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Eusko Trenbide Sarea incumple su palabra con el total derribo de la estación de Donostia

La estación del Norte de Donostia, que databa de 1864, fue la pasada semana víctima de las excavadoras. Desde Eusko Trenbide Sarea se aseguró en su día que el proyecto de futura estación para el TAV mantendría «el valor histórico» del edificio, pero a lo sumo se construirá una réplica de la fachada.

El edificio de la estación del Norte es historia convertida en cascotes. (Jon URBE | FOKU)

Primero se desguazó la estructura metálica, construida en los talleres parisinos de Gustave Eiffel. Sí, el de la famosa torre. Y la pasada semana, el viernes, junto antes del largo fin de semana, llegó el derribo del edificio, construido en 1864 por el ingeniero francés Alexandre Casimir Letourneur y ampliado en 1880, cuando adquirió el aspecto que ha mantenido durante 143 años.   

La futura estación del TAV de Donostia se ha llevado por delante siglo y medio de patrimonio arquitectónico, que en teoría estaba protegido pero que ha quedado reducido a trozos de hierro y cascotes. En la nota publicada por Eusko Trenbide Sarea (ETS) en julio de 2020, con motivo del arranque de las obras, se puede leer que «se ampliará el edificio de la terminal actual con dos plantas adicionales y se restaurará la marquesina». En un vídeo adjunto, Rafa Marcano, director de obra de ETS, aseguraba que «el edificio actual de la estación se mantendrá como acceso a alta velocidad y cercanías». Y añadía que el proyecto «mantiene el valor histórico tanto del pórtico de la estación del Norte como de la marquesina».

Aunque el TAV es competencia del Gobierno español, la construcción de la estación está siendo llevada a cabo por el Ejecutivo autonómico, que más adelante pasará la factura. El presupuesto asciende a 80,4 millones, con una previsión de tiempo inicial de 42 meses, lo que supondría terminar en enero de 2024.

El digital elDiario.es indicaba el sábado que fuentes de Departamento de Planificación Territorial, Vivienda y Transportes del Gobierno de Lakua le habían asegurado que la estructura metálica se restaurará y se volverá a colocar, y que la fachada de la Estación «se volverá a reconstruir con las características arquitectónicas anteriores». Pero será en todo caso una réplica, como la torre Eiffel que se alza en Las Vegas. Para ello se modificó en su día el Plan de Especial de Protección del Patrimonio Urbano Construido (PEPPUC), con una norma a medida para esta obra.

Áncora y Amigos del Ferrocarril

La asociación Áncora, que pelea por la conservación del valor arquitectónico de la capital guipuzcoana, ha denunciado que «el escándalo es mayúsculo, porque todas las informaciones garantizaban al menos la preservación de la fachada por tratarse de un bien protegido. Las obras se están acometiendo con una notable falta de transparencia, ya que en ningún momento se ha podido consultar el proyecto del arquitecto Jon Montero, a pesar de las reiteradas peticiones que se han efectuado en el Ayuntamiento».

La Asociación de Amigos del Ferrocarril de Gipuzkoa (AAFG) ha remarcado que «desde que se presentó el proyecto final de la remodelación integral de la estación, nadie contaba ni sospechaba con la destrucción del histórico edificio de viajeros del siglo XIX, patrimonio ferroviario de Euskadi y único en todo el Estado. Siempre hemos mantenido una postura firme para la conservación integral y restauración de la marquesina de los talleres de Eiffel y del edificio de viajeros, así como la de la ‘Puerta de Brandemburgo’».