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La película que confundió las revueltas populares con ‘The Walking Dead’

[Crítica]: ‘Nuevo orden’

Koldo Landaluze

A Michel Franco se le ve suelto a la hora de orquestar semejante disparate distópico y advertir a las clases pudientes que el ‘Mal’ les acecha a la vuelta de la esquina.

En su lectura interesada de lo que supone una revolución –o, incluso, una simple revuelta– nada funciona desde los parámetros de lo emocional y sí desde una perspectiva catárquica en la que lo insurgente es tan solo un impulso, un instinto salvaje y primitivo, ajeno a los motivos racionales que provocaron el alzamiento.

En el futuro inmediato que el director ha imaginado para el ya de por sí convulso México, los indígenas salen de sus cloacas sociales e instauran un gobierno de terror contra los privilegiados.

Coléricos e implicables por culpa de un sistema que los devoró, los insurgentes practican el tiro al blanco en sus más diversas modalidades con esta élite social descrita mediante tópicos que insultan nuestra inteligencia.

La brutalidad de lo explícito gobierna por completo un largometraje que más que provocar inquietud por lo que narra, delega en la potencia de lo visual su más que manifiesto interés por incomodar al espectador por la vía fácil de la crueldad.

Franco maneja un discurso tan peligrosamente infantil que se advierte fascista en su empeño por dotar de coherencia algo que no lo tiene y que de tenerlo, en nada se asemeja a lo que el director quiere plantear. Guiñolesca y delirante, ‘Nuevo orden’ es una irritante soflama que parece advertir a la sociedad que el futuro apocalíptico vendrá dictado por las hordas de zombies vivientes que un día fueron las clases más machacadas por el sistema capitalista.