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El mandamás del Tour desbarata la estrategia de Visma de hacerse con la etapa

En otra demostración de poderío físico, Tadej Pogacar (UAE) ha desbaratado la estrategia de Visma, que ha peleado desde el principio por forzar la fuga en busca de una etapa que finalmente no ha podido conseguir Matteo Jorgenson, superado por el esloveno en la última subida a Isola 2000.

Un desbocado Pogacar ha vuelto a mostrar su enorme superioridad, esta vez en Isola 2000. (Marco BERTORELLO | AFP PHOTO)

Tadej Pogacar no sacia su hambre de triunfos y en la primera etapa plenamente alpina, entre Embrun e Isola 2000, sobre 144,6 kilómetros, ha vuelto a entrar en solitario, atacando en la última ascensión y desbaratando la estrategia de Visma de ganar la etapa.

La escuadra neerlandesa ha forzado la fuga desde el principio, logrando meter a varios corredores en la escapada buena –Matteo Jorgenson, Wilco Kelderman y Christophe Laporte– y realizando un trabajo conjunto que ha permitido abrir un hueco de cuatro minutos sobre el pelotón.

Muchos han sido los escenarios que se han abierto a raíz de ese movimiento de Visma. ¿Iba a atacar Vingegaard a Pogacar en un último intento por desbancar o poner a prueba al balcánico? Posteriormente se ha visto que no.

En la primera subida de la jornada, el Col de Vars –18,8 kms. al 5,7%–, ha comenzado a hacerse notar el otro protagonista del día, un Richard Carapaz (EF) que ha sudado lo suyo para meterse en la aventura.

Con un UAE comandando el pelotón, se ha llegado al inicio de la presente edición del Tour, La Bonette –2.802 metros, 22,9 kms. al 6,9%–, una ascensión en la que Nils Politt ha realizado una criba importante, reduciendo el gran grupo a apenas una veintena de componentes.

Mientras tanto, el sexteto de cabeza ha mantenido la diferencia de casi cuatro minutos, cruzando la cima en primer lugar un Carapaz que se hace con el maillot de lunares, algo que sería histórico para Ecuador.

Tras una bajada técnica y peligrosa, en la que ha habido relevo en la cabeza con Pavel Sivakov y Marc Soler, la victoria parcial se ha jugado en la última subida, a Isola 2000 –16,1 kms. al 7,1%–.

Los fugados han arribado a pie de puerto con la misma distancia de cuatro minutos, una brecha que abría la esperanza a que en dicho selecto grupo se disputase el triunfo parcial, cosa que luego se ha demostrado que no era así.

Jorgenson, otra vez con la miel en los labios

Ya en las primeras rampas, el esfuerzo acumulado de toda la etapa ha comenzado a pasar factura. Primero a Cristian Rodríguez (Arkea) y, más tarde, a Jai Hindley (Bora), que no ha tenido en este Tour las piernas del Giro de 2022.

Con cuatro en cabeza y a falta de todavía algo más de 13 kilómetros para meta, Jorgenson ha abandonado la compañía de sus compañeros de aventura, abriendo un hueco que ha llegado a ser de algo más de medio minuto.

Carapaz, al igual que Simon Yates (Jayco), han intentado seguir su estela, pero les ha resultado imposible, mientras que a casi nueve kilómetros para la conclusión, Pogacar ha decidido sumar su decimoquinta victoria en la carrera gala.

A su arreón han tratado de responder Remco Evenepoel (Soudal) y Jonas Vingegaard (Visma) que, apenas unos metros después, han preferido vigilarse el uno al otro en lugar de desfondarse detrás del esloveno.

Ayudado por un Mikel Landa que ha vuelto a estar en los puestos cabeceros y que afronta la posibilidad de luchar por el cuarto puesto o una etapa este sábado, Evenepoel incluso se ha atrevido a atacarle a Vingegaard, aunque el danés se ha defendido bien.

Por su parte, Pogacar ha puesto su habitual ritmo endemoniado y los segundos de diferencia sobre el ganador de la París-Niza y compañía –ha comenzado con dos minutos y medio de desventaja– han comenzado a caer como fruta madura.

El momento de la conexión entre ambos corredores se ha producido a dos kilómetros de la llegada. El esloveno ha vuelto a realizar una nueva arrancada, ha dejado atrás con mucha facilidad al estadounidense y se ha marchado para entrar en solitario por cuarta vez en esta edición del Tour.

Como ya le sucediese el año pasado en la subida a Puy de Dome con Michael Woods (Israel), Jorgenson ha vuelto a quedarse con la miel en los labios de lograr una etapa para corroborar su gran crecimiento deportivo.

Por si la prueba ya no estaba suficientemente decidida, el balcánico les ha infligido 1.42 a los que se supone van a ser sus compañeros de podio en Niza, a falta de otra etapa alpina y la contrarreloj final.