriel Rodrigo –ambos muertos días después por disparos de la Policía Armada, cuando participaban en movilizaciones de protesta en Basauri y Tarragona por lo ocurrido en Gasteiz–, que como nosotros han esperado más de 50 años a que se diga la verdad», ha manifestado.
Doherty ha recordado que también en Derry, «las familias permanecimos unidas durante años frente a las mentiras, la hostilidad y la indiferencia del Estado británico, mientras una y otra vez difundían un relato falso: que sus paracaidistas habían disparado y matado a nuestros padres, hermanos e hijos porque estaban armados y eran miembros activos del IRA».
Tal y como ha rememorado, «este es el falso relato con el que crecimos». A Derry, el reconocimiento del Gobierno británico no llegó hasta 2010, cuando «se declaró la inocencia de nuestros muertos y el primer ministro británico emitió una disculpa en nombre del Estado británico y lo aceptamos», pero falta el esclarecimiento de los hechos.
«Les ruego que nunca se rindan, sostengan la lucha y así la victoria será suya», ha concluido Doherty, quien ha resaltado el orgullo que supone pertenecer a un pueblo como el suyo, que transmite el valor de los derechos humanos y se solidariza con los pueblos de Palestina, Sudán, Cuba y Venezuela, «cuya existencia está amenazada y cuyos derechos humanos están siendo erosionados por naciones empeñadas en el genocidio, la dominación mundial y el abuso de niños con fines de explotación sexual».
Las hijas de los obreros
Las imágenes de las movilizaciones obreras en Gasteiz hace 50 años, la situación internacional y la poesía para narrar el dolor de lo vivido o el papel de aquellas mujeres que sanaron heridas y abrieron sus puertas para cobijar a los participantes en las protestas han precedido al homenaje sobre el escenario a familiares y víctimas, visiblemente emocionadas.
Ha cerrado el acto la intervención de Nerea Martínez Aranburuzabala y Leire Manzanos, integrantes de la Asociación 3 de Marzo, «las hijas de los obreros que nunca pudisteis matar. También somos las hijas de los obreros que asesinasteis».
«50 años después de la masacre, no han conseguido borrar sus nombres de la historia», la herida «sigue abierta, pero la dignidad intacta», han subrayado, con palabras de recuerdo también para Juan Gabriel Rodrigo y Vicente Anton Ferrero.
En un mensaje en euskara y castellano, en el que han intercalado algunas palabras en catalán, han destacado que es la lucha de los gasteiztarras la que ha mantenido viva la memoria del 3 de Marzo. Por ello, han hecho extensible el homenaje a «todas las personas heridas, represaliadas y encarceladas tras la masacre», a quienes fueron «arrestadas –han señalado– por colocar una placa en el lugar del crimen o cuando trataban de instalar un monolito en homenaje a los obreros asesinados».
El monolito se colocó burlando la represión policial
Ese monolito –han recordado– en el que ahora «se turnan las autoridades para dejar flores, está ahí gracias a una acción clandestina que burló la represión policial». Han señalado que los sucesos del 3 de Marzo en Gasteiz son parte de la crónica de un país que medio siglo después afronta «nuevos retos» pero las mismas luchas de fondo por los derechos laborales y sociales, el antifascismo, el internacionalismo, la solidaridad y el feminismo.
Parte de esa crónica -han apuntado- pasa también por recordar que «hoy el 3 de marzo se ha convertido en un punto de encuentro en el que todos quieren salir en la foto», pero «no siempre ha sido así». Tras «décadas de abandono» por parte de las instituciones, «el reto compartido» hoy es «la creación de un Espacio de Memoria en la iglesia donde la asamblea obrera fue masacrada por la Policía», han indicado.
El acto ha resaltado la memoria de la lucha obrera, dibujando el hilo que une la huelga de 1976 con las de hoy, también con valores de justicia social. De hecho, han recordado que «los obreros en huelga que desafiaron al régimen hace 50 años, hoy son pensionistas movilizados por una vida digna». «Las condiciones laborales se siguen conquistando gracias a la lucha obrera y la miseria de hoy no es diferente a la de ayer», han manifestado las portavoces de la Asociación 3 de Marzo, que han concluido con un llamamiento a no abandonar la lucha «en cada huelga y en cada causa que construya ese mundo nuevo».

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