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Chivite defiende a Gimeno y a un Gobierno que es «un proyecto para Navarra que funciona»

La grave crisis vivida hace una semana por el Gobierno de Nafarroa a causa de Educación ha regresado este jueves al Parlamento, aunque para que la lehendakari María Chivite haya defendido al consejero Gimeno y asegurado que su Ejecutivo seguirá por ser «un proyecto que funciona».

Chivite y Gimeno dialogan durante el tenso pleno parlamentario de la semana pasada.
Chivite y Gimeno dialogan durante el tenso pleno parlamentario de la semana pasada. (Aitor KARASATORRE | FOKU)

Una semana después de la tensión de alto voltaje que vivió el Parlamento navarro a causa de los ajustes de Educación en la red concertada, las aguas bajaban este jueves más calmadas en la Cámara, aunque con esa cuestión todavía coleando y con la lehendakari, María Chivite, defendiendo al consejero Gimeno y asegurando que su Ejecutivo seguirá «por ser un proyecto para Navarra que funciona», dando por cerrada esa crisis.

Así se ha expresado al responder a sendas preguntas relacionadas con el crítico momento vivido por su Gobierno hace una semana, cuando salió adelante una proposición de ley de UPN para blindar la educación concertada con la abstención de Geroa Bai, uno de los socios del Ejecutivo.

En ese sentido y en respuesta a una pregunta del PSN, Chivite ha puesto en valor que los socios del Gobierno han sabido «reconducir una situación que había escalado de manera desproporcionada» por las discrepancias respecto al cierre de aulas en esa red concertada. 

Y ha destacado que, tras la reunión entre los socios, «hemos ratificado» que el acuerdo programático «tiene plena vigencia» y ha indicado que «vamos a seguir» porque «este es un proyecto para Navarra que funciona».

«Todos hemos aprendido»

Ha afirmado que «todos hemos aprendido y, sobre todo, entendido que, con lealtad al proyecto, hay que mejorar los mecanismos internos de trabajo y la interlocución para que, desde el debate, llevemos adelante lo acordado y lo comprometido con la sociedad».

Chivite ha insistido en que «si alguna convicción sale reforzada de este bache, es que esta comunidad necesita gobiernos como este» y que «no hay alternativa, no hay otra mayoría, pero tampoco hay otro camino para la consolidación del progreso».

Por ello, ha manifestado que, «como en la vida, los tropiezos nos deben enseñar a levantarnos, pero también a avanzar con paso firme por ese camino de la estabilidad, de la decisión, de la cohesión y del progreso».

En esta misma línea, la portavoz del PSN, Ainhoa Unzu, ha asegurado que en Nafarroa «solo hay dos modelos posibles». Por un lado, un Gobierno «que dialoga, construye y gestiona la discrepancia sin romper el compromiso con la ciudadanía». Por otro, el modelo «de la derecha y la ultraderecha» que «en lugar de proponer, destruye; en lugar de sumar, destruye»; y que ha querido «convertir un episodio de discrepancias internas en una auténtica crisis de Estado».

Gimeno, un «acreditado gestor»

Pese a reconocer ese amplio margen de mejora, Chivite ha tenido palabras de alabanza para el consejero detonante de la crisis, Carlos Gimeno, del que ha realizado una defensa cerrada calificándolo como «acreditado gestor y político comprometido como pocos» con el servicio público y con la educación como «eje vertebrador» de la sociedad.

Así ha respondido a una pregunta del PP sobre la continuidad del responsable de Educación del Ejecutivo, incluso añadiendo que se siente «muy orgullosa de todos los avances» conseguidos de su mano en los últimos años, que han situado a Nafarroa «como referente estatal en muchas materias, como el menor fracaso escolar del alumnado o la empleabilidad en FP».

«Pierda usted la esperanza de que Navarra vaya por los derroteros de comunidades donde gobierna el PP», le ha dicho la lehendakari al portavoz de la formación de derecha, Javier García, a quien además ha advertido sobre la aprobación de la ley de UPN, porque «una ley mal hecha no es precisamente un éxito democrático».

García ha defendido esa norma y ha asegurado que lo ocurrido con Gimeno «es el fiel reflejo de un Gobierno roto internamente, roto políticamente y también agotado o roto moralmente». Ha acusado al consejero de haber convertido el departamento «en un laboratorio ideológico contra la Educación» para añadir que el problema es Chivite, «porque una presidenta fuerte cesa a un consejero cuando pierde la confianza de la comunidad educativa».

«Ley Frankenstein» y «galimatías»

En las críticas a la ley aprobada hace una semana se han centrado también el portavoz de Contigo-Zurekin, Carlos Guzmán, y el propio Gimeno. El primero de ellos, en una pregunta al consejero sobre los efectos de esa norma, ha lamentado la «irresponsable y temeraria» aprobación de la ley propuesta por UPN, con «claros visos de inconstitucionalidad».

Sus comentarios han sido refrendados por el propio Gimeno, quien ha calificado la norma de «ley Frankenstein» y «galimatías», y con unos efectos muy negativos. Así, ha asegurado que la planificación educativa para el próximo curso «se va a ver condicionada» tanto para el ordenamiento de aulas como para la adjudicación de plazas del profesorado.

«Eso perjudica a la educación pública», aunque «lo peor está por llegar, porque la ley no dice nada de la planificación, solo se habla de mantener», pero «eso no satisface las necesidades del sistema».

«La sobreabundancia de plazas es realismo mágico», ha indicado Gimeno sobre su idea de reducir plazas por la disminución de niños ahora vetada por la ley de UPN, una medida que «no beneficia a la educación, sino que produce un incremento de la segregación educativa», ha afirmado.