Ariane Kamio
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‘Tender Loving Care’, un abanico de cuidados

Mike Leigh aborda el tema de los cuidados en ‘Tender Loving Care’, y los trata desde un punto de vista poliédrico, desde la amistad, desde la familia, incluso desde el prisma social. 

Parte del equipo de ‘Tender Loving Care’, a su llegada al Kursaal.
Parte del equipo de ‘Tender Loving Care’, a su llegada al Kursaal. (Jagoba MANTEROLA | FOKU)

Mike Leigh, ganador de la Palma de Oro en el Festival de Cannes y nominado a un Óscar, aterriza en Sección Oficial con ‘Tender Loving Care’, una propuesta que ha calado entre crítica y público y donde el tema de los cuidados toma la centralidad de la película. 

Amy es una mujer que está a punto de llegar a los cuarenta y, tras una relación sentimental que ha fracasado, regresa a casa de su amiga Rosie. Ambas son trabajadoras sociales, una lo hace con menores, y la otra con personas vulnerables. Además, Amy tiene una estrecha relación con sus padres, que ya tienen una edad avanzada. 

Mike Leigh muestra de nuevo una mirada a la realidad desde la perspectiva humana, y, como no puede ser de otra manera, incluyendo varias pinceladas de un exquisito humor negro británico. 

«La humanidad es la humanidad, no hemos dejado de ser humanos, la calidad de vida no ha desaparecido porque estemos en momentos duros. Más razón para hacerlo. Espero que la película no se malinterprete como un escapismo romántico, es una visión dura de la realidad. Tiene que ver con la compasión, tan importante en estos tiempos como en cualquier otro», comenta Leigh. 

Paul Jesson, en el papel del padre de Amy, ha afirmado en ese sentido que «nos tenemos que ayudar, tenemos que cuidarnos, también a extraños. Es difícil pasar por delante de alguien que está pidiendo en la calle, cuando el mundo está tan agresivo, que lo controlan personas que tienen una enorme cantidad de dinero y que gobiernan a su países de una manera brutal. Es más importante no cerrar los ojos, ni taparnos los oídos, por el mero hecho de que no nos esté sucediendo a nosotros personalmente».

El director, que se ha conectado a la rueda de prensa posterior a la proyección vía telemática, ha revindicado la libertad de su guion y su forma de trabajar, dando libertad de interpretación a sus personajes. «Yo hago mis películas no escribiendo un guion, no empezando un guion y sí, la improvisación desempeña un papel enorme en la evolución de los personajes, en las relaciones. Todo sale de una conversación, una improvisación, durante un gran periodo antes de rodar la película. No se han desviado del guion, el guion surge de la improvisación».

Preguntado sobre el futuro de las próximas generaciones, Leigh ha aseverado que «uno quiere ver la luz al final del túnel y ser optimista. Tengo hijos y nietos. Mi nieto más joven tiene dos años y vivirá hasta el siglo XXII, tendrá mi edad entonces. Espero que ese mundo sea un mundo bueno y que su vida sea positiva. Por otro lado, no es fácil tener una visión positiva. Hay cosas negativas que pasan en el mundo. No es una cuestión de blanco o negro».

En ese sentido, Marion Bailey, que interpreta a la madre de Amy, ha hablado sobre la «obligación de ser positivos moralmente», aunque considera que es algo «difícil» en estos días. «Cuando teníamos veintitantos años pensábamos que íbamos a cambiar el mundo, que las cosas iban a ir a mejor, que íbamos a derribar todo tipo de represiones, que tendríamos una vida mejor. Me hubiese sorprendido saber en aquel entonces lo que estoy viendo hoy».

Preguntado sobre si será esta su última película, Leigh ha señalado que tiene un condicionante médico que dificulta su movilidad y que sí, probablemente este sea su último proyecto.