Un Osasuna empapado de borrachera copera acoge el regreso a casa de Iñigo Pérez
Con el subidón todavía del pase a cuartos copero, Osasuna acoge el regreso a casa de Iñigo Pérez –domingo, El Sadar, 18.30, Movistar–, a quien no se le ha dado nada mal medirse a su exequipo, al que ha vencido en las dos ocasiones en las que se ha enfrentado.
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Con la moral por las nubes después de su victoria copera en San Mamés, Osasuna recibe a uno de sus hijos pródigos, que regresa por primera vez a El Sadar como técnico rival.
Iñigo Pérez, primer fichaje de la era Arrasate –se le pagó 750.000 euros por su traspaso–, militó en la escuadra rojilla durante cuatro campañas y fue de los artífices que contribuyó al último ascenso, dejando un muy buen recuerdo por su compromiso sobre el césped y en el vestuario.
Una vez finalizada su trayectoria como futbolista, de la mano de Andoni Iraola, con quien coincidió varias temporadas en el Athletic y siendo su ayudante, comenzó su andadura por los banquillos.
Por algunos problemas burocráticos, no pudo acompañar al de Usurbil en su aventura inglesa en el Bournemouth, pero su buen hacer en el cuadro vallecano le brindó la posibilidad de hacerse con sus riendas en febrero del año pasado.
Con un estilo de fútbol bonito, ofensivo y valiente, llevó al conjunto madrileño a una salvación holgada y no son pocos los que consideran que es el objeto de deseo de Osasuna para dirigir al equipo el próximo ejercicio.
«Soy osasunista» ha reconocido en la previa, un factor añadido a tener en cuenta para reforzar dicha tesis, sumado a que el compromiso del club navarro con Vicente Moreno solo se ha ceñido a un año, por muy bien que lo esté haciendo el preparador valenciano.
«Va a ser raro enfrentarme en El Sadar como primer entrenador, pues soy de allí, he jugado allí y siempre se genera este vínculo, pero una vez que llegas, no existe eso. De hecho, por ello prefieres ganar», ha señalado, lo que también habla de su espíritu competitivo.
El Rayo, un peligroso visitante
Enfrente tendrá un Osasuna que deberá reconducir su subidón copero para recuperar la autoestima en la competición liguera, donde no gana desde principios de noviembre pasado, cuando lo hizo frente al Valladolid con un solitario gol de penalti de Budimir, ahora convertido en el mejor goleador extranjero de la historia de la entidad rojilla.
La escuadra navarra recibe a un adversario peligroso, pues ha obtenido más puntos fuera de casa que en propio terreno –13 frente a 12–, que tiene la misma estadística de resultados, aunque su balance de goles a favor está equilibrado (22-22), no así el de los rojillos (23-28).
Además, acumula cinco jornadas ligueras consecutivas sin perder, tras haber ganado a Valencia y Celta, además de firmar tablas ante Real Madrid, Villarreal y Betis, tres equipos llamados a estar en la parte alta de la tabla. Osasuna, en cambio, suma siete seguidas sin conocer la victoria.
La única ventaja para los anfitriones es su actual situación anímica, con la flechita para arriba tras su pase a cuartos coperos, mientras que el Rayo resultó eliminado por la Real en Anoeta.
Bryan Zaragoza sigue siendo baja, aunque se espera que ya esté disponible para la próxima semana frente a Las Palmas, mientras que Rubén Peña ha regresado a la convocatoria tras superar un proceso febril.
Por su parte, el Rayo no podrá contar con el central ghanés Abdul Mumin, que está sancionado, ni con el delantero Randy Nteka, en este caso lesionado. En principio, el primero será sustituido por el exrojillo Aridane y el hueco del segundo podría ser ocupado por Sergio Camello.