Liquidado el PSC, la tensión independentista pasa al seno de ICV
En su última convención nacional, ICV se bajó del carro del proceso independentista apostando por una «Catalunya libre y soberana» dentro de una «España plurinacional». Un oxímoron denunciado por parte de la militancia y algunos dirigentes, que ya han formalizado la creación de una corriente interna independentista.
El proceso soberanista catalán sigue en un momento extraño, lo cual no quiere decir que retroceda. Tampoco que avance, aunque el principio de acuerdo sobre la hoja de ruta vuelve a ofrecer alguna oportunidad. Pero el «impasse» se mantiene, sin que eso signifique que nada se mueva. Las tensiones de las últimas semanas en el seno de Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) y Unió Democràtica de Catalunya (UDC) dan buena cuenta ello y recuerdan irremediablemente a la batalla interna dentro del PSC, pacificado (y liquidado como opción de Gobierno) solo con la salida de todos los militantes críticos.
El caso más similar es el de Iniciativa, que después de acompañar (muchas veces a remolque) la demanda por el derecho a decidir, acordó en la convención nacional celebrada a finales de febrero rechazar definitivamente la opción independentista. La dirección ecosocialista abandonó así su tradicional ambigüedad y se situó definitivamente del lado de aquellos que niegan el carácter plebiscitario a las elecciones del próximo 27S. Lo hicieron intentando marcar distancias con el unionismo de PP y Ciutadans, con el federalismo del PSC y con la indefinición de Podemos. Y para ello optaron por hacerse trampas al solitario y apostar por «una Catalunya libre y soberana» dentro de una «España plurinacional». Por supuesto, ninguna pista sobre cómo trasladar a la realidad semejante oxímoron. Las encuestas desfavorables llevan a los políticos a hacer cosas extrañas.
Corriente interna en marcha
Las reacciones dentro de la propia ICV fueron en cadena, empezando por el exeurodiputado y bien valorado líder ecosocialista Raúl Romeva, que en una extensa carta cargada de razones explicó su posicionamiento: «Lo más coherente y honesto es que dé por acabada mi etapa de militancia en ICV». No fue el único, la histórica militante Teresa Mira, coordinadora del ámbito de Hecho Nacional del partido, renunció de forma fulminante a su asiento en la dirección ecosocialista: «No comparto el proyecto que ha acabado saliendo, no puedo continuar formando parte de la dirección».
En una semana, Mira y otros dirigentes favorables al Estado propio se pusieron manos a la obra y el pasado 10 de marzo, en una reunión celebrada en la sede del partido, se constituyeron en corriente interna con el explícito nombre de «Compromís per la Independència» y con el objetivo de que el partido «no subordine la agenda nacional a la española», postergando cualquier cambio de estatus en Catalunya al cambio político en Madrid. Forman parte de esta corriente, entre otros, los diputados Jaume Bosch y Sara Vilà.
Está por ver cómo evoluciona esta corriente interna y, sobre todo, qué ocurre cuando lleguen las elecciones del 27 de setiembre, que el independentismo plantea como el referéndum que el Estado no permite convocar. Los críticos deberán decidir entonces si rompen con el partido o no, tal y como hicieron recientemente los soberanistas del PSC. También habrá que ver qué pasa con la coalición con EUiA, ya que estos últimos firmaron el viernes el principio de acuerdo sobre la hoja de ruta.
Sea como sea, la crisis abierta en ICV tiene una doble lectura en cuanto al proceso catalán se refiere. Los pesimistas lamentan que los ecosocialistas (al menos su dirección) se hayan bajado del carro y se hayan alineado con el unionismo para invalidar el carácter plebiscitario del 27S. Al otro lado, sin alegrarse por la pérdida de efectivos, los optimistas prefieren destacar el hecho de que ICV se haya tenido que definir, algo que a todas luces no ha hecho hasta sentirse obligada por un contexto que no perdona las indefiniciones.
No deja de ser un síntoma de que el proceso se mantiene vivo (aunque sea con respiración asistida) y de que las elecciones del 27S, para bien o para mal (dependerá del resultado), serán entendidas como un plebiscito sobre la independencia.
Unió, entre el ocaso de Duran y la tensión con Convergència
ICV no es el único partido con graves problemas internos a cuenta del proceso soberanista en marcha en Catalunya. El viernes, la dirección de CiU exigió a cargos medios y militantes respeto por la autonomía de las dos formaciones que conforman la federación.
De fondo, las constantes críticas a Unió Democràtica de Catalunya (UDC) por su indefinición respecto a la independencia y la legendaria animadversión entre el militante medio de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) y el líder e Unió, Josep Antoni Duran i Lleida. Éste sí, activamente contrario a la secesión.
No está tan claro, sin embargo, que toda la base del partido lo acompañe en una opción unionista que desembocaría irremediablemente en la ruptura de CiU de cara a las elecciones del 27 de setiembre. Será la militancia la que lo decida con una consulta interna convocada para el 14 de junio. B.Z.