Daniel   Galvalizi
Periodista

Crisis en Sumar: dimisiones, acusaciones de acoso e intentos de cambio de cúpula

El partido fundado por Yolanda Díaz atraviesa una eclosión interna en torno al liderazgo de Lara Hernández y sus presuntos malos tratos y dos bandos en pugna por la nueva dirección pero sin candidatos. Sumar Mugimendua aparece como parte del conflicto.

Lara Hernández, coordinadora general señalada en la denuncia interna, junto a Yolanda Díaz en un acto de Sumar hace un año.
Lara Hernández, coordinadora general señalada en la denuncia interna, junto a Yolanda Díaz en un acto de Sumar hace un año. (Fernando Sánchez | Europa Press)

Una carta interna ha terminado de hacer saltar por los aires un conflicto que lleva meses. La dimisión de Laura Moreno, la ya exsecretaria de Organización de Movimiento Sumar, el partido fundado por Yolanda Díaz en 2023, ha expuesto el enfrentamiento entre dos sectores y denuncias internas de presunto acoso laboral y malos tratos por parte de la coordinadora general, Lara Hernández.

NAIZ es uno de los pocos medios que ha tenido acceso a la carta interna que ha enviado Moreno al llamado Grupo Coordinador (algo así como el Consejo Ciudadano para Podemos) y a otros dirigentes de Sumar. La envió el lunes por la mañana pero se ha hecho pública este martes y, según admiten fuentes de Sumar enfrentadas con Hernández, es un intento por «forzar su dimisión» de cara a la Asamblea partidaria que tendrá lugar el 11 de julio con la intención de constituir una nueva ejecutiva.

La carta se conoce junto al hecho de que han dimitido dos miembros de la dirección: además de Moreno, también el secretario de Comunicación, David Comas. Igualmente se ha conocido que hay seis expedientes internos abiertos en contra de Lara Hernández por parte de los dos dirigentes dimitidos y de cuatro trabajadores del partido.

Moreno alude en su carta de dimisión a «injusticias que producen impunidad» y «faltas de respeto» a militantes y organización

 

Moreno y Hernández eran amigas personales. La primera fue puesta en el cargo por la segunda, una vez que asumió la coordinación del partido. Sin embargo, Moreno en su carta de despedida hace graves acusaciones contra ella. Por algo en el comienzo afirma: «Con esta carta corro riesgos. Soy consciente de que hay gente que puede no entender mis motivaciones y puedo perder ese cariño. Asumo los riesgos porque creo que es lo que debo hacer. El silencio ante lo que yo, humildemente, considero injusticias produce impunidad». 

Acto seguido, Moreno habla de «faltas de respeto» de Hernández «contra los militantes y la organización» y explica que la coordinadora vació de contenido su cargo y la excluyó de conversaciones clave como en las negociaciones por la coalición Por Andalucía, exclusión que sería a favor de Fabio Cortese, aliado de Hernández.

En 2025, Moreno recuerda una reunión de Sumar Mugimendua con EH Bildu en Bilbo en la que pidió la presencia de Hernández, que se negó hasta última hora y luego, según su relato, la coordinadora intentó sabotear ese encuentro y le pidió «apoyo para la exclusión» a pesar de que la mayoría de Sumar Mugimendua estaba a favor de aquel encuentro.

En una larga carta de tres folios, Moreno también cita problemas en Balears, el Pais Valencià y Castilla y León, intentos de interlocución paralela que dinamitaban su trabajo y el frenazo al despliegue del partido en los territorios, y que muchas de las razones que esgrimía Hernández eran citando «la autoridad de Yolanda Díaz», por más que la vicepresidenta del Gobierno está prácticamente desvinculada de la estructura orgánica de Sumar hace dos años.

«He sufrido un deterioro en mi salud mental por defender un proyecto que, quizá, por encima de mí, casi nadie se creía. Haberlo sabido me habría evitado la ansiedad crónica, la medicación y el tratamiento. Y no soy la única. En este momento, está en marcha una investigación interna interpuesta por seis altos dirigentes institucionales y orgánicos que pudieron observar comportamientos preocupantes de la coordinadora hacia algunos trabajadores», señala Moreno.

Por la tarde, la exportavoz de Sumar, la escritora Elisabeth Duval, quien dimitió del partido hace más de un año, ha posteado en sus redes sociales: «Lara Hernández, que lleva meses vulnerando los estatutos, con una investigación abierta por acoso laboral, acusada de fraude en primarias internas por su propia exsecretaria de Organización, debería dimitir y no presentarse a la siguiente Asamblea de Sumar».

La otra campana

Movimiento Sumar es un partido nuevo y pequeño, con casi ningún legislador autonómico (uno de ellos en el Parlamento de Gasteiz) y su poder principal es que su fundadora es vicepresidenta del gobierno español y que tienen el control del cuarto grupo parlamentario más grande del Congreso. Es en este grupo en el que se cristaliza también el enfrentamiento: su portavoz, Verónica Barbero, encabeza el sector que desea una nueva dirección, mientras que el número dos del grupo, Txema Guijarro, está en la acera de enfrente.

De hecho, en las últimas ejecutivas los duelos verbales y discusiones entre Guijarro y Hernández con casi la mayoría de la ejecutiva han sido de tono muy elevado, según testigos que han informado a NAIZ. La versión del sector que defiende a la coordinadora es muy distinta.

Fuentes del sector de Hernández explican a NAIZ que lo que se está haciendo es un intento de golpe interno para quedarse con la marca electoral y la embrionaria estructura partidaria utilizando a la coordinadora como chivo expiatorio. Esgrimen que las seis denuncias internas no han sido trasladadas a un comité de garantías autónomo sino a una especie de comisión mediadora integrada por miembros de la ejecutiva. Esta comisión fue creada tras el escándalo de Iñigo Errejón, para resolver denuncias internas ante maltratos y acoso, pero recalcan que, por sus integrantes, son «juez y parte a la vez».

«Es un proceso kafkiano de un comité nada independiente», dicen quienes defienden a Hernández, y piden que si la coordinadora ha cometido el acoso del cual se acusa, se vaya a la justicia ordinaria. «Son un sindicato de cabreados», opina un diputado del Congreso también opuesto a lo que tachan de embestida para quedarse con el partido.

Por ahora, los nombres que se barajan en el partido para sustituir a Hernández son el de la propia portavoz, Barbero, el de la secretaria de Estado Rosa Martínez y Paula Moreno López, cercana a Lander Martínez.

¿Y qué piensa Yolanda Díaz de todo esto? A pesar de tratarse de un conflicto interno en la formación que ha cofundado ella misma, fuentes del entorno más cercando de la ministra de Trabajo han respondido a NAIZ que ella «pasa de todo» en lo que atañe a la organicidad del partido y que, analizando sus gestos, «le ha soltado la mano» a Hernández.

De hecho, señalan que ante este pedido de Asamblea extraordinaria para sustituir a la coordinadora general, la vicepresidenta se ha quedado callada y no la ha respaldado. «Yolanda nunca se ocupó de la organización del partido. Ella quería que se desarrollara en los territorios pero no se ocupaba de actividades partidarias Todo lo hacían Josep Vendrell y Lander Martínez al principio. Luego de las elecciones europeas, esa labor fue del equipo de Lara», explican.

Las muchas fuentes consultadas por NAIZ coinciden en que prácticamente no hay un conflicto ideológico interno, sino una disputa por controlar la marca electoral y por la gestión del despliegue en los territorios

 

Desde la dimisión de Díaz en el partido (aunque sigue siendo presidenta del grupo parlamentario), todo ha estado en manos de su persona otrora de confianza, Hernández, y de la ejecutiva. Incluso el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, uno de los portavoces de Movimiento Sumar, tampoco está muy involucrado y se lo señala como alguien que intenta mediar sin éxito entre los bandos.

Lo curioso es que las muchas fuentes consultadas por NAIZ coinciden en que prácticamente no hay un conflicto ideológico interno sino que se trata de una disputa por controlar la marca electoral y por la gestión del despliegue en los territorios, algo que está visiblemente estancado desde hace más de un año.