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El fallo catalán calienta un poco más el tibio arranque de la ponencia de Gasteiz

La ponencia sobre el nuevo estatus se constituye hoy en Gasteiz con un acto meramente formal. A la polémica previa primero entre PNV y EH Bildu y luego entre los jelkides y el PSE se le suma ahora la derivada del Tribunal Constitucional.

Joseba Egibar y Andoni Ortuzar, el día en que acudieron a registrar iniciativa de la nueva ponencia. (Juanan RUIZ/ARGAZKI PRESS)

El PP la aprovechó para intentar marcar músculo. Pese a que sus tesis son claramente minoritarias en el Parlamento, Laura Garrido se aferró al fallo judicial para ganar terreno. Dijo que los partidos que usen este foro para «impulsar proyectos soberanistas o de ruptura o superar el marco jurídico al margen de la legalidad» tendrán que tener en cuenta lo dicho por el TC.

El PSE se sitúa con cierta ambigüedad. Frente al discurso estos días de Txarli Prieto, que auguró que la ponencia «saltará por los aires» si se aborda el derecho a decidir, Rodolfo Ares aseguró ayer que buscarán «el máximo consenso y transversalidad». Para ello, prometió que el PSE no contribuirá «a una escalada verbal de declaraciones y contradeclaraciones sobre el trabajo de una ponencia que ni siquiera se ha constituido». Sí recordó al PNV que su creación es fruto del acuerdo entre PSE y PNV, y pidió a a este grupo que actúe «con responsabilidad y prudencia».

Las dos fuerzas mayoritarias, PNV y EH Bildu, evocan el derecho a decidir ante esta ponencia, pero con diferente intensidad y matices. Mientras para la coalición de izquierdas es el requisito indispensable para lograr efectivamente un nuevo estatus y no un remiendo del actual, Joseba Egibar, portavoz jeltzale en la Cámara, se limita a decir que «el derecho a decidir será objeto de debate, al igual que lo fue hace once años».

Egibar sí fue contundente en el diagnóstico sobre la situación global: «El modelo de Estado ha quebrado y nos encontramos ante la oportunidad de reconducir el problema que no se solucionó en 1978. Basta recordar el Estatuto Político que se aprobó en Euskadi en 2004 y la consulta que están promoviendo en Catalunya. El debate está abierto y no se puede cerrar con la prohibición».

En cuanto a EH Bildu, en una comparecencia, Pello Urizar y Onintza Enbeita se mostraron muy críticos con la decisión del Constitucional, pero sobre todo inquietos por la posición del Gobierno Urkullu. «Nos resulta especialmente preocupante que insista en que las aspiraciones nacionales se pueden seguir defendiendo en un marco legal que las niega», dijeron en respuesta a declaraciones realizadas por el portavoz de Lakua, Josu Erkoreka.

En víspera del arranque de esta ponencia, EH Bildu fija posición en «trabajar de manera permanente y activa para conseguir el reconocimiento de Euskal Herria, Catalunya y Galiza como sujetos políticos y convertir en realidad el derecho a decidir».

La puerta abierta

Pese a criticar al TC, tanto el PNV como Lakua muestran cierta expectativa ante la alusión al derecho a decidir como opción viable en caso de acuerdo político mediante las vías legales estatales. Sabin Etxea indica que «valoramos el paso positivo y significativo que supone el hecho de que una sentencia del TC consagre el `derecho a decidir' como `una aspiración política'». Añade que «muchas veces los políticos son más papistas que el Papa y más constitucionalistas que la Constitución».

Para Josu Erkoreka, portavoz de Lakua, el TC «no es tan riguroso como en alguna vez anterior» y su fallo «no cierra ninguna puerta definitivamente».