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Dos descoloques y un cambio de marco


Mientras los gobiernos de Madrid y Nafarroa arrancaron las negociaciones presupuestarias antes de llevar sus proyectos a los respectivos parlamentos, el Ejecutivo de Lakua no rompió la costumbre de presentar primero las cuentas y ofrecer después un porcentaje de cambios a la oposición. Celebró primero una ronda matinal de citas que arrancó con PP+Cs, que en sus peticiones se fue por los cerros de Ayuso, y siguió con EP-IU, que llevó una tabla reivindicativa de 500 millones y una empresa pública de energía. EH Bildu se presentó con un documento de seis acuerdos políticos y seis económicos, valorados en 118 millones. Una propuesta «realista» cuyos términos descolocaron al Gobierno que esperaba otra cosa.

El segundo encuentro se produjo una semana más tarde y entonces fue la contraoferta gubernamental la que en cierta medida descolocó a sus interlocutores, que entendieron que, pese a sus limitaciones, abría una puerta a la negociación, como reconoció luego la Mesa Política de EH Bildu, y finalmente ha acabado materializándose en un acuerdo.

El tiempo despejará la incógnita de por qué el PNV, disponiendo de mayoría absoluta, ha decidido buscar el acuerdo con el principal partido de la oposición, porque en esta negociación lo ha buscado. Quizá sea un aviso al PSE de que también ellos pueden pactar con EH Bildu si empieza el baile.

Y, por su parte, EH Bildu está cambiando su marco de actuación, alcanzando desde el pragmatismo acuerdos sociales con los principales gobiernos en los que puede influir. Además, mientras tanto, todo el conjunto de la izquierda independentista está abundando en la unilateralidad de sus movimientos hacia una mejora de la convivencia.