Agustin Goikoetxea
Aktualitateko erredaktorea / Redactor de actualidad

«Lenguados made in Euskadi» para dar uso a las ruinas de la central nuclear de Lemoiz

Un proyecto para la cría de «lenguados made in Euskadi» es la fórmula del Gobierno de Imanol Pradales para realzar el espacio que ocupan las ruinas de la central nuclear de Lemoiz. Se anuncia una inversión público-privada de 170 millones de euros en los próximos diez años.

Representantes de Sea Eight y Atital, junto a Pradales y Barredo, en las ruinas de la central de Lemoiz.
Representantes de Sea Eight y Atital, junto a Pradales y Barredo, en las ruinas de la central de Lemoiz. (Marisol Ramirez | FOKU)

El futuro de las antiguas instalaciones de la central nuclear de Lemoiz pende, según los planes del Ejecutivo de Lakua, de que salga adelante un proyecto de acuicultura para la cría de «lenguados made in Euskadi». Impulsado por la empresa Sea Eight, este lunes se ha anunciado una inversión público-privada de 170 millones de euros en los próximos diez años para hacer realizar ‘Aquacría Basordas’, con el que se pretenden crear 200 empleos directos y producir 3.000 toneladas anuales de pescado en esta piscifactoría.

La prioridad del Gobierno es consolidar «un polo acuícola innovador, sostenible y con capacidad real de generar empleo estable en la comarca» y este lunes –con la presencia del propio lehendakari, Imanol Pradales, y de la consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca, Amaia Barredo– se ha presentado el proyecto que el Ejecutivo ha preparado con mimo, al margen del propio Ayuntamiento de Lemoiz y de los del entorno.

«Esto es mucho más que una piscifactoría», ha destacado Pradales, acompañado de los consejeros delegados de Sea Eight y Atitlan, Jaime León y Aritza Rodero. «Se trata de un proyecto que aspira a ser referente a nivel internacional, que aúna I+D+i, talento y la tecnología más avanzada», ha asegurado.

El propio Gobierno admite que se trata de un proyecto singular, ya que persigue dar uso a las instalaciones de la central de Lemoiz, «transformando un espacio sin actividad en un activo productivo al servicio del sector y de la sociedad».

«Esta transformación se llevará a cabo bajo criterios de sostenibilidad ambiental, eficiencia en el uso de recursos y adaptación a las normativas vigentes», prometen.

En este proceso de transformación del espacio, participa de manera activa Azpilur, antigua Sprilur. En marzo, el departamento que dirige Amaia Barredo transmitió los terrenos a esta sociedad pública, que ha adjudicado por un importe de 2,5 millones de euros las obras de reparación del dique exterior, un elemento clave para garantizar las condiciones operativas del futuro complejo.

La previsión es que las obras de construcción de las instalaciones de ‘Aquacría Basordas’ arranquen en 2027, con un desarrollo inicial de tres años para comenzar la cría de los primeros lenguados en 2029, mientras que su llegada al mercado se estima en torno a 2031, en línea con los ciclos biológicos de la especie.

El complejo de la cala de Basorda integrará todas las fases del ciclo productivo, desde la eclosión y cría larvaria hasta el engorde y la preparación para su comercialización, apoyado en infraestructuras específicas como edificios de hatchery, nursery y engorde, así como instalaciones de transformación, tratamiento, logística y servicios auxiliares.

Incorporará además tecnología avanzada de recirculación de agua (RAS), que permitirá reutilizar hasta el 97% del recurso hídrico y garantizar la depuración de los efluentes, junto con sistemas propios de I+D orientados a la mejora genética y reproductiva. Todo ello se enmarca en una estrategia alineada con criterios ESG y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, «reforzando un modelo acuícola sostenible, eficiente».

«Este proyecto representa una oportunidad para avanzar en la modernización del sector alimentario, incorporando nuevas capacidades productivas y tecnológicas que refuercen su competitividad y su capacidad de adaptación a los retos de futuro», ha defendido Barredo.

Cuando todo eran especulaciones sobre el proyecto, el verano pasado, la organización de consumidores y usuarios Facua advirtió de la calidad del agua en el entorno de la futura piscifactoria asegurando que se registraban índices de metales «por encima de los umbrales recomendados», por lo que solicitó a Lakua que actuase.

Proyecto sólido

Se ha insistido en la solidez de ‘Aquacría Basordas’, que no ha sido el primero de los proyectos de acuicultura que se ha planteado para la emblemática cala de la costa vizcaina. «Es el resultado de un proceso de planificación sostenido en el tiempo, que ha incluido análisis técnicos, estudios de viabilidad y un proceso de contraste con el sector privado», han expuesto.

«Este trabajo ha permitido identificar en Lemoiz un emplazamiento con condiciones óptimas para el desarrollo de actividad acuícola, tanto por sus infraestructuras existentes como por su acceso a agua de mar y disponibilidad de espacio para albergar proyectos de escala industrial», han añadido.

En toda esta operación juega un papel destacado Azti como centro tecnológico de referencia en el ámbito marino y alimentario, cuyo conocimiento y experiencia resultan clave para su desarrollo. Desde Lakua subrayan que su aportación permitirá reforzar capacidades en áreas como la cría de lenguado, los sistemas de recirculación de agua (RAS), la nutrición, la sanidad y el bienestar animal, así como en la trazabilidad del producto.

No es el primer proyecto de Sea Eight en la costa cantábrica. El año pasado ya presentaron en Xixón otro de similares características pero de menor dimensión.

Desde el Ejecutivo se incide en que este proyecto de Lemoiz «permitirá generar sinergias con otros ámbitos estratégicos como la transformación alimentaria, la logística o la comercialización, contribuyendo a un modelo más integrado, innovador y orientado al mercado».

En 2017, la entonces consejera de Desarrollo Económico, Arantxa Tapia, presentó dos proyectos acuícolas para la costa vasca; uno en Lemoiz y otro en Mendexa. La ahora presidenta de la Fundación Sabino Arana dijo contar con inversores vascos, franceses y noruegos, y auguró que esas iniciativas serían una realidad para 2023, algo que no sucedió.

Al margen de los municipios del entorno

‘Aquacría Basordas’ ocupará una superficie de 46.600 metros cuadrados de las 180 hectáreas de la costa de Bizkaia que se llenaron de hormigón para construir la fallida central nuclear.

En febrero pasado, alcaldías de Mungialdea y Uribe Kosta solicitaron públicamente al Gobierno de Lakua y a la Diputación la puesta en marcha de un proyecto participativo y de escucha para definir el futuro de este espacio tan simbólico que forma parte de la memoria colectiva de Euskal Herria.

Antes, en junio de 2025, la Mancomunidad de Servicios de Uribe Kosta ya acordó impulsar un proceso de esas características y se emplazó al Ejecutivo de Imanol Pradales a que lo promoviese. No han recibido respuesta. La iniciativa la respaldan los consistorios de Bakio, Fruiz, Gatika, Meñaka, Gorliz, Lemoiz, Plentzia, Sopela y Urduliz.

Aseguran que la cala de Basorda y su entorno, sin uso desde hace décadas, «se identifica como una oportunidad clave para abordar retos de sostenibilidad, planificación territorial y cohesión social bajo criterios públicos».

Estos municipios consideran «necesario» definir el futuro de este paraje mediante criterios públicos «que garanticen una transformación alineada con la cohesión social y la sostenibilidad del territorio».

Para ello, la propuesta exige la activación de un proceso de escucha «plural e inclusivo». Este mecanismo de gobernanza colaborativa busca no solo la participación de la ciudadanía y los agentes sociales, sino también la incorporación de personal técnico y expertos en diversas disciplinas.

En ese contexto, la Mancomunidad ha tramitado una solicitud de participación en la comisión de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Parlamento de Gasteiz, con el fin de explicar y solicitar la puesta en marcha de este proceso.

La entidad que agrupa a siete municipios de Uribe Kosta considera necesario que se impulse un proceso de participación y escucha «que articule la activación comunitaria y la gobernanza colaborativa, a través del cual se puedan escuchar las voces de ciudadanos, agentes sociales y técnicos y expertos en diferentes disciplinas».

«Tal y como se ha hecho en lugares cercanos, queremos solicitar que en el futuro de la central y su entorno también se dé la oportunidad de participar y opinar a la ciudadanía», han manifestado.