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La prensa vasca resurgió en Iruñea hace 40 años, tras cuatro décadas silenciada

En julio de 1936, nada más producirse la sublevación militar franquista, miembros de la Falange asaltaron la sede del PNV en Iruñea y requisaron la rotativa de ‘La Voz de Navarra’. La prensa vasca fue silenciada por el franquismo durante cuatro décadas, hasta que volvió a resurgir hace 40 años.

Ejemplar de ‘La Voz de Navarra’, periódico asaltado por Falange en julio de 1936.

En 1977, dos años después de la muerte de Franco, los periódicos ‘Deia’ y ‘Egin’ abrieron sendas delegaciones en Iruñea, ambas en el número 57 de la calle Estafeta. Habían pasado 41 años desde que un grupo de falangistas penetró en el número 50 de la calle Zapatería y apresó a José Aguerre, director de ‘La Voz de Navarra’. Este periódico del PNV fue clausurado por las tropas franquistas y en sus talleres comenzó a editarse el órgano de Falange Española, bautizado como ‘Arriba España’. Estaba dirigido por el clérigo Fermín Izurdiaga, que más tarde sería nombrado Jefe Nacional de Prensa y Propaganda, y en su nómina figuraba el periodista y escritor Angel María Pascual.

‘Arriba España’ lanzó su primer número el 1 de agosto de 1936, cuando Nafarroa ya había quedado bajo dominio de las fuerzas franquistas, y siguió editándose en Iruñea hasta el 29 de junio de 1975. En esa época se editaban en la capital navarra otros periódicos, cuya afinidad con los golpistas les salvó del cierre. Uno de ellos era ‘El Pensamiento Navarro’, que fue fundado el 17 de octubre de 1897 y había ocupado el hueco dejado por el periódico carlista ‘La Lealtad Navarra’.



‘El Pensamiento Navarro’, vinculado a los requetés, apoyó de inmediato el golpe militar de 1936 y así eludió el decreto de unificación de los medios de comunicación promulgado por Franco. Entre sus accionistas y consejeros figuraban el Conde de Rodezno y Joaquín Baleztena.

La incautación de linotipias y rotativas de los periódicos vascos ‘La Noticia’ y ‘El Liberal’ sirvió para que ‘El Pensamiento Navarro’ renovase su maquinaria. En 1936 tenía una tirada de unos 2.000 ejemplares, y no logró aumentarla en sus 55 años de existencia. Desapareció el 13 de enero de 1981. En su última época mantenía en total secreto el número de ejemplares que tiraba. Era ‘vox populi’ que la mayoría de ellos ni siquiera se vendían, sino que se repartían de forma gratuita entre las parroquias de todo Nafarroa y organizaciones afectas al régimen franquista.

Su sede estaba en los números 18-20 de la calle Leire, donde sufrió un atentado en agosto de 1970 que fue reivindicado por los Grupos de Acción Carlista. Unos años antes ya habían surgido enfrentamientos entre los miembros del consejo de administración del periódico y el Partido Carlista, que comenzaba a adoptar posiciones progresistas bajo la dirección, en el exilio, de Carlos Hugo de Borbón.  



‘Diario de Navarra’, el único del franquismo
Otro periódico que se editaba en Iruñea en julio de 1936 era el ‘Diario de Navarra’, defensor del golpe de Estado franquista desde el primer momento. Su director, Raimundo García, ‘Garcilaso’, incluso había participado en la preparación del levantamiento armado junto con los generales Mola y Sanjurjo.

Su colaboración con los golpistas le permitió beneficiarse durante décadas de los favores de la dictadura. En la actualidad, el ‘Diario de Navarra’ es el único periódico de la época franquista que se sigue editando en este herrialde.

Al igual que ‘La Voz de Navarra’, tenía su sede en la calle Zapatería, donde permanece su razón social pese a que en 1966 trasladó sus talleres y redacción a la Avenida de Zaragoza, en término de Cordovilla.



El 25 de junio de 1964, cuando ya habían pasado 25 años del fin de la guerra de 1936-39, se instaló en Iruñea ‘La Gaceta del Norte’, periódico que había sido fundado en Bilbo en 1901 y defendía postulados católicos, monárquicos y conservadores. Ubicado en la Plaza Príncipe de Viana, contaba con una redacción y administración propias, pero sus ventas siempre fueron muy bajas. Su último número salió en mayo de 1984, cuando era su director Pedro Lozano Bartolozzi, profesor de la Universidad del Opus. El PNV intentó reflotar el rotativo mediante la adquisición de la mitad de las acciones, pero no pudo evitar su cierre definitivo en 1987.

De falangista a falangista
Para entonces ya llevaban diez años en los kioscos de Iruñea dos periódicos vascos: ‘Deia’, impulsado por el PNV, y ‘Egin’, que surgió gracias a las aportaciones económicas de unas 24.000 personas de todo Euskal Herria y estaba vinculado a la izquierda abertzale. 

 

El primer número de ‘Deia’ salió el 8 de junio de 1977, justo en víspera de las primeras elecciones ‘democráticas’, y se vendía a 12 pesetas. Fue el primer periódico vasco que vio la luz en Iruñea tras la muerte de Franco. El 29 de setiembre de ese mismo año salió ‘Egin’ (también a 12 pesetas el ejemplar), que ha tenido hasta cuatro delegaciones en la capital navarra. La última estuvo en el barrio de Donibane y fue clausurada por la Policía española en la madrugada del 15 de julio de 1998 por orden del juez Garzón.

Habían transcurrido 62 años desde que grupos armados de la Falange habían cerrado ‘La Voz de Navarra’. Cuando se produjo el cierre de ‘Egin’, el presidente español era José María Aznar, que precisamente en su juventud había militado en una organización falangista de orientación católica: Frente de Estudiantes Sindicalistas.

Aznar dejó entonces una frase para la historia: «¿Qué se creían, que no nos íbamos a atrever?». Su «atrevencia» también conllevó el encarcelamiento del director de ‘Egin’, Javier Salutregi, al igual que en 1936 había ocurrido con José Aguerre.