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Bilbo se sumerge en una Aste Nagusia «que vale por tres»

«¿No es para gritar?», ha preguntado repetidamente la pregonera Itziar Lazkano. Rugido del público en respuesta. Marijaia ya está en Bilbo, en una Aste Nagusia «que vale por tres». Son los tres años de parón por la pandemia que han acabado con el cohete lanzado por Iratxe Palacios desde el Arriaga.


Parece una frase hecha, pero es la pura realidad. Metidos como estamos en esta especie de tormenta perfecta de pandemia-guerra-crisis económica que va colocando barricadas a la vuelta a la normalidad, entre el personal hay ganas de fiesta, de saltar en mitad del Arenal, de bailar al ritmo de Rafaella Carrá –Pinpilinpauxa la homenajea– hasta desmadrarse, de permitirse hacer tonterías sin que te importe quién te vea, porque todo el mundo está parecido, y de ponerse un pañuelo azul al cuello y dejarse llevar entre las txosnas y los conciertos... o incluso, tirarte en grupo a la ría y bañarte, que lo han hecho algunos txosneros.

Ese ‘hambre’ se ha notado desde primeras horas de la tarde en Bilbo. Calor, sol y muy buen tiempo en la plaza del Arriaga y sus alrededores. Para las 19.00, hora en la que se ha lanzado el txupin, ya estaban completamente abarrotados de gente. Txarangas, konparsas, familias... con pañuelo azul Bilbao al cuello, de arrantzale o sin nada. Tanto da. El ambiente, muy festivo, tranquilo, muy de casa. Por cierto, el inicio se ha podido seguir en directo a través de NAIZ.

Pancartas y carteles han dado un énfasis reivindicativo a este acto. Desde dentro del Arriaga la perspectiva era impresionante: un mar de gente, y en medio, una ikurriña de buen tamaño con un ‘Gora Herria’ –la misma que se pudo ver también en el txupinazo de Sanfermines–, banderas palestinas, catalanas... y carteles y pancartas de grupos con reivindicaciones a favor del acercamiento de presas y presos vascos, con la exigente de ‘Independentzia eta sozialismoa’, pero también ‘Antolakuntza komunista hedatu’, de GKS, o ‘Gazte eta aske’, de Ernai. Otro recordaba el lema de la manifestación feminista convocada para la medianoche de este sábado: ‘Temblad cabrones: Beldurrak gurekin jai’.

Dentro del Arriaga, Marijaia, autoridades, personalidades de la vida cultural y social de Bilbo, comparseros... en medio de un ambiente caldeado –literal, muchísimo calor–. La corporación municipal ha sido recibida al pie de la escalinata central del teatro con un aurresku de honor. A continuación, se ha procedido en el foyer del teatro al cambio de testigo de pregonera y txupinera y a la entrega de la makila de mando y del soporte lanzador del txupin.

La pregonera y la txupinera de la anterior edición, Beatriz Sever e Itsasne Núñez, respectivamente, han entregado ambos símbolos a Itziar Lazkano e Iratxe Palacio... y luego todo ha terminado derivando, en un dejarse llevar por la fiesta de la calle: saltos, bailes, abrazos... Aste Nagusia es así.

La lectura del pregón, a cargo este año de la actriz y directora Itziar Lazkano, desde el balcón del Teatro Arriaga ha puesto emoción a un inicio soñado tras dos años de parón a causa de la pandemia.

Encaramada a la balconada del Arriaga y vestida con el característico y vistoso traje amarillo y bicornio negro de la pregonera, Lazkano ha hecho gritar al público con un pregón bilingüe, traducido simultáneamente al lenguaje de signos, en el que ha apelado a vivir una fiesta «libre de agresiones, radiante, elegante y feliz».

«Dicen los que saben echar cuentas que dos años no es mucho esperar, pero, en mi humilde opinión, 730 días sin sentir esta alegría es mucho esperar –ha reconocido–. 17.520 horas sin sentir el fresco del kalimotxo en la txosna. 1.251.200 minutos sin gigantes, sin oler a marmitako, sin conciertos... ¿No es para gritar? (gritos). Si, como dicen los que saben, la felicidad consiste en aprender a esperar, hemos tenido mucha paciencia», ha remarcado Lazkano.

«Que nos oigan los que no están, desde Miribilla a Zorrotza, de Uribarri al Peñascal, de Otxarkoaga a Monte Caramelo, Betolaza, Arangoiti, Ciudad Jardín, Atxuri, Santutxu, San Adrián. Que grite Bilbao, capital de la Vía Láctea. Que se enteren en el mundo entero de que, por fin, por fin, estamos de fiesta en Bilbao», ha sentenciado.

Por cierto, que la actriz y directora ha pedido con cariño a los asistentes «no seais cochinos» –aunque ha reconocido que se echaba en falta la tradición del «aguita amarilla entre dos coches»–, lo que no ha evitado que, antes del lanzamiento, numerosos jóvenes se han embadurnado con una mezcla de harina y huevo.

No podían esperar a que Iratxe Palacios, konpartsera de Tintigorri, lanzara el txupin que ha dado al fin inicio a Aste Nagusia y tras el cual ha aparecido Marijaia para desatar la fiesta hasta el próximo día 28. Y comparseros, bastantes, se han echado a la ría visualizando lo que significa esta Aste Nagusia. Un baño para quitarse tristezas que ha sido respondido con besos, lanzados desde la barca de los bomberos. Porque la fiesta es así, sin malos rollos a ser posible.

Luego Marijaia se han dirigido al espacio festivo, en el que ha inaugurado las txosnas, que son el resultado de mucho trabajo, mucha imaginación, mucho compromiso... y bastante ironía, en muchos casos. Hay un circo con políticos vascos como ‘estrellas’ en Satorrak, una denuncia contra el juego en Trikimailu o una ácida ‘máquina’ de dinero y enchufes creada por Hontzak para sacar a la luz el denominado ‘oasis vasco’.

La capital vizcaína vivirá a partir de este sábado nueve días continuados de fiestas, con un programa de 500 actos gratuitos que incluye 18 espectáculos teatrales de calle en diferentes escenarios, un txikigune con 33 actividades, fuegos artificiales, deporte rural, competiciones de traineras y más de cien actividades musicales previstas en nueve escenarios.