«La posibilidad de ingreso con BA2 baja un 40% respecto a ómicron»
Jesús Castilla es investigador del Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra y está especializado en la medición de efectividad de vacunas, en particular, las del virus de la gripe y de otras enfermedades respiratorias.
El último informe epidemiológico de Nafarroa sostiene con rotundidad que la subvariante de ómicron que ya es dominante en Euskal Herria y que se está imponiendo en todo el mundo, la llamada BA2 (se le calcula un 30% más de transmisibilidad), está generando menos problemas hospitalarios. Esta información resulta tan llamativa que GARA ha decidido contactar con sus autores.
Ustedes sostienen que ómicron BA2 tiene una «virulencia menor» que las anteriores.
Sobre esto no he leído mucho en otros sitios, pero es así. Nosotros actualizamos datos cada semana y se está confirmando cada vez más que genera menos casos graves. Tenemos 500 casos con una prueba concluyente de que se trata de la variante BA2 y, proporcionalmente, había muy pocas hospitalizaciones. Prácticamente no había muertes ni ingresos en UCI.
Cuando hablan de descenso en la gravedad con BA2, hacen referencia a los porcentajes de casos graves que generaba ómicron, ¿verdad? De ómicron con respecto de delta quedó patente que la gravedad era menor.
El mismo análisis que hemos hecho ahora con BA2 es el que hicimos, en su momento, durante la transición entre delta y ómicron. Cuando llegó ómicron vimos que bajaba como a la mitad la probabilidad de ingreso hospitalario. Ahora, en esta nueva transición de ómicron BA1 a ómicron BA2, vemos que la posibilidad de ingreso vuelve a bajar. Quizá no a la mitad, pero sí a un 40% respecto a ómicron. Baja bastante la virulencia, la probabilidad de hospitalización, de ingreso en UCI. Además, hemos ajustado un poco el resultado vacunal, para comparar vacunados con vacunados y no vacunados con no vacunados, etc.
Cuando empezó a detectarse que ómicron no llevaba a tanta gente al hospital como delta, numerosos científicos pidieron prudencia, pues igual ómicron no era tan leve para no vacunados. ¿Con sus datos sobre BA2 notan alguna diferencia?
El grupo de no vacunados que no han pasado una infección va siendo cada vez más pequeño. Concluir sobre un grupo tan en disminución es complicado, y lo que hemos encontrado sobre ellos ahora en Navarra no es, quizá, tan generalizable. Nuestro análisis, sin entrar a ese matiz, es que la gravedad asociada a esta subvariante es menor que la gravedad de ómicron original. Con los datos de Navarra ajustamos el efecto de la situación vacunal, pero el dar una medida de efecto para cada estado vacunal es más complejo. Tenemos unos cuantos estados vacunales distintos: una dosis, dos, una dosis e infección, ninguna dosis e infección… A ese nivel de detalle y con el tamaño que tiene Navarra, no podemos ser totalmente concluyentes. Eso sí, por metodología, te aseguro que si el comportamiento fuera llamativamente diferente, se vería.
Hemos reproducido en GARA en varias ocasiones el gráfico del Ispln que compara ocupación hospitalaria de covid y gripe. El equipo que hace el seguimiento del covid arrastra una duda hace semanas. La onda de ómicron es mayor que la onda de gripe de 2017, pero no muchísimo mayor. ¿Hemos tenido ondas de gripe peores que la ola de ómicron?
En número de casos registrados, la onda de ómicron ha generado un pico algo mayor que cualquier onda de gripe, pero la comparabilidad de los datos no es ideal. En covid, en general, se busca el diagnóstico mucho más exhaustivamente y puede haber tendencia por exceso. Se intenta filtrar un poco para que el motivo del ingreso sea realmente la infección, pero es difícil. A veces, tan solo es un sesgo de prudencia. Simplemente, el diagnóstico de covid ha tenido la influencia en la última decisión del médico, que ha podido decir «bueno, por si acaso, vamos a tenerle un día en el hospital a ver qué tal va». Eso con la gripe no ocurre, no suelen darse ese tipo de hospitalizaciones preventivas. Y hay otra cosa, de gripe se nos escapan los casos, pues no había ni la sensibilidad ni la sistemática de hacer tantas pruebas. Si alguien tiene gripe y un infarto, se le atiende el infarto y la prueba de gripe se olvida.
Nosotros hicimos un estudio con muestras de fallecidos y encontrábamos que, de la mitad de los fallecidos donde se detectaba gripe post mortem, la mitad no tenía un diagnóstico de confirmación. Si juntamos una cosa con la otra, al final la conclusión sería que la magnitud de las últimas ondas de covid que hemos tenido no han sido tan diferentes en términos de hospitalización a lo que se solía haber con la gripe.

Lo que quizá sí complicaría las cosas es que las ondas de gripe y covid se solaparan.
En teoría, es posible y hay que estar abierto a cualquier cosa, pero no suele ocurrir. En la práctica, los virus tienden a desplazarse unos a otros. No atacan a la vez. Este año apenas circula gripe y, en parte, lo explicamos porque el covid la está desplazando. Hay mecanismos biológicos que pueden explicarlo.
¿Cuáles?
Cuando nos infectamos, el cuerpo genera una respuesta específica contra ese patógeno y otra inespecífica. El organismo se pone alerta y combate a ese virus y a cualquier otro. Esto dura unas semanas. Si hay mucho covid, esa respuesta inespecífica puede hacer que durante un tiempo tengan menos probabilidades de enfermar de gripe. Eso no quiere decir que tengan una protección segura, pero a nivel de toda la población sí que acaba teniendo un cierto peso. Esta puede ser una explicación de que, en la práctica, lo que vemos es que los virus se van turnando y que, si a alguno se le pasa la temporada, ya no viene hasta el año siguiente.
«En la práctica, vemos que los virus se van turnando y que, si a alguno se le pasa la temporada, no viene hasta el año siguiente»
Volviendo a que BA2 causa una enfermedad más leve, ustedes llegan a compararlo con otros virus respiratorios. ¿Es el covid ya una enfermedad respiratoria corriente?
Con lo que hemos visto en esta nueva variante, en un análisis que es susceptible de ser mejorado, en este momento la probabilidad de una persona con gripe de acabar hospitalizada es mayor que la de una persona con covid. La gravedad en este momento, gracias al nivel de vacunación y las variantes, es similar o algo menor que la gripe. Ahora bien, en la medida en la que haya casuística el virus puede generar niveles de hospitalización apreciables.
Los casos han dejado de bajar conforme la proporción de BA2 aumenta. Hemos pasado de que BA2 suponía menos de la mitad de los casos a inicios de mes, a suponer tres de cada cuatro. El incremento ya no es pequeño, sino del 35%. ¿Tenemos que preocuparnos o ha llegado ya la hora de entrar en un proceso de inmunización natural?
Debemos ir con cautela. La población debe tener cuidado, sobre todo los vulnerables y los no vacunados, que son los que concentran las posibilidades de contraer enfermedad grave. Pero quizá sí es hora de mirar más la evolución de las hospitalizaciones que la de los casos. La asociación que hemos hecho entre cierto volumen de casos e impacto hospitalario se ha roto. El nivel de hospitalización ahora es bajo, manejable.
Por lo que se ha visto en varios estudios, las revacunaciones generan una importante respuesta de anticuerpos durante los primeros tres meses, luego decaen. ¿Lo esperable es una revacunación de vulnerables en otoño, para protegerlos de la onda invernal, tipo gripe?
Eso de los tres meses ocurre en ciertas personas. La variabilidad es muy grande y ya lo sabíamos por nuestra experiencia con la gripe y otras vacunas. Algunos, con tres dosis, pueden tener protección para años. Otros, como los inmunodeprimidos, no van a tener gran protección ni siquiera con cuatro dosis y deben mantener la precaución.
Hasta la fecha se ha actuado para toda la población. A partir de ahora, para acertar, mi opinión es que habría que adaptar la vacunación a subrgupos de población. Cuando hemos evaluado la eficacia de la gripe, hemos visto que los jóvenes tienen muy buena protección con vacunas puestas hace dos o tres años. En cambio, alguien mayor, si no se revacuna, no tiene protección. A veces, si la onda de gripe viene muy tarde, en marzo por ejemplo, el nivel de protección de los ancianos ya se nota. Hay personas para las que la protección se mide en semanas y para otras, quizás en años.