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Panathinaikos vuelve a una Final Four tras cerrarle la puerta en las narices a Maccabi (81-72)

Los 26 puntos de Kendrick Nunn y el espectacular ambiente del OAKA han tumbado al conjunto israelí, que ha visto cómoi su sueño de movilizar a su tropa a Berlín ha quedado en agua de borrajas. Los de Ergin Ataman han roto una sequía de diez años tras adelantarse al final del tercer cuarto.

Kendrick Nunn ha marcado la diferencia a favor de Panathinaikos con sus triples y su sangre fría. (@EUROLEAGUE)

PANATHINAIKOS 81 (3) - MACCABI 72 (2)

¡Por fin hay un segundo semifinalista en la Euroliga 2023/24! El OAKAS ha presentado sus mejores galas, como en sus mejores días, para poner el broche a la eliminatoria entre Panathinaikos y Maccabi que ha tenido de todo, y no siempre bueno, ciertamente.

Hasta la fecha, los 19 partidos de desempate anteriores a este que ha vivido la Euroliga en su etapa contemporánea habían terminado en triunfo local y este martes, aunque le haya costado lo suyo, Panathinaikos ha conseguido que esa inercia no se rompiera. Maccabi ha dominado el juego y el marcador hasta el tramo final del tercer cuarto, bajo la batuta del hispano-norteamericano Lorenzo Brown, que ha terminado firmando 19 puntos y 7 asistencias –5 en el primer cuarto–. Pero solo Josh Nebo ha estado a la altura requerida en el bando macabeo, mientras que un Panathinaikos que ha ido claramente de menos a más, con Sloukas y Ergin Ataman poniendo pasdión y cerebro desde el banquillo y Kendrick Nunn, autor de 26 puntos, marcando la diferencia desde el parqué, han devuelto a los «verdes» de Atenas a una final four después de 10 años de ausencia y una larga travesía por el desierto.

Y desde un plano fuera de lo estrictamente deportivo, haber evitado que Maccabi pudiera «asaltar» las gradas del Mercedes-Benz Arena de Berlín ha sido todo un alivio. En ese sentido, el esfuerzo colectivo de Panathinaikos, con jugadores como Papapetrou, el propio Sloukas, Juancho Hernangómez o Mathias Lessort, incluso un secundario como Panagiotis Kalaitzakis, que con su defensa ha terminado de sacar del partido al cuadro macabeo, ha sido digno de todo elogio. Panathinaikos ha superado sus propios miedos y complejos y se ha colado en la Final Four con todas las de la ley.

Pasados de vueltas

Con todo, ha sido Maccabi, pese al ambiente del OAKA, quien ha comenzado mejor, jugando con mucha mayor fluidez y acierto, e imponiendo su físico atrás para adelantarse 4-9, dirigido el cuadro macabeo por Lorenzo Brown –con la baja de Baldwin, como en el cuarto partido– ante un PAO muy fallón y algo pasado de revoluciones.

Lorenzo Brown ha repartido su quinta asistencia cuando Josh Nebo ha establecido el 8-15, fruto de un juego más racional y menos pasional en el bando macabeo mientras que el acierto de PAO ha atendido mucho más a la pulsión de la sangre y del ánimo de sus aficionados, aunque Jerian Grant ha comenzado al menos a conectar un par de triples, lo que ha dado algo de aire al juego heleno, que no ha tardado en elevar el tono defensivo al límite de lo legal, como ha hecho su rival en evidente correspondencia.

Todo el primer cuarto ha resultado una remontada frustrada del conjunto de Ergin Ataman, que ha tenido el buen tino de meter a su jugador faro y guía, como es Kostas Sloukas, en los instantes finales del período. Un robo culminado a la contra por el base, más un triple que se le ha salido de dentro ha dado a resultas de ello un final de cuarto con 19-21 para el Maccabi, mucho menos cómodo que en los primeros compases, aunque manteniendo siempre la cabeza, pero viendo a su vez que varios de sus jugadores, como James Webb y Jake Cohen, se han cargado con dos personales.

El primer triple de Kendrick Nunn ha inaugurado el cuarto para adelantar fugazmente al conjunto griego, replicado por Blatt a la siguiente jugada. Sin Baldwin en el partido, DiBartolomeo y Blatt han sufrido los rigores de una defensa física del PAO en los momentos de respiro de Lorenzo Brown, mientras que la pelea por cada rebote ha dejado patente una fuerte agresividad por parte de los dos equipos. Sea como fuere, Maccabi ha seguido manteniendo la iniciativa en el marcador, en buena medida porque su rival se ha dejado un buen número de tiros libres en la gatera. Con todo, un parcial de 8-2, con buenos minutos de un Juancho Hernangómez recuperado de una combinación de una sinusitis y problemas musculares y un triple de Sloukas han devuelto la delantera a los de Ataman, 32-30, provocando el delirio en el OAKA y obligando a Oded Kattash a llamar al orden a los suyos, sobre todo porque sin Lorenzo Brown las cosas no se veían tan claras en el bando israelí.

La igualdad ha sido una aliada inquebrantable de toda esta serie y este desempate no podía ser menos. Como queda dicho, el juego macabeo con Lorenzo Brown ha sido otro, mucho más lúcido y fluido, y siempre más cerebral que el de su adversario, lo cual le ha valido a Maccabi para volver a ponerse por delante, ya en la recta final de la primera mitad. En todo caso, entre Sloukas y Papapetrou han pergeñado un parcial de 7-2 que ha dejado el duelo empatado a 41 al descanso, con un último tiro de Kendrick Nujnn para los locales que se ha escapado tras el escupitajo con el que lo ha repelido el aro.

Remontada colectiva

Ha sido un día duro para Mathias Lessort, ya que todo lo que ha dado en defensa y rebote, se lo ha quitado a su equipo con acciones debajo del aro que han rozado sin premio el «dos más uno», con el corolario de un rosario completo de tiros libres fallados. Y sin embargo, Ergin Ataman ha apostado por el interior galo, debido a su contagiosa intensidad, pese a su ¡3 de 14! en tiros libres.

Y, sin embargo, Panathinaikos ha terminado el tercer asalto por delante por un exiguo 58-56. La entrada de Hernangómez ha desahogado a Lessort y mientras el ataque del Maccabi ha ido a estrellarse ante la intensidad helena, Kendrick Nunn y Kostas Antetokounmpo no han perdonado desde la línea de tiros libres. De hecho, los de Ataman han superado su máxima ventaja de todo el partido merced a un parcial de 6-0 en el amanecer del último asalto: 64-56 y el OAKA a punto de caerse del éxtasis colectivo, y más cuando el parcial lo ha cerrado un triple de Papapetrou.

De pronto, la solidez israelí se ha empezado a resquebrajar, como si hubieran descubierto de pronto que su sueño de meter a toda su hinchada en el Mercedes-Benz Arena de Berlín no fuera a cumplirse. Más aún, el trío arbitral ha colado un par de técnicas también a favor de Panathinaikos y después de haber ido a remolque durante toda la serie, el conjunto ateniense se ha visto con una opción clara de romper el partido, ya en los cinco últimos minutos por jugarse y un 68-58 en el luminoso tras dos tiros libres de un Mitoglou crecido, igual que Kalaitzakis, el «stopper» defensivo del PAO que ha enviado a Sloukas al banquillo hasta la recta final.

Tamir Blatt y Lorenzo Brown han devuelto a la anotación al Maccabi con tres triples consecutivos, pero Kendrick Nunn, crecido en su condición de faro anotador del PAO, les ha dado cumplida réplica para delirio de sus incondicionales. Los de Oded Kattash no han querido rendirse bajo ningún concepto, pero hasta Lessort ha conseguido romper su sequía debajo del aro para ir poniendo el sello al boleto a Berlín. Y, por primera vez desde hace muchos años, la temible hinchada del ‘Gate 13’ ha puesto al OAKA en pie entonando el «Orto Magiko», himno que pone al trébol del Panathinaikos poderes alucinógenos por encima de cualquier otra sustancia. Y en esa comunión psicotrópica colectiva, cantando el tiro libre que al fin ha conectado Mathias Lessort como si fuera un gol de la victoria, más el sexto triple de Kendrick Nunn, ha alcanzado el conjunto heleno su primera Final Four desde 2014.