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LAB tendrá un nuevo modelo de dirección, con dos coordinadores generales

LAB afronta su Congreso con la intención de reafirmar su apuesta por un nuevo modelo sindical, el objetivo de erigirse en el referente sindical del independentismo de izquierdas y la propuesta de un nuevo modelo dirección.

Garbiñe Aranburu e Igor Arroyo han ofrecido esta mañana los detalles del X Congreso de LAB (Marisol RAMÍREZ | FOKU)

Con el lema ‘Bagara, Bagoaz’, LAB tiene previsto celebrar el 16 y el 17 de junio su décimo Congreso, una cita que va a conllevar algunos cambios de calado en su modelo organizativo. El más llamativo, probablemente, es el que atañe al modelo de dirección del sindicato, ya que a partir de ahora va a pasar de contar con una Secretaría General a tener dos coordinadores generales. Además, se va a garantizar estatutariamente que al menos una de estas dos personas que ostenten la máxima responsabilidad en la central sea mujer.

Según se expone en la ponencia elaborada de cara a la cita congresal, este paso, «además de ser un símbolo de la transformación feminista que estamos dando en todo el sindicato, ayudará a desarrollar un liderazgo más colegiado y un modelo de dirección más sostenible y eficiente».

Feminista, euskaldun, antirracista

Garbiñe Aranburu e Igor Arroyo, que desempeñarán el cargo de coordinadores si se acepta la propuesta, han expuesto esta mañana las líneas maestras y principales novedades del Congreso, donde LAB va a llevar a cabo otras adaptaciones organizativas para desarrollar su modelo sindical y hacer frente a los retos que se le plantean. Entre ellos, convertirse en el principal referente sindical de la izquierda independentista.

Según ha expuesto la actual secretaria general, «el sindicalismo tiene que aportar al proceso soberanista, tiene que impulsar ese proceso», y en un contexto en el que «el intento de alianzas entre la mayoría sindical ha fracasado», el sindicato abertzale ha decidido asumir esa responsabilidad.

En la rueda de prensa ambos han destacado que el Congreso, que se va a llevar a cabo en Baiona y Biarritz –«algo natural», pero que también expresa la doble apuesta de plasmar en la práctica el carácter nacional de LAB como sindicato y de fortalecer su estructura en Ipar Euskal Herria– pretende reafirmar el cambio en el modelo sindical adoptado hace cinco años, con resultados, han destacado, muy satisfactorios.

En este sentido, Arroyo ha apuntado que LAB llega «con muy buena salud» a esta cita congresual, después de haber incrementado en un 12% su afiliación –más de cinco mil nuevos afiliados y afiliadas– y con una representación del 19,25% en Hego Euskal Herria.

El próximo coordinador general de LAB, siempre que tenga el visto bueno de la afiliación, también ha puesto en el haber del sindicato haber sido pionero en destacar el conflicto entre vida y capital, y el haber apostado por la constitución de una República Vasca, una idea que ha ido cogiendo fuerza en estos años. Asimismo, tienen intención de profundizar en el modelo de sindicalismo de contrapoder ya expuesto hace cinco años.

Avanzar en la transformación feminista, el proceso de euskaldunización, en la incorporación del enfoque ecosocialista y en su constitución como «sindicato antirracista» van a ser, según se apunta en el documento remitido a la militancia, algunos de los principales quehaceres organizativos en los próximos años

Sobre este último punto, citado por Aranburu como una de las principales novedades de este Congreso, en la ponencia se destaca que «ser antirracista es más que no ser racista» y se indica que «vamos a convertir a LAB en un sindicato antirracista, renovando para ello nuestra línea política, nuestra acción sindical y nuestra organización», y se anuncia que, con este objetivo, «necesitaremos una Secretaría Antirracista que se encargue de diseñar y dinamizar el proceso integral».

Se apunta demás que, para ello «tendremos que ir revisando y adaptando nuestras prácticas, costumbres, modos de funcionamiento, estructuras, criterios y protocolos desde esta nueva mirada».

Del mismo modo, en la ponencia se avanza una renovación de la política lingüística del sindicato, con una profundización «en las iniciativas y dinámicas para fomentar el uso del euskera y adquiriendo nuevos compromisos», y se explica además que «para poner en marcha las líneas de trabajo marcadas por la secretaría feminista y garantizar que el feminismo se aborde como línea transversal, será imprescindible reforzar la figura de las dinamizadoras feministas a nivel de Federación y Comarca».

«Profundos cambios» en el mundo

Respecto a la situación sociopolítica actual, LAB señala en el documento remitido a la militancia, que va a ser objeto de debate y que deberá ser refrendado en el Congreso, que «vivimos una crisis que recorre el mundo entero», y que más allá del nombre que se le ponga –sistémica, sindemica, múltiple– se resume en que «el sistema, que es injusto, se está haciendo inviable».

Partiendo de esta constatación, y echando la vista atrás, la ponencia destaca que a partir de la década de los 80 del siglo pasado, «las élites occidentales, cada vez más poderosas, lanzaron una ofensiva neoliberal con el objetivo de aumentar sus beneficios», de modo que «recortaron los derechos conseguidos por la lucha obrera y privatizaron los servicios públicos», provocando que las condiciones laborales y de vida empezaran a empeorar y la precarización a extenderse.

Con estos precedentes, se señala que el empeoramiento de las expectativas se aceleró a partir de 2008, que la «crisis económica» se convirtió en estructural, y que «la crisis climática y el agotamiento de materiales y fuentes energéticas, han sido el último golpe que ha roto por completo el antiguo imaginario del desarrollo».

El capitalismo está chocando con los límites del planeta. No hay recursos suficientes para alimentar el metabolismo capitalista, tal como lo hemos conocido hasta ahora», sostiene el sindicato abertzale, que añade que, en este contexto, está aumentando «la competencia entre bloques para apropiarse de los recursos que escasean» –destaca la pugna entre EEUU/OTAN vs China-Rusia– con la consiguiente multiplicación de «intervenciones», «saqueos» y «guerras imperialistas».

De igual modo, LAB hace una lectura muy crítica de la gestión de la pandemia del covid-19, en la que, señala, a la vida se le han antepuesto «el capitalismo, el heteropatriarcado y la geopolítica», y donde «se ha vuelto a destinar una gran cantidad de dinero público al ámbito privado».

A partir de este panorama, en el que también se aprecian algunas luces entre las sombras, se advierte de que se van a producir «profundos cambios, sí o sí, que recorrerán el mundo entero en la próxima década», que a su juicio estará caracterizada por una pugna entre «oligocracia y soberanía popular», la lucha por el rumbo de los cambios y la distribución de los recursos y entre «una transición a favor de la clase trabajadora o una pugna liderada por los poderosos».

Asimismo, desde el sindicato se observa que el proyecto de la Unión Europea ha entrado en crisis, se advierte de que «la guerra militar y comercial en Ucrania puede tener efectos devastadores en toda Europa» y se alerta de que, en medio del declive del sistema de partidos tradicionales y la crisis de la socialdemocracia, «impulsados por el fascismo renovado, se está dando una resurgimiento del racismo y el machismo». Una progresiva «decadencia y derechización» que también se aprecian en los estados español y francés.

Un nuevo ciclo de lucha

Siendo este el escenario global, LAB considera que en Euskal Herria, aun cuando «se notan tendencias preocupantes en diversos ámbitos» –distanciamiento entre territorios, descenso en el uso del euskara, desgaste de un autogobierno ya limitado…– permanece abierta «la posibilidad de desarrollar en el territorio vasco un proyecto colectivo soberano, socialista, ecologista, euskaldun, feminista», y afirma que los grandes retos a futuro son «la construcción de la convivencia democrática» y «afrontar la crisis global».

Y en ese camino, considera que en Euskal Herria «existe un amplio marco social que apuesta por la soberanía, el cambio radical de modelo y la redistribución de la riqueza», y valora que «hay que iniciar un ciclo de lucha que cambie las relaciones de fuerzas a todos los niveles: en los centros de trabajo, en la calle y en las instituciones» y que tenga como objetivo «crear una República Vasca que ponga la vida en el centro».

«Apostamos por un modelo que ponga la vida en el centro: el Socialismo Feminista Vasco. Y para construirlo, nuestra apuesta es construir una República Vasca confederal e independiente». De este modo resume LAB su alternativa estratégica.

Fijado el objetivo, el sindicato abertzale apunta que la constitución de un marco vasco de relaciones laborales y protección social «es uno de los ejes centrales de la construcción de la República Vasca» y el centro de su propia actividad.

También considera que «para promover la soberanía y la transformación social, el independentismo de izquierdas necesita desarrollar una estrategia conjunta» y «acordar unas bases comunes entre el ámbito sindical, el social y el político, respetando la autonomía de cada ámbito pero buscando sinergias en beneficio de nuestros objetivos en común».

Y en esta coyuntura histórica, LAB anuncia, como ha destacado Aranburu esta mañana, que «asumirá la responsabilidad de desarrollar una estrategia independentista transformadora, convirtiéndose en la referencia sindical del independentismo de izquierdas».