Markel Garzon Goitia
Aktualitateko erredaktorea

San Mamés reacciona a un Athletic sin alma, sin escudo y de récord

Ante el Villarreal coleccionó su 22ª derrota del curso, logrando así un récord en sus 128 años de historia. Incapaz de dejar la portería a cero desde el 18 de diciembre y a seis puntos del descenso, San Mamés recuperó antiguas pitadas a sus jugadores en la jornada retro.

Vivian y Jauregizar, abatidos al final del partido
Vivian y Jauregizar, abatidos al final del partido (Athletic Club)

Este Athletic es un dolor semanal para sus seguidores. Y como seres humanos que somos, hay quien decide evitar esos momentos de suplicio, porque al fin y al cabo piensan que a esta vida no hemos venido a sufrir. Prueba de ello es la sensación de hastío reflejada en San Mamés con la entrada más pobre del curso el domingo (42.981 aficionados), que continuó con la cantidad de gente con la bufanda rojiblanca hacinada en el metro de Indautxu para el descanso y la triste imagen de las tribunas semi-vacías para el minuto 75.

En un video viralizado en redes, una señora es pillada en los aledaños del estadio, afirma haber asistido a San Mamés desde los siete años, y por primera vez a sus 80 años abandonaba el campo antes del final. Está al borde de las lágrimas y reitera que «este no es mi Athletic». Es la sensación de desgana extendida en Bilbo esta temporada, que se está haciendo muy larga y a la que le quedan 630 minutos de sufrimiento. Es más, en esta jornada retro llena de nostalgia, alguno que otro desearía poder simular la temporada como podían hacer con la Playstation durante su adolescencia cuando todo salía mal.

Para antes de diciembre escribía que empezaban a sonar las alarmas, los resultados no llegaban y crecían los enanos en Ibaigane con los problemas extradeportivos. Ni jugadores, ni entrenador, ni dirección deportiva han sido capaces de reconducir la situación.

Más derrotas que nunca

Así las cosas, con el tropiezo del domingo, el Athletic registró la temporada con más derrotas en su historia: 22 en 45 partidos. Nuevo récord, superando las 21 derrotas en 50 partidos con Bielsa en 2012-13, las 21 derrotas en 54 partidos con Caparrós en 2009-10, las 21 derrotas en 47 partidos con Caparrós en 2008-09 y las 21 derrotas en 54 partidos con Iribar y Howard Kendall en 1986-87.

Si ponemos el punto de mira en las estadísticas, los datos son de equipo de descenso. Por ejemplo, el conjunto rojiblanco es el cuarto equipo menos goleador de la competición: solo Oviedo, Getafe y Rayo han metido menos goles. A lo que su propia portería se refiere, el Athletic es con Mallorca, Wolfsburg y Heidenheim (penúltimo y último en Bundesliga) el equipo que más jornadas lleva sin dejar la portería a cero de las 5 grandes ligas. La última vez fue el 18 de diciembre contra el Ourense en Copa, el equipo gallego milita en tercera división y está al borde de descender a cuarta división.

Lo más llamativo es que el pasado 11 de abril se cumplieron tan solo dos años desde que este idéntico grupo de jugadores sacaran la Gabarra. Es más, a estas alturas hace un año, se colocaba entre los cuatro mejores de La Liga y encaraba una semifinal europea ante el Manchester United, siendo la tercera en la historia del club.

Aficionado rojiblanco silbando en San Mamés el domingo (Aritz LOIOLA | FOKU)

A día de hoy está a seis puntos del farolillo rojo, con un calendario peligroso y unos puestos de descenso que están que arden. Es decir, no tiene asegurada la permanencia. Para lograrla pasa por ganar a Osasuna el martes 21. Por si alguien quería una final este año, ahí la tienen.

El batacazo de un año a otro es de dimensiones bíblicas, porque la pasada campaña fue el equipo menos goleado con 29 goles, accedió a Champions y tan solo perdió en 6 ocasiones. En verano, no solo se mantuvo el potencial de la plantilla, sino que se mejoró, por lo que la exigencia puede ascender. El resultado ha sido el contrario, se han rebajado todas las expectativas, se han dejado de lado los objetivos iniciales y el club está sumergido en la mediocridad y el conformismo, fruto de que se ha fallado en todos los frentes.

Desnortado

Partido tras partido, el Athletic da la sensación de un equipo desnortado, bloqueado en el banquillo y en el verde. Hasta la fecha, nadie se ha encargado de desatar ese nudo. La inacción desde arriba ha conseguido que la bola de nieve se agrande, Valverde sigue apostando por cosas que no funcionan porque la meritocracia parece que no va con él, y a jugadores de talla mundial, que han pasado desapercibidos este curso, a este punto de la temporada ni se les espera.

La misma película de horror que en Girona o en Getafe se repitió el domingo en San Mamés. El equipo comete errores groseros atrás, es inoperante con el balón, no hay creatividad en el juego, cuesta un mundo ver puerta y sobre todo las victorias no llegan. Son tres puntos de los últimos quince y sigue sin alimentar el casillero lo suficiente como para que la masa social athleticzale respire tranquilamente. Por si algún soñador tenía la esperanza de volver a viajar con el Athletic por Europa, el domingo se despejaron todas las dudas; este equipo carece de argumentos como para volver a soñar con Europa.

El domingo se despejaron todas las dudas; este equipo carece de argumentos como para volver a soñar con Europa.

La reacción no ha llegado ni con el anuncio de Valverde de no seguir al frente del banquillo del Athletic y a falta de 7 jornadas, sin reacción alguna, San Mamés explotó el domingo, como un volcán que lleva semanas en ebullición. Por mucho que desde el club intentaran ocultar la tremenda pitada a base de subir el himno del club a todo volumen. 

Pitadas que devuelven al pasado

De hecho, no solo se silbó a los jugadores al término del encuentro, sino que para el descanso muchos socios ya se habían llevado los dedos a la boca. El domingo no había excusa alguna: era una noche agradable meteorológicamente, sin apenas lesionados, jugando desde hace un mes un único partido por semana, con el once de gala y con rotaciones en el Villarreal.

Pues ni con esas, ni siquiera con Nico Williams recuperado de sus problemas de pubalgia. Athletic y Villarreal fueron dos equipos que juegan a distintas velocidades y con diferentes niveles de confianza.

Se adelantaron los castellonenses, fruto de errores evitables como es de costumbre. Y claro, el Athletic, que solo ha ganado un partido de los 19 que empezó perdiendo, no dio la vuelta al marcador. Yuri, a sus 36 años, fue el único en sacar la rabia de dentro para poner en bandeja un balón que Guruzeta envió al fondo de la red. Otro que se puede librar en las notas de final de curso con 13 goles anotados, tres menos que su mejor cifra.

Sin embargo, muchos aficionados que aguantaron hasta el pitido final se preguntarían sobre qué cuestión fue más dramática: el récord de derrotas, la imagen de la apuesta deportiva sentada en el palco tras desembolsar 15 millones o jugar sin escudo, literal y metafóricamente.