NAIZ

Greenpeace bloquea en Dunkerque un barco ruso con uranio para las centrales nucleares francesas

Activistas de Greenpeace han bloqueado en Dunkerque un barco ruso con uranio enriquecido destinado a las centrales nucleares francesas.

Acción de Greenpeace en el puerto de Dunkerque para impedir la descarga de un carguero que transportaba uranio ruso.
Acción de Greenpeace en el puerto de Dunkerque para impedir la descarga de un carguero que transportaba uranio ruso. (Denis MEYER / Hans LUCAS | AFP)

Activistas de Greenpeace han bloqueado este lunes en una esclusa del puerto francés de Dunkerque un barco ruso que transportaría uranio enriquecido para las centrales nucleares francesas en una operación para denunciar ese comercio que se mantiene pese a la invasión rusa de Ucrania. El bloqueo ha durado cinco horas, hasta que la Policía ha puesto fin a la acción.

Doce activistas han sido interceptados por la Policía; cuatro de ellos, tres mujeres y un hombre, han sido arrestados, según ha indicado la Fiscalía de Dunkerque a la agencia AFP. Los otros ocho han sido interrogados y posteriormente puestos en libertad. Les acusan de obstrucción a la libertad laboral.

En un comunicado, la asociación ecologista ha indicado que una veintena de sus miembros han participado en ese bloqueo del carguero Mijail Dudin, que llegó a Dunkerque procedente del puerto ruso de San Petersburgo, y lo ha ilustrado con varias imágenes tomadas de madrugada. Algunos de los ecologistas se han encadenado a la esclusa para impedir el paso del buque y la descarga del uranio.

El objetivo de esta acción es reclamar el fin de ese flujo de uranio ruso para las centrales atómicas francesas.

«Ese comercio –señala la organización ecologista– que alimenta indirectamente la guerra de Putin debe cesar. Francia debería enviar una señal política y diplomática fuerte para sancionar a Rosatom, una empresa que ha pasado a ser criminal desde que ha tomado el control de la central nuclear de Zaporiyia en Ucrania, un hecho inaceptable que pone en peligro al pueblo ucraniano y a la comunidad internacional».

Greenpeace critica que, pese al apoyo a Ucrania, el Estado francés no solo mantiene ese intercambio de uranio enriquecido ruso para sus centrales nucleares (en las que se genera alrededor del 70% de la electricidad del país), sino que interviene para «preservarlo de cualquier sanción a nivel europeo».

Según su análisis, «la dependencia» del sector nuclear civil francés respecto al grupo ruso Rosatom es lo que «impide al Gobierno francés ser coherente en la escena internacional» y amenaza con que el país caiga en «una inseguridad energética cada vez más fuerte».

La organización ecologista afirma que cerca de la mitad del aprovisionamiento de uranio para los reactores atómicos franceses procede de Kazajistán y de Uzbekistán y transita por Rusia, gestionado por Rosatom, antes de llegar al Estado francés para las plantas de Orano, que es la empresa estatal encargada de preparar el combustible nuclear. 

Horas después de finalizar la acción, Greenpeace ha declarado a AFP que había observado la descarga al mediodía de «40 contenedores de uranio natural», enviados por tren, así como otros contenedores de uranio enriquecido, que «salieron en camión».