Ferreira anima a la participación en un escenario poco ilusionante
Eva Ferreira, candidata a rectora de la UPV-EHU, se afana en promover la participación en las elecciones que tendrán lugar este jueves, ofreciendo una continuidad que no acaba de ilusionar respecto a anteriores proyectos. 48.207 personas están llamadas a votar.
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La UPV-EHU celebra este jueves 26 de noviembre elecciones al Rectorado con una única candidatura, como sucedió en los segundos comicios en los que concurrió Iñaki Goirizelaia (2012) y la ocasión en la que se presentó Nekane Balluerka (2016).
En esta oportunidad, Eva Ferreira se enfrenta al reto de lograr que una parte de las 48.207 personas, entre Personal Docente e Investigador, Alumnado y Personal de Administración y Servicios, deposite su voto en las 57 mesas habilitadas.
Nadie duda de que la catedrática de Economía Aplicada será la nueva rectora, pero queda por aclarar con qué porcentaje de adhesión. Los niveles de participación en estas elecciones nunca han sido altos, sirva como muestra que hace cuatro años, de las 47.705 personas convocadas, solo 5.866 ejercieron su derecho al voto.
Sería una sorpresa que se superara ese nivel de participación, a pesar de que, en plena pandemia, se ha promovido el ejercicio del derecho al voto mediante el sistema denominado depósito de voto, que se pudo realizar entre el 9 y 23 de noviembre. No se conoce cuántos electores lo han hecho.
Tampoco se espera un voto de castigo significativo como candidatura 'heredera' del equipo que ha liderado la catedrática de Metodología de las Ciencias del Comportamiento. Balluerka obtuvo en los comicios del 24 de noviembre de 2016 el 66,31% del voto ponderado, frente al 33,69% de las papeletas en blanco.
La primera mujer al frente a la UPV-EHU en sus 40 años de historia mejoró los números obtenidos por Goirizelaia, que alcanzó un apoyo del 55,31% frente al 44,69% del blanco hace ocho años. Fueron 2.795 apoyos ante las 2.448 personas que optaron por la oposición a aquella lista a través de la papeleta blanca.
Voto ponderado
Esos guarismos son reflejo del sufragio universal ponderado por el que se elige a la máxima autoridad académica de la UPV-EHU. Las 48.207 personas que componen la comunidad universitaria se dividen en cinco sectores: 2.114 son Personal Docente e Investigador (PDI) doctor permanente; 179, PDI no doctor con vinculación permanente y 3.199, del sector de otro PDI; 40.819 son estudiantes y 1.896, Personal de Administración y Servicios.
El voto es ponderado de esta forma: 56,25% PDI doctor con vinculación permanente; 7,50% PDI no doctor con vinculación permanente; 2,09% otro PDI; 22,08% alumnado y 12,08% Personal de Administración y Servicios. La candidatura debe recabar un tercio del voto emitido, tras la ponderación correspondiente.
Aunque lo parezca, no ha sido una campaña fácil para Ferreira, a pesar de que conoce los engranajes de la Universidad, esos que pretende mejorar. No había comenzado la campaña y ya se enfrentaba a su mayor hándicap, el conocimiento del euskara. La candidata ha prometido que se esforzará para dominar esta lengua, aunque no ha logrado frenar las críticas. En el Claustro en el que presentó su proyecto demostró que no se defiende aún mínimamente.
En aquella sesión prometió que se esforzaría también en el rejuvenecimiento de la plantilla, aunque sigue sin aclarar cómo, ante barreras como la de la competencia estatal en el establecimiento de la tasa de reposición o la financiación. A pesar de los pasos que han ido dando sus antecesores en el cargo, la tasa de temporalidad de la plantilla sigue siendo alta. Se ha avanzado, pero los años pasan y el problema continúa.
Apoyo de antecesores
Propuestas continuistas con los equipos anteriores, que no ilusionan a una mayoría, aunque satisfacen a aquellas personas que ocupan o han ocupado distintas responsabilidades. Anteriores rectores, como Juan Ignacio Iglesias o Iñaki Goirizelaia la apoyan y animan a votar, al igual que el 'establishment' de la UPV-EHU, donde se ha movido la candidata.
Promesas de mayor financiación pública, difíciles de cumplir en el escenario de crisis que se presenta, aderezada por la esperanza de que la iniciativa privada se sumará a proyectos vinculados a la investigación. Tampoco se ha olvidado de los guiños al alumnado, nada motivado desde siempre a participar.
Uno de los retos del mandato será la negociación del Plan Universitario 2022-2026, aunque la candidata no ha avanzado nada al margen de su disposición al diálogo. Queda por conocer su capacidad para recuperar niveles de financiación pública perdidos con el paso de los años y la voluntad política del Ejecutivo de Lakua traducida en dinero para la Universidad.