Titín: «Limitar la revolución de la pelota a un nombre es muy arriesgado»
Con la retirada de Titín III -Tricio 13-01-1969- la pelota pierde a uno de sus protagonistas más importantes a la hora entender la mano profesional como la conocemos en la actualidad, por mucho que él reniegue de su condición de «revolucionario» que tantos y tantos le han puesto. Con el de mañana se cierra una etapa de 1.805 partidos, disputados todos ellos a la máxima intensidad y competitividad.
Uno de los primeros en asumir la importancia de los medios en la evolución de la pelota, Titín atiende cada compromiso con entusiasmo.
Llega un día que parecía no iba a llegar nunca. ¿Cómo lo lleva?
Bien, asumiéndolo poco a poco y era algo que tenía que llegar. El mundo del deporte es así y a todos nos llega el final. Lo estoy disfrutando mucho, pasándomelo bien este último año que está siendo muy emotivo, agradeciendo a la afición pelotazale el cariño y el apoyo que me ha dado durante todos estos años.
Con el nivel de este último año, ¿se ha arrepentido alguna vez?
Si te soy sincero, no. Si dices que fue un calentón, o que lo dejé abierto a ver qué pasaba, podía haber habido dudas. Pero creo que fue una decisión meditada.
¿Cuándo se dio cuenta de que había llegado el momento?
El año pasado, sobre todo en el verano. Llevaba tiempo dándole vueltas a todas estas cosas y llega un momento que hay que tomar una decisión. Además creía que podía despedirme jugando a pelota y competiendo y vi que era el momento. Si lo hubiera tomado de otra forma, quizá no me hubiera divertido o no hubiera tomado el deporte como es. Yo creo que hay que dar lo máximo en todos los partidos, hay que seguir entrenando fuerte cada día y en ese aspecto las limitaciones son cada vez más grandes. No he dejado de entrenar. Unos dirán que lo debía haber dejado antes y otros después, pero creo que la decisión es la correcta.
La suya es una vocación familiar. ¿Cómo recuerda sus inicios?
La pelota ha sido mi vida desde bien pequeño, he nacido al lado del frontón, me he criado allí desde bien pequeñito y todas las actividades deportivas las hacíamos en el frontón, no solo pelota. Luego la tradición familiar ha pesado mucho, todo el mundo jugaba a pelota.
¿Y qué me dice del debut?
Para mí es el día más importante, junto con el de la despedida el 5 de octubre. El debut fue el primer día de estos 22 años que pude ser profesional, que pude dedicarme a este deporte, disfrutar de él, poder ganarme la vida con ello... La mitad de mi vida he estado jugando a pelota. No te puedes marcar una meta a muy largo plazo, en el deporte tienes que ir jornada a jornada e ir quemando etapas.
¿Pensaba que iba a ser profesional tanto tiempo?
Qué va. Me acuerdo que el primer contrato fue para tres años, luego fueron otros dos, luego cinco, era ir de año en año. En el mundo del deporte, cuando se acaba el contrato, si la empresa decido no renovarte... No puedes pensar a futuro, yo he sido un privilegiado en ese aspecto. Muchos compañeros míos, con un gran nivel y siendo mucho más jóvenes, no están en profesionales ahora mismo.
Enseguida tuvo hueco en el Parejas, siendo finalista el primer año y campeón al segundo...
Se juntaron muchas cosas y todas positivas. En esa época salió la empresa nueva, Asegarce, y desde el principio tuve la oportunidad de jugar mi primer campeonato, aunque ese lo perdimos -junto a Arretxe perdieron ante Alustiza-Maiz- y a partir de entonces empecé e jugar estelares.
Al siguiente año llegó esa primera txapela -otra vez con Arretxe- que deportivamente es de las que mejor recuerdo tengo porque fue la primera y fue ese empujón que te hace falta para consolidarte entre los primeras. Encima con qué nombres, era un campeonato con grandes pelotaris, con los que había admirado y estaba jugando con ellos. Poder ganar ante Retegi-Beloki fue un empujón muy grande en lo deportivo.
No ganó, pero protagonizó una de las finales más recordadas por los pelotazales, la del Cuatro y Medio del 97 ante Retegi...
Creo que no solo esa final, el torneo en general fue muy competido y atractivo. La gente, además, estuvo a un nivel altísimo, con gran ambiente en los frontones... El cuatro y medio ese año se hizo un hueco importante en el calendario. Pese a perder, me llevé un palo grande, eso está claro, pero lo tomé por el lado positivo y me dio ganas para seguir entrenando y saber que, entrenando y compitiendo, podría estar arriba, también en individual, aunque en el mano a mano nunca he destacado.
Diez años después, se sacó la espina en una final muy especial...
En cada final siempre ha habido algo. Fue muy emotiva, estuve a punto de no jugarla porque perdía mi padre esa semana, que ha sido el gran apoyo y por lo que yo creo que soy pelotari.
Pero creo que fue una decisión que él también hubiera tomado, él querría que la hubiera jugado y tuvimos la gran fortuna de ganarla y poder inscribir mi nombre en el palmarés. Fue el homenaje perfecto, aunque las circunstancias no fueron las mejores y me hubiera gustado que hubiéramos estado todos.
La última, el Parejas de 2012 con Merino II, también fue especial...
Otra más con su componente emotivo. Era el primer año que llegamos una pareja riojana a la final, yo con una edad, no había llegado a una final desde el 2008, David llevaba tres años como profesional, después de la enfermedad, jugamos en Bilbao, que estaba recién inaugurado, ante 3.000 personas... la verdad es que fue muy bonito.
Pero al margen del palmarés, ¿se siente especialmente querido por haberse entregado en cada partido de cada pueblo?
Está claro que los títulos y el palmarés de cada uno están ahí. Todo el que gana cualquier final es porque se lo he merecido y porque es un gran profesional. Pero en el mundo de la pelota, estamos todo el año compitiendo, y hay profesionales que no tienen la suerte de estar tanto tiempo como yo o en campeonatos. Pero hay otra gente que para mí son igual de profesionales y merecen el mismo respeto que cualquiera de nosotros y no han tenido la suerte.
¿Revolucionó usted, como se dice, la pelota?
No, yo creo que fue una revolución un poco en general de lo que hasta entonces era la pelota. Ni mejor ni peor, hubo un cambio sustancial en todos los aspectos. Yo siempre digo que los medios también tuvisteis mucha culpa, entró la tele, hasta entonces se daba media paginita a la pelota y ahora se le dan páginas e incluso los pelotaris son portada. Cambió la forma, eras profesional con todas las de la ley, los contratos... luego empezaron los preparadores a agrupar a gente y a preparales para las competiciones...
En cuanto al juego, hubo una serie de pelotaris riojanos y navarros que teníamos una forma de jugar y de entender la pelota que no era ni mejor ni peor, era la nuestra. Siempre habíamos jugado así, la plasmamos así en el frontón y creo que limitarlo a un nombre es muy arriesgado.
¿Qué es lo que más ha cambiado en estos 22 años?
Ha ido evolucionando y creo que a mejor, cualquier deporte tiene que hacerlo. Las reglas del juego son las mismas, pero los medios son diferentes, los pelotaris tenemos otra serie de cosas y de circunstancias. En lo físico también ha cambiado bastante, la rapidez de las pelotas, de los frontones... Una pregunta típica es si los pelotaris de ahora son mejores que los de antes y siempre digo que los de antes hubieran jugado ahora y al revés.
Antes había temor al día después de Titín, pero el futuro de la pelota en La Rioja parece asegurado...
Creo que en La Rioja, como en otros sitios, se está trabajando bien. Después de Titín y de cualquiera vendrán más pelotaris y lo que hace falta es que se apueste por la pelota, que los pelotaris desde chavales se puedan labrar un futuro, que las empresas confíen en los jóvenes y la pelota siga.
Y lo de la política, ¿cómo fue?
Ahora me llaman político, pertenezco a la Concejalía de Logroño. Estoy probando otra faceta, me lo propusieron, vi una oportunidad y acepté, pero siempre desde el mundo del deporte. Otra cosa no sé hacer y en política hay que saber mucho y tener arrojos para estar metido. Yo estoy ligado al deporte, no me oirás hablar de otras cosas porque de lo que puedo aportar o entender es de deporte.
No todo el mundo entendió esa decisión...
Entiendo a la gente, a unos les gustaría y a otros no. Pero una cosa es tu vida deportiva y otra la personal. Lo he respetado pero no se debe mezclar deporte con política.
¿Y a partir del 5 de octubre?
No lo he pensado. Tengo que seguir entrenando -se toca la tripa-, pero a nivel aficionado. Estaré vinculado al mundo del deporte y la pelota. La escuela seguirá tomándome tiempo y me gustaría seguir de alguna forma con el grupo de entrenamiento que tenemos. Ha sido fundamental, sobre todo en los momentos malos. Aquí un día pierde uno al siguiente el otro, pero estando juntos te evades y empiezas la dinámica de entrenamientos mejor. Dedicamos mucho tiempo a entrenar y hacerlo en grupo ha sido vital.
«No puedo elegir al rival más duro, pero Alustiza y Etxaniz me dieron un verano criminal»
Conversar con Titín, incluso desde el prisma más personal, es como asistir a una especie de clase sobre la historia de la pelota, sobre todo de la época moderna de este deporte tan nuestro.
Si le pregunto por un frontón me dirá el Adarraga. ¿Qué otro es especial?
Primero el de Tricio, el de mi infancia, el Adarraga por estos años y luego, quizá por proximidad, para mí el Ogeta ha sido muy importante. Han sido muchas finales allí y los torneos.
¿El rival más duro?
Puff, no te lo puedo decir. Ha habido muchos, ha habido épocas, cuando debuté Retegi, Unanue, Vergarilla, Capellán, Alustiza y Etxaniz... Si me dices de estos -los dos técnicos de Aspe apartaban el material para San Mateo durante la entrevista-, sobre todo tuve un verano criminal, en un mes jugué cuatro o cinco partidos seguidos un día contra uno y al siguiente contra el otro y lo pasé fatal, eran unos pesados -ríe-. No me podría quedar con uno.
¿Un zaguero como compañero?
Lo mismo. En cada época he tenido grandísimos compañeros, tanto como compañeros como rivales, he tenido mucha suerte por jugar con ellos.
¿El período más largo sin jugar a pelota?
Creo que 15 días. Me acuerdo que el primer año de debutar, antes de San Mateo, estuve 15 días parado. Me lesioné en Cenicero, un golpe en el hombro y no puede jugar en Logroño. Luego otros 15 días con la rodilla. No sé si he suspendido algún partido por mal de manos. Una vez sí con el dedo, que se me abrió.
En 2007 llegó a jugar 112 partidos, algo impensable hoy en día...
El mundo de la competición ha cambiado. Yo no he jugado mano a mano y tampoco he tenido problemas, pero se jugaban más partidos. El pelotari, estando bien, un día a la semana debe jugar y luego, con el verano, 60 o 70 partido sí tendría que jugar.
Y la familia, ¿cómo lleva tenerle todo el año fuera de casa?
Dicen que bien, es otro de los puntos importantes. He tenido un apoyo terrible, sin el apoyo de tu familia en el mundo del deporte mal vas. Además, a mi mujer y mis hijos les ha gustado el deporte y la pelota desde siempre. J.O.