Imanol Rayo plasma el proceso de hacer cine en su libro ‘Los Últimos Artesanos’
El director y guionista Imanol Rayo ha publicado, de la mano de la editorial Erein, el libro ‘Los Últimos Artesanos’, en el que ha recogido los testimonios de los cineastas Pedro Olea, Imanol Uribe y Enrique Urbizu y el colectivo Moriarti, a cerca de sus maneras de trabajar.
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Los pormenores del trabajo artesano de cuatro cineastas de diferentes generaciones plasmados en un libro escrito por otro cineasta, así podría presentarse ‘Los Últimos Artesanos’, la obra que ha publicado Imanol Rayo de la mano de Erein.
Rayo ha presentado el libro en la Biblioteca Municipal de Donostia, acompañado por el editor Inazio Mujika Iraola y el autor del prólogo de la obra, Miguel Zozaya Fernández. Entre los tres han desgajado los detalles de ‘Los Últimos Artesanos’.
Preguntado por Mujika acerca de la artesanía de la propia obra, Rayo ha explicado que si bien lo recogido en el libro son entrevistas, tienen más de conversación que de interrogatorio, puesto que no ha cuestionado a los cineastas desde el punto de vista de un periodista, sino del querer saber de un director y guionista.
Para ello, ha entrevistado a los cineastas Pedro Olea, Imanol Uribe y Enrique Urbizu, y al colectivo Moriarti. Una década separa a cada entrevistado del siguiente; pertenecen, por lo tanto, a diferentes generaciones, pero comparten un mismo hacer. Así, les ha preguntado sobre sus métodos de trabajo, preferencias técnicas, cuestiones organizativas y resolución de problemas, entre otras cuestiones.
Sin embargo, el germen de la obra no es otro que Mario Camus, más concretamente, su fallecimiento. Y es que Rayo llevaba tiempo queriendo tratar con él «para recabar su testimonio de un cine que ya no se hacía», pero la muerte se le adelantó.
No obstante, ha conseguido reunir en un solo libro los testimonios de varios cineastas «de temáticas muy distintas, pero que comparten ese elemento formal», explica Rayo, «esa forma de hacer cine». También pertenecen a la etiqueta de ‘cine vasco’, en la que no ha querido profundizar demasiado.
El carácter distendido de las conversaciones que ha mantenido con los autores ha permitido que florezcan en ellas confesiones y toques de humor que hacen amena la lectura de una obra que, sin duda, despertará el interés de todo amante del séptimo arte.
Zozaya ha destacado la singularidad del libro, puesto que, según sus propias palabras, «los cineastas no suelen dedicarse a publicar libros y menos sobre otros». A su modo de ver, es, además, un «proyecto necesario» que tiene sentido por dos motivos, principalmente: porque recoge en un soporte tangible el testimonio de los mencionados cineastas y porque los testimonios en cuestión van más allá de la recopilación de anécdotas, «son entrevistas profundas».