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Ecologistas y países vulnerables, decepcionados con el discurso de Biden en COP27

La ausencia de un «compromiso firme» sobre financiación y apoyo a naciones vulnerables al cambio climático, clave principal de esta cumbre, ha acarreado la decepción de organizaciones ecologistas y de estos estados con el discurso del mandatario estadounidense, Joe Biden.

Biden, en su alocución, esperada pero intrascedente, en este COP27. (Ahmad Gharabli | AFP)

Los países vulnerables al cambio climático, así como Greenpeace, han lamentado que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, no hiciera un «compromiso firme» en cuanto a la financiación y apoyo a estas naciones, e insisten en que el mandatario necesita «mostrar más liderazgo» en pérdidas y daños.

Así lo trasladaron portavoces de varios países menos desarrollados y de la organización ecologista Greenpeace, quienes este viernes reaccionaron al discurso de Biden ofrecido en la COP27, la 27ª cumbre del clima de la ONU que estos días se celebra en Sharm el Sheij y ha reunido a más de 190 estados para cooperar contra el cambio climático.

Desde el Foro Vulnerable ante el Clima de la presidencia de Ghana, el enviado especial Henry Kokotu transmitió en un comunicado su satisfacción por que EE.UU., el mayor responsable histórico de la crisis climática, haya regresado al Acuerdo de París, proceso que había abandonado durante el mandato del republicano Donald Trump.

Sin embargo, aseguró que «hasta ahora no hemos visto un compromiso total por su parte en materia de financiación y apoyo para ayudar a los países vulnerables al clima», y recalcó la importancia de que el mundo «se ocupe de las catástrofes climáticas» que más afectan.

«Ahora, en Sharm el Sheij, esperamos que el presidente de EE.UU. muestre un mayor liderazgo a la hora de comprometer nuevos fondos dedicados a las pérdidas y los daños y de poner en marcha mecanismos para su entrega (...) Otra cuenta bancaria en blanco no funcionará como resultado de la COP», aseveró Kokotu.

Por su parte, la jefa del grupo negociador de Países Menos Desarrollados (LDC, por sus siglas en inglés), Madeleine Sarr, advirtió que «el compromiso de EE.UU. será juzgado por sus acciones en materia de pérdidas y daños» para lo que «el mundo espera, y nosotros esperamos, el establecimiento de un mecanismo de financiación», dijo en declaraciones ofrecidas a los medios.

También el jefe de comunicación de Greenpeace Africa, Mbong Akiy, lamentó que «aunque cada dólar cuenta, el anuncio de hoy del presidente Biden de 150 millones de dólares estadounidenses está muy lejos de los 17.000 millones de dólares que faltan para alcanzar los 100.000 millones prometidos».

«El flujo de fondos de las economías ricas es fundamental para crear confianza y salvar millones de vidas de los impactos de los fenómenos meteorológicos extremos», afirmó, para resaltar que «el liderazgo real de Estados Unidos requiere que se presione para que se establezca un servicio de pérdidas y daños en Sharm el-Sheij».

Generalidades

La intervención de Biden este viernes ha estado marcada efectivamente por generalidades, como aseverar que el compromiso de su administración para combatir el cambio climático es «inquebrantable» y que está en condiciones de decir que su país cumplirá sus objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero para 2030.

El presidente estadounidense ha manifestado su deseo de aliviar las preocupaciones del país que podrían surgir al respecto del compromiso climático después de las elecciones de medio mandato celebradas en los días pasados.

«Hemos demostrado que una buena política climática es una buena política económica», ha defendido Biden. Y ha añadido que «Estados Unidos está poniendo su dinero donde dicen sus palabras», pero sin exponer nuevos compromisos.

El mandatario de Washington ha expuesto sus pasos para reducir las emisiones de metano en su país, uno de los gases con mayor potencial contaminante, y fomentará las soluciones de apoyo a los bosques tanto los de Africa como los de otros continentes.

Además, se ha comprometido en Egipto a aportar lo que le corresponde en 2024 para el fondo de adaptación de los países en desarrollo, una década después de que Estados Unidos y el resto de países desarrollados se comprometieran a aportar 100.000 millones de dólares anuales para construir infraestructuras verdes con las que adaptarse a las lluvias torrenciales, defenderse de las olas de calor y la sequía, exacerbadas por el cambio climático.

«Las turbulencias que estamos viendo alrededor de todo el mundo, especialmente tras el brutal ataque de Rusia contra Ucrania, está exacerbando la escasez de alimento, provocando máximos en los costes de la energía, incrementando la volatilidad de los mercados de la energía e incrementando la inflación global», ha comentado.

A su juicio, la guerra en Ucrania solo aumenta la urgencia de la necesaria transición del mundo a abandonar su dependencia de los combustibles fósiles.