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‘Itoiz. Udako sesioak’, un viaje entre acordes perpetuos

‘Itoiz. Udako sesioak’ es una obra que combina documental, testimonio y ficción y recuerda los primeros acordes de Itoiz. El proyecto parte de una casete en la que quedaron registrados sus primeros temas y se descubre como un viaje al pasado en el que Juan Karlos Perez ejerce de guía emocional.

Rodaje del documental ‘Itoiz. Udako sesioak’. (Jon URBE | FOKU)

El comienzo de esta historia se saltó el estribillo de una de las canciones más emblemáticas de Itoiz y no ocurrió en las fiestas de un pueblo cualquiera, se escenificó en las de Mutriku.

Entre la clientela de un bar, suponemos repleto, un hombre se acercó a otro para cantarle una canción al oído. Quien la escuchó, superado el susto inicial, reacccionó con sorpresa ante lo escuchado por que aquellos compases le llevaron de regreso a un pasado muy lejano, a un tiempo de voces y guitarras compartidas con su amigo Jose Garate ‘Foisis’ cuando ambos, cumplidos los quince años y ante una grabadora, dejaron plasmados los primeros esbozos de la que sería una de las carreras creativas más destacadas de la musica vasca.

Aquella canción recitada al oído de Juan Karlos Perez dio paso a la pregunta inevitable, «¿De dónde has sacado esa canción?». Quien la recitó le explicó entre sonrisas que era uno de los temas incluídos en una cinta de casete que, escrito en bolígrafo, llevaba por título ‘Udako sesioak’.

Una vieja cinta de casete 

Aquella cinta, grabada por Perez y Garate, fue el embrión de lo que sería Itoiz y en ella aparecen canciones que asomarían en su repertorio y otras, como en el caso de la escuchada con sorpresa, nunca más se supo de ellas.

Una cinta que Perez regaló a un amigo y que, con el paso del tiempo, recaló en aquel desconocido. Aunque pueda parecer el prólogo de una ficción, esta secuencia ocurrió realmente y sirvió como detonante para la puesta en marcha de un proyecto muy personal que la cineasta Larraitz Zuazo, respaldada desde la producción y el guion por Ainhoa Andraka y Zuri Goikoetxea, ha cobrado forma bajo el título 'Itoiz. Udako sesioak'.

Andraka y Goikoetxea, llegadas desde el Festival Internacional del Cine de Xixon tras recibir el Premio Europa Film Festivals con su ópera prima como directoras 'Cabeza y corazón', explicaron a GARA sobre este galardón que «estamos muy contentas y sorprendidas con este premio. Se trata de nuestra primera película como directoras y fue algo inesperado».

Sin tiempo apenas para disfrutar de este premio dedicado a un largometraje de ficción que narra cómo la selección estatal femenina de baloncesto en silla cuando tuvo, por primera vez en la historia, la posibilidad de clasificarse para unos Juegos Paralímpicos, ambas creadoras recalaron en la emblemática Sala Venecia de Mutriku para asistir al rodaje de unas escenas que formarán parte del nuevo proyecto en el que se encuentran inmersas, ‘Itoiz. Udako sesioak’. 

Para Ainhoa Andraka participar en este proyecto adquirió visos de reto porque «somos conscientes del gran peso emocional y artístico que tiene Itoiz para diferentes generaciones. También sentimos esa presión añadida pero hemos abordado este proyecto desde un gran respeto. La gran artífice de que todo esto sea una realidad parte del propio empeño de la directora. Para Larraitz Zuazo la música de Itoiz foma parte esencial de su banda sonora vital y ella se ha encargado de transmitirnos la ilusión que conlleva un proyecto muy especial y repleto de singularidades fascinantes».

Sobre lo que aportará ‘Udako sesioak’ al imaginario colectivo que rodea a Itoiz, Zuri Goikoetxea reveló que «se han rodado diferentes documentales sobre Itoiz y su gran eclosión dentro del pop, pero no teníamos constancia de sus pasos iniciales. Nuestra intención es la de indagar en esos inicios, cómo un grupo de chavales de Mutriku se reunieron para dar rienda suelta a sus intereses musicales y dentro de un estilo, como fue el rock progresivo, tan complejo y diferente a lo que podía escucharse en aquella época en Euskal Herria». 

Sobre la aportación del líder y compositor de Itoiz al documental, Goikoetxea explicó que «ha sido muy importante. Creo que para él supone un viaje inmersivo a la esencia de lo que fue el grupo. Ha sido muy generoso con nosotras y ha participado activamente, no solo desde su testimonio, sino ayudando a los chavales que interpretan a Itoiz. Por ejemplo, en las secuencias que hemos grabado en la sala Venecia se ha recreado la primera actuación de Indar Trabes. Jon Galarraga, Arnatz Puertas, Eritz Urkiri y Albar Cirarda son cuatro chavales de Motriko que también tocan en un grupo y que interpretan a los miembros originales de la banda. Perez estuvo en su local de ensayo asesorándoles».

Documental, ficción y un viaje testimonial

La estructura de ‘Itoiz. Udako sesioak’ se divide en tres líneas que, en palabras de Zuri Goikoetxea, son muy claras «tanto la directora como nosotras compartimos la idea común que abordar un fenómeno como fue Itoiz requería de diferentes lecturas. Por ese motivo, en su metraje cohabitan la ficción, el documental y lo testimonial. Contamos con una base de ficción en la que se han recreado diferentes actuaciones de Itoiz, el propio testimonio de los integrantes de la banda original y una gran base de archivo. En relación a este punto creo que todas hemos sido coincidentes en nuestra sorpresa. Cabe recordar que de aquellos años apenas hay constancia audiovisual y tuvimos que hacer un llamamiento público para que la gente aportara el material de Itoiz que tenían en sus casas. El resultado ha sido increíble y es tal la cantidad reunida que el largometraje podía haber dado paso a una serie. En este apartado hemos contado con la ayuda de una pieza fundamental, el archivo de Juan Luis Markaida que fue su fotógrafo oficial, desde sus inicios, y cuenta con una gran cantidad de imágenes que son desconocidas porque fueron descartadas en su día. Creo que una de las sorpresas que incluye este proyecto es su faceta de descubrirnos material inédito de la banda, tanto visual como sonoro».

La plena vigencia de un repertorio

Más allá de su componente documental, ‘Itoiz. Udako sesioak’ adquiere un fuerte factor emocional que engarza con la propia esencia mágica del cine. Sobre ello, ambas productoras y co-guionistas fueron coincidentes en recordar que «Larraitz Zuazo ha sido la encargada de aportar ese toque emocional que requería un proyecto de estas características, para ella es una obra muy personal. Más allá de ese elemento nostálgico que puede suscitar revivir el pasado, predomina el valor de la vigencia de un repertorio de una banda que siempre fue a contracorriente. Un ejemplo claro de este elemento de ‘pulsión viva’ lo hemos vivido en la sala Venecia mientras se rodaba el concierto, en un epicentro musical de un época en cuyo interior todavía resuenan esos ecos de los 70. La magia del cine se ha hecho evidente con esta recreación de unos acordes y unos chavales subidos al escenario cargados de nervios e ilusión y que tenían como objetivo inicial en aquella actuación sacar dinero para el viaje de estudios y dentro de un entorno de cubatas, cervezas y humo que nos ayudan a redescubrir un paisaje que nunca se olvida y que todavía guarda multitud de secretos».

Todo ello cobrará forma definitiva tras su paso por la sala de montaje y un estreno que se producirá, con casi toda certeza, el próximo mes de junio, en esos días previos al calor y el sol que siempre tendemos a asociar a la antesala de los conciertos de Itoiz.

Itoiz, una disolución sorprendente y honesta

En ‘Itoiz. Udako sesioak’, Juan Karlos Perez inicia un viaje a la esencia del grupo, reviviendo los comienzos de la banda como un grupo de rock progresivo en el Mutriku en los años 70. Sobre esta base, siempre asoma la cuestión relativa a la disolución de Itoiz.

Según Ainhoa Andraka y Zuri Goikoetxea «Juan Karlos Perez dice que a medida que acudía más gente a sus conciertos, fueron perdiendo ilusión. Supongo que también prevalece la idea, muy honesta y coherente, de que es mejor retirarte cuando estás en tu mejor momento».