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Reivindican en Bilbo que es tiempo de desatar nudos

Bajo un sol de justicia y entre gritos de «Euskal presoak etxera», unas 3.500 personas han secundado este mediodía la manifestación de Sare en Bilbo. Los organizadores han señalado que «por una solución justa, debemos reparar en todos los sufrimientos y avanzar para superarlos y acabar con ellos».

La cabecera de la manifestación llegando al Ayuntamiento (Aritz LOIOLA I FOKU)

El bertsolari Unai Iturriaga y el músico Josu Zabala, entonando juntos la canción «564» de Hertzainak, han puesto el broche a la manifestación que convocada por Sare ha recorrido el centro de Bilbo en el día grande de Aste Nagusia.

Unas 3.500 personas, según el recuento realizado por NAIZ, han secundado la convocatoria, que ha partido a las 12.30 desde la Plaza Elíptica con el lema «Es tiempo de desatar nudos. Denok batera, presoak etxera!». Minutos antes, los portavoces de la red ciudadana Olatz Iglesias e Inaxio Oiarzabal han valorado que «para una solución justa, debemos reparar en todos los sufrimientos y avanzar para superarlos y acabar con ellos», explicando que eso es justamente lo que ha reivindicado la movilización de hoy. 

A este respecto, han señalado que las personas que han participado en la marcha «son reflejo de una sociedad que quiere dar pasos en favor de la paz y la convivencia», y tras señalar que Sare está comprometida en ese objetivo, han indicado que «para poder avanzar como pueblo, para poder ahondar en la convivencia y para dar solución a la problemática de los y las presas y exiliadas vascas, es imprescindible la activación y compromiso de la sociedad civil».

Encausados en el 11/13

Un grupo de trikitilaris ha abierto la manifestación, en la que han participado integrantes de diversas comparsas, cargos electos de EH Bildu, expresos y expresas, y también varias personas encausadas en el sumario 11/13, que a partir de setiembre van a ser juzgadas en la Audiencia Nacional española precisamente por trabajar en favor de los represaliados vascos. Dos de ellas, Arantza Zulueta y Roberto Noval han ido en la pancarta.

Por detrás, la marcha ha ido engrosando a medida que avanzaba por la Gran Vía, entre gritos de «Euskal presoak etxera!». Entre la multitud, además de algunas esteladas y una gran enseña navarra, era bien visible una bandera de Uruguay, el país de Fernando Morroni y Roberto Facal, dos jóvenes acribillados hace justo 25 años en una movilización de solidaridad con tres refugiados vascos que solicitaban su derecho al asilo político.

Tras abandonar la calle principal de la villa, la movilización ha ido callejeando hasta enfilar, a través de Colón de Larreategi, la calle Buenos Aires y entrar desde allí hacia el Ayuntamiento.

Ha sido en ese cruce entre ambas calles donde NAIZ ha llevado a cabo el recuento. La manifestación ha tardado 17 minutos en pasar de inicio a final por ese punto, a una media de 21 filas por minuto y diez personas por cada fila: 3.570 personas.

Algunas de ellas aún faltaban por llegar a la explanada del consistorio cuando ha comenzado el sencillo y bonito acto que, con poesía y música, ha cerrado la manifestación.