Imanol Carrillo
Kirol-erredaktorea / Redactor deportivo

Pogacar, un héroe con capa de Superman, se corona al sprint en la Milán-San Remo

El esloveno se ha alzado este sábado con uno de los dos monumentos que le faltan en su carrera y ya suma 11. El campeón del mundo se ha rehecho a una caída, en el Poggio ha dejado atrás a Van der Poel y en el sprint se ha impuesto a Tom Pidcock.

Tadej Pogacar celebra con rabia su triunfo en la Milán-San Remo.
Tadej Pogacar celebra con rabia su triunfo en la Milán-San Remo. (Marco BERTORELLO | AFP)

Tadej Pogacar (UAE Team) es de otro mundo. No es nueva esta afirmación, pero el esloveno no deja de sorprendernos. Cuando parecía que ya no podía subir más escalones en su carrera, lo ha vuelto a hacer al sumar en la Milán-San Remo uno de los dos monumentos que le faltan en su carrera. Tras la victoria de este sábado suma 11 y solo le queda por conquistar la París-Roubaix.

La de hoy, además, ha llegado con heroísmo, una vez más, después de sufrir una caída y tener que reengancharse al pelotón antes de la traca final. El año pasado Mathieu van der Poel (Alpecin) le arrebató la corona, y esta edición se ha podido sacar la espina. Por partida doble. Primero, porque en la subida al Poggio, cuando comandaba la carrera con el propio neerlandés y Tom Pidcok (Pinarello-Q36.5) tras haberse marchado en la Cipressa, ha dejado atrás a su máximo adversario. Y segundo, porque en un apretadísimo sprint –con el maillot rasgado, el culotte roto y la pierna ensangrentada– se ha impuesto al británico por muy pocos centímetros. De hecho, no le ha dado tiempo ni a alzar los brazos, pero cuando lo ha podido hacer lo ha celebrado a lo grande.

A la leyenda de 27 años le faltaban pocas citas en su extenso palmarés. Una de ellas, esta Milán-San Remo en la que había competido cinco veces antes, con dos podios. Era su reto especial. Un fecha marcada en rojo en su calendario que ansiaba borrar. Lo ha hecho a lo grande.

En la mente de Pogacar ya está en el horizonte la París-Roubaix, el tercer monumento del año, el único de los cinco que falta en su palmarés, ese que apunta al del legendario Eddy Merckx.

Con 298 km de recorrido, la Milán-San Remo ha ofrecido la prueba más larga de la temporada del World Tour. En el inicio se ha formado una fuga de 9 ciclistas que han querido agitar la 'Classicissima': Martin Marcellusi, Manuele Tarozzi (Bardiani CSF 7 Sabre), Lorenzo Milesi, Manlio Moro (Movistar), Andrea Peron, David Lozano (Novo Nordisk), Alexy Faure Prost (Picnic PostNL), Dario Igor Belletta, Mirco Maestri (Polti VisitMalta) han llegado a tener una renta de hasta 7 minutos con respecto al pelotón y a los gallos.

Los tres Capi han ido mermando esa ventaja. El Capo Mele, el primero de todos, (1,6 km al 4,8%) ha reducido el rédito a menos de 4 minutos. El Capo Cervo, el menos exigente (2,1 km a menos del 3%), a solo tres.

Y el Capo Berta, momento en el que inicia realmente la Milán-San Remo (2 km a una media del 6,3% y rampas máximas del 9%) ha acabado por mermar a los fugados, a menos de un minuto cuando faltaban algo menos de 40 kilómetros.

Pogacar se rehace a lo grande

Era todo tranquilidad en la mítica carrera, en el primer monumento de la temporada, hasta que uno de los grandes favoritos se ha ido al suelo. Pogacar, en mitad del pelotón, ha caído a falta de 32 kilómetros y ha provocado, además, con su accidente, la caída de otros grandes como Jorgenson o Van Aert.

Pogacar, afectado en su costado izquierdo, ha perdido fuelle, pero ha conseguido reunirse con el pelotón en la subida a Cipressa, momento en el que también se ha neutralizado la fuga de los escapados.

Pocos en realidad han pensado que esa caída iba a dejar fuera a la bestia eslovena. Y así ha sido. Del contacto con el asfalto al ataque no han pasado ni diez kilómetros. Se ha puesto al frente y antes de coronar Cipressa, a 24 km de la meta, ha lanzado un primer aviso a navegantes, entre arreones que solo han podido seguir Pidcock y Van der Poel.

Ha llegado el Poggio (3km al 3,7% de media) y el neerlandés ha cedido terreno ante la insistencia de Pogacar, por lo que el esloveno y Pidcock han llegado solo a la cima. En el descenso, el campeón del mundo ha intentado distanciarse sin éxito hasta que han llegado los últimos metros.

Pogacar ha querido controlar todo. Van Aert, de lejos, ha intentado acercarse al dúo cabecero, pero la distancia era demasiado grande. Se ha lanzado Pidcock, ha reaccionado perfectamente Pogacar y en un sprint tremendo, para el recuerdo, con los dos en paralelo y rueda a rueda, ha sido el esloveno quien se ha llevado esta gran clásica de este deporte.