Maider Iantzi
Aktualitateko erredaktorea / Redactora de actualidad

Masculinidad, poder y violencia: cómo influye la cultura androcéntrica en la justicia

El curso de verano de EHU ‘Salud y justicia para las mujeres y las y los niños en los tribunales de familia’ tuvo como objetivo crear herramientas prácticas y marcos de defensa que den prioridad a la seguridad, la equidad y los resultados humanos en materia de salud para las mujeres y las criaturas.

Miguel Lorente Acosta es uno de los mayores expertos internacionales en violencia de género.
Miguel Lorente Acosta es uno de los mayores expertos internacionales en violencia de género. (NAIZ)

Cada año son asesinadas en el planeta 50.000 mujeres solo en el ámbito de la pareja o la familia. Cada diez minutos una. Suponen el 58% de los homicidios de mujeres: en el 34% de los casos el autor es la pareja y el 24% otros familiares. También es la tipología más frecuente de todos los homicidios en general (el 31%).

Hasta mil millones de niñas y niños son víctimas de violencia o negligencia cada año, según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estos daños se agravan cuando los tribunales desestiman acusaciones de abuso y perpetúan los ciclos de victimización.

Uno de los invitados al curso de verano de EHU ‘Salud y justicia para las mujeres y las y los niños en los tribunales de familia’ fue Miguel Lorente Acosta, uno de los mayores expertos internacionales en violencia de género, asesor de la OMS. Es médico forense y profesor de Medicina Legal en la Universidad de Granada. 

Resumió la cultura androcéntrica en tres palabras: masculinidad, poder y violencia. «La violencia va mucho más allá del uso de la fuerza física; también es el uso del poder, porque si no obedeces, viene la otra violencia», indicó.  

Los hijos, ‘propiedad’ del hombre-padre

El profesor de Medicina Legal recordó que esta cultura androcéntrica nació en el Neolítico con el objetivo de dominar a las mujeres para controlar a las hijas e hijos, ya que estos se consideraban ‘propiedad’ del hombre-padre.

De hecho, 20 años después de que se descubrieran los espermatozoides, en el siglo XVII, se difundió la teoría del «homúnculo espermático», que decía que toda la persona estaba contenida en la cabeza del espermatozoide. «Cuando se dan cuenta de que estas afirmaciones no son válidas, buscan otras maneras. Así, esta cultura se va adaptando y reforzando».

El Derecho es, según Lorente, un conjunto de normas de una idea de justicia y orden. Trump, por ejemplo, se presenta como defensor del Derecho y el orden e ir en su contra se considera un desorden. El Derecho se adapta. En 2007 dar una bofetada a un niño era aceptable, pero en 2026, no. 

Este experto entiende la cultura como «la capacidad de acumular ideas e inventos durante generaciones, de transmitirlas y así unificar recursos cognitivos de muchos individuos vivos y muertos. La cultura es conocimiento, conocimiento interesado sobre ‘la ley y el orden’», matizó.

Determinar la realidad y dar significado

«La masculinidad es mucho más que la suma de todos los hombres», afirmó. De la misma manera, «la cultura es mucho más que la suma de todas las expresiones» y «el poder es mucho más que la suma de todos sus actores». «Todo ese ‘de más’ es el patriarcado», añadió.

Los dos grandes instrumentos de la cultura son, en palabras de Lorente, determinar la realidad y dar significado. Puso como ejemplo los resultados del estudio del Instituto Reina Sofía sobre los jóvenes. Según este, el 22% de los chicos y el 16% de las chicas no consideran que la violencia de género sea un problema y el crecimiento de este tipo de posiciones es mayor entre las chicas, ya que se están mandando mensajes dirigidos más a ellas para mantenerlas en la posición tradicional: en casa, cuidando del marido y de los niños.

¿Cómo influye la cultura androcéntrica en las resoluciones judiciales? «Determinando la realidad y dándole significado. Los problemas y situaciones individuales suceden dentro de una cultura, que se va concretando en la sociedad y en el contexto más cercano. ¿Qué dice la ley orgánica? Que la violencia de género está enraizada en lo más amplio, en la cultura. ¿Pero qué dice el Derecho privado? Que la violencia es consecuencia del contexto más cercano y de lo privado. En el mismo país se utilizan distintos marcos. El Derecho privado saca la violencia de género de la sociedad y de la cultura y cuando hay un problema aboga por resolverlo como lo haría ‘un buen padre de familia’».

Mitos y estereotipos

Según este experto, se cambia el significado de la realidad utilizando los mitos y estereotipos que ha creado la cultura, como la alienación parental, de la que hablaremos más adelante. «Las niñas y niños que viven en contextos de violencia de género sufren violencia. 1.678.959 menores viven en estos hogares, el 18% de la población. El 77,4% salen por la vía de la separación» (Según la Macroencuesta que realizó el Gobierno español en 2011). 

Recordó el caso de Juana Rivas, en el que se insinuó que la denuncia de la víctima era falsa, cuando en realidad no hay apenas denuncias falsas. «Se dice que los agresores son personas con mente atávica y primigenia. Y no es verdad».

Influenciables

En su libro ‘Influenciables’, Miguel Lorente explica cómo juegan a hacer receptiva a la gente a ciertos mensajes. «Es una nueva manera de obedecer haciendo a las personas influenciables para que se mantengan en su sitio».

«Se está sustituyendo el pensamiento crítico por la fe-tendencia», apuntó en la charla. Y la ‘cultura digital’, al igual que la cultura tradicional, «determina la realidad y da significado». Pero, además, «predice y prescribe, es decir, te lleva a hacer y a decidir. Es la nueva obediencia de los influenciables. Ahora, la cultura determina el comportamiento».

En opinión de Lorente, se está generando un nuevo espacio donde hace falta trabajar el pensamiento crítico. «Necesitamos ‘educoacción’ y ‘co-educoacción’. No se trata de ganar el relato, sino de obtener la realidad».

Alienación parental

En otra conferencia, Elizabeth Dalgarno, investigadora de la Universidad de Manchester, explicó cómo castiga la alienación parental a las madres que denuncian abuso. Estudia los traumas de las mujeres y los menores que son víctimas y supervivientes de la violencia de genero y el control coercitivo y el maltrato tras la separación, las experiencias en los tribunales de familia y sus efectos en la salud. Es directora y fundadora de Shera Family research group, red de académicos y profesionales que estudian e investigan los impactos de la violencia de género en la salud y en los derechos sociales, económicos y humanos de mujeres, niñas y niños. 

Alumnas y alumnos del curso de verano de EHU escuchando la conferencia on line de la investigadora de la Universidad de Manchester Elizabeth Dalgarno. (Andoni CANELLADA/FOKU)

En un estudio que llevaron a cabo con 45 madres de 75 niños en Londres y con 13 madres de 16 niños en Brasil, corroboraron el sesgo hacia la autoridad paternal que niega las reivindicaciones de las madres. «Hemos visto los mismos procesos una y otra vez. Los tribunales funcionan de forma disfuncional e ineficiente y eso mina el poder de las madres y de las criaturas y mantiene el poder de los padres. La exclusión, el retraso y la carga son ejemplos de esa ineficiencia. El poder institucional marca la elección del perito que impulsa la normativa de alienación parental».

De esta manera, la credibilidad de las madres y las criaturas se ve sistemáticamente minada. Se dice, por ejemplo, que las madres meten en la cabeza de los niños las historias de violencia. Se utilizan mecanismos como la madre hostil, la alienación parental, la erosión de la credibilidad y la patología materna. 

Impactos sociales y de salud

La violencia tiene impactos sociales y de salud en las criaturas. Estos pueden ser trastornos de ansiedad, autolesiones, intentos de suicidio, función ejecutora mermada, dificultad de apego, conductas regresivas... Hay niños que se masculinizan para evitar la violencia. Cuando los padres obtienen su custodia los abandonan y los hermanos mayores acaban cuidando a los pequeños. 

En cuanto a las madres, pueden padecer ansiedad, ideas suicidas, dolor crónico, enfermedades cardiovasculares, cáncer, complicaciones en el embarazo, riesgo de aborto, dificultades ocupacionales y de relación con los demás... Les quitan la custodia, sufren amenazas de abogados que les gritan y les echan la culpa... todo eso en unas instituciones con sesgo de género. 

Dalgarno señaló que se utilizan todos esos impactos para decir que las madres están desequilibradas y así se justifica la retirada de la custodia. «Se las acusa de alienación parental y se genera un círculo vicioso: las madres y las criaturas denuncian, no les creen y las madres no dejan de defender a los niños. Al hacerlo, los jueces y los expertos en este pseudoconcepto dicen que estos comportamientos muestran que hay alienación parental».

La situación es peor para las mujeres negras y asiáticas. Si, por ejemplo, se muestran asertivas se las etiqueta de violentas. Las mujeres con diversidad funcional también tienen desventaja.

Hay que hacer seguimiento

«Las madres son tildadas de histéricas, mientras los padres son el pilar que lleva el pan a casa», denunció la directora y fundadora de Shera Family research group.

Las evidencias creíbles son ignoradas, como las confesiones de los padres, y se fuerza a las niñas y a las madres a estar en contacto con estos padres. «El tribunal observa desde el prisma del padre: ‘Le metí la mano, pero era broma...’. Esto es inaceptable», indicó.

La investigadora defendió que necesitamos «poner fin a estos sistemas misóginos y hacer seguimiento de los indicadores: acusaciones de alienación parental, casos penales cerrados, resultados del contacto con el padre y de la custodia, el impacto en la salud mental de las madres y las criaturas y los peritos utilizados. Gran parte de los procesos y las leyes están siendo manipuladas contra madres e hijos».

Como buena noticia, contó que las trabajadoras sociales que apoyan a las mujeres y criaturas han impulsado una política práctica que busca, por ejemplo, no infravalorar las denuncias. Por otra parte, el primer estudio de abuso por separación publicado en ‘The Lancet’ censura la alienación parental, reivindica que se debe prohibir mundialmente y habla de violaciones de los derechos humanos y del derecho a la salud.

Gracias al trabajo de muchas mujeres, el Gobierno del Reino Unido ha prometido la derogación de la presunción de la alienación parental. Dalgarno espera que «este hito haga que los tribunales no primen el contacto con el padre y aborden la misoginia y el prejuicio que existe hacia las criaturas, que son las raíces del problema».