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Tren de Alta Velocidad, la burbuja de una Roma del siglo XXI

El decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de la CAV, José Tesán, no ve el TAV como algo aislado, sino como el corolario de la época de mayor «eclosion de infraestructuras» en el Estado español desde la era romana. Su análisis, cruzado con el del catedrático Bermejo y los sindicalistas Etxaide y Noval, resume todo un sistema político en el que Lakua se permite no ir a defender su posición en favor de la «Y vasca» a un curso de la UPV.


Conviene empezar por este detalle, porque supone bastante más que una anécdota. En la introducción de esta mesa redonda de ayer tarde en Bilbo, contó el director de este curso de verano de la UPV, el profesor David Hoyos, que para pergeñar el programa de sesiones sobre «El (incierto) futuro de la ‘Y vasca’» cursó el 8 de febrero una invitación al viceconsejero de Transportes de Lakua, Antonio Aiz, o a alguien de su departamento en caso de que Aiz no pudiera acudir. La reenvió por falta de respuesta el 21 de febrero. Le respondieron al final el 14 de marzo, señalando que no era posible, y Hoyos solicitó entonces la participación de algún responsable de Eusko Trenbide Sarea. Hasta hoy, que sigue sin contestación.

A Ainhoa Etxaide –exsecretaria general de LAB– y Mikel Noval –responsable de Medio Ambiente y otras cuestiones en ELA– no les sorprende en absoluta esta dejación. Ambos recordaron que en 2006 la Plataforma por un Tren Social hizo esfuerzos ímprobos pero inútiles para lograr una reunión con el Gobierno de Gasteiz. Noval recordó con sarcasmo cómo la consejera Nuria López de Guereñu declaró que el TAV ya se había debatido «hasta la extenuación. ¡Debía estar ya extenuada cuando no quiso reunirse con la Plataforma!». Y se puso serio para evocar que Guereñu pasó luego a dirigir Confebask, la patronal que en un momento dado planteó que ELA y LAB fueran descalificados como sindicatos porque hablan de cuestiones que entienden extrasindicales como la fiscalidad o el TAV. Se cerraba así el círculo.

Siguiendo con 2006, Etxaide puso sobre la mesa que entonces ya no había razón alguna para sostener la «Y vasca», pero es que dos años después, en 2008, estalló «la crisis financiera que luego ha sido crisis de la economía real y luego una crisis social tremenda», y con ello se han paralizado o redimensionado todos los proyectos... menos uno: «El TAV es el único que ha sobrevivido a la crisis».

Problema político

El rechazo al TAV de estos dos sindicatos es archiconocido, pero en la misma mesa había dos voces técnicas con un interés especial: el catedrático de Economía Sostenible de la UPV Roberto Bermejo, desde hace quince años un azote académico para el proyecto, y José Tesán, que representa a la voz de los expertos forzosamente ausente en el debate («con el Colegio de Ingenieros no se ha contado para esto, cero», confesó sobre la «Y vasca»). Se le presentó en la mesa redonda como la opinión discrepante («no sé si eres un suicida o un paracaidista por aceptar la invitación», bromeó Hoyos), pero luego el decano del Colegio de Ingenieros de Caminos de la CAV dejó claro que también él está muy molesto con el funcionamiento general del sistema.

Sus reflexiones no tuvieron desperdicio. Primer apunte: «La ‘Y vasca’ no es una cuestión técnica, está en otro campo, no sé si en el campo político o en el de los intereses de lobbys, pero no en el técnico. En el ámbito ingenieril, primero se define el problema y luego se busca la solución, pero aquí no se define el problema». Acto seguido, ubicó el TAV como una «inercia» que continúa a «décadas de un desarrollismo extremo en infraestructuras. Después de la eclosión de las infraestructuras romanas, desde el siglo II antes de Cristo al II después, quizás no haya habido aquí otra como esta». Añadió que en este contexto de «inflación» de infraestructuras, «la movilidad ha sido la herramienta para hacer todo tipo de cosas, sin tener en cuenta la demanda, ni la ingeniería, ni la matemática… Cuanta más oferta de movilidad exista, mejor –criticó–, ya sea en bici, en lancha acuática, en alta velocidad…». Y Tesán tuvo un último golpe, demoledor, para la cultura del «mientras otro lo pague..», muy evidente en este caso porque «como en el fondo el TAV lo paga el Estado o lo pagan los alemanes, pues no importa».

Este mismo argumento lo había expuesto minutos antes Bermejo. Lo que contó se advierte muy claro hoy día en Nafarroa: «Hay un problema complicado con las comunidades autónomas, porque el Estado les pone infraestructuras y ellas dicen, ‘ah, qué bien’, aunque en el fondo sepan que es una ruina. Y a la vez tienen a todos los medios de comunicación encima criticándoles si no las hacen». Un asistente remarcó posteriormente el diferente modo en que se ha abordado en GARA y ‘‘Berria’’ respecto al resto de medios la última chapuza de los túneles de la «Y vasca».

En las intervenciones de los cuatro contertulios hubo coincidencia en que el problema de fondo, por tanto, es político. Bermejo lo resumió así: «En el Estado español las infraestructuras son el bien político más preciado y por eso baten todos los récords mundiales. Que se potencie una alta velocidad regional no ocurre ni en Arabia Saudí. Son políticas clientelistas: yo gobierno y le voy a dar a esta autonomía autopistas, trenes, aeropuertos… Pero eso tiene una factura que pagamos todos», alertó.

El veterano catedrático añadió aquí un episodio a tener en cuenta: cuando en un estudio del CIS se ofreció a las personas encuestadas una cantidad fija de presupuesto y se les pidió poner en orden a qué ámbitos preferían que se destinase ese gasto, el capítulo de infraestructuras salió último.

«Va a estallar»

Este diagnóstico hipercrítico no lleva a Bermejo a la desesperanza. Es más, tiene claro que «no va a quedar más remedio que parar y reconvertir el TAV. ¿Cómo? No lo sé, dependerá de lo que se haya hecho». Recordó para ello el clarificador strip-tease de Gonzalo Ferré, presidente de Adif, cuando dijo que la red de AVE no tenía ni pies ni cabeza con este número de viajeros: «Lo dice él porque tiene ese muerto encima y sabe que es una bomba que le va a estallar». Trajo a colación el catedrático que en 2013 Adif reconocía una deuda de más de 9.000 millones de euros y calificó el TAV de «ruina integral».

Noval habló también de «callejón sin salida» y definió el TAV como una nueva burbuja económica: «No hemos aprendido nada de lo que ha pasado hasta 2017, no hemos sacado consecuencias de la crisis ni de la precrisis», concluyó. A su lado, Etxaide añadió que no hay enmienda ni arreglo posible para esta «Y vasca», es el proyecto entero el que resulta inservible porque entre otras cosas la población no recurrirá a él: «Y no solo ya por cuestiones económicas, sino porque no lo necesita».

 

Intervenciones

«En el Estado español se potencia la alta velocidad regional, ¡eso no ocurre ni en Arabia Saudí!»

ROBERTO BERMEJO

Catedrático de Economía Sostenible

 

«Solamente hay un proyecto que se ha mantenido y sobrevivido a la crisis: el TAV»

AINHOA ETXAIDE

LAB

 

«Seguimos con proyectos inservibles, parece que no se sacan consecuencias de la crisis ni de la precrisis»

MIKEL NOVAL

ELA

 

«No se contrasta con los organismos profesionales, con el Colegio se ha contado cero en esto»

JOSÉ TESÁN

Decano del Colegio de Ingenieros