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«El Topo es una marca que se está saliendo más allá de sus fronteras»

Coincidiendo con el veinte aniversario de la constitución de Euskal Trenbide Sarea (ETS), Tabakalera ha acogido este martes una jornada centrada en el pasado, presente y futuro del Topo, nombre popular del servicio ferroviario entre Donostia y Hendaia.

Kike González y Juanjo Olaizola han repasado la historia del Topo en una charla repleta de anécdotas. (NAIZ)

La sociedad pública Euskal Trenbide Sarea (ETS) cumple dos décadas desde su constitución. En el marco de esta efeméride, la pasada semana celebró una jornada en el Palacio Euskalduna de Bilbo, que ha tenido continuidad este martes en Donostia, concretamente en Tabakalera.

La sesión ha estado centrada en el pasado, presente y futuro del Topo, nombre popular que en su origen se refería al servicio entre Donostia y Hendaia, pero del que Kike González, director de Circulación y Gestión del Servicio de ETS, ha destacado que «es una marca que se está saliendo más allá de sus fronteras, la gente ya habla del coger el Topo a Zarautz».

El propio González, junto al director del Museo de Ferrocarril ubicado en Azpeitia, Juanjo Olaizola, ha protagonizado una amena y apasionada charla desde sus más de cuatro décadas de experiencia. El Topo es más que centenario, puesto que fue abierto en 1912. Olaizola ha explicado que «en una crónica de la inauguración un periodista ya apuntó que la gente ‘lo llamaba el Topo’, por los agujeros que se habían hecho», así que el sobrenombre le viene desde sus orígenes.

Ha destacado también que «parecía absurdo hacer un tren paralelo a otro ya existente», en referencia a la línea de Renfe, pero sin embargo fue un éxito. El servicio había sido puesto en marcha por iniciativa privada, y en los 50 del pasado siglo ya no era tan rentable y «se dejó de invertir, fue el boom del vehículo privado». Con el acceso generalizado al coche como símbolo de estatus, la gente renegaba del transporte público.

De ese modo, «hace medio siglo el Topo era un desastre», con derrumbes en los túneles que no se solucionaban y que obligaban a transbordos en autobús. El servicio pertenecía a una empresa llamada Sociedad Explotadora de Ferrocarriles y Tranvías (SEFT), pero las siglas se leían como Se Espera Fuerte Trompazo.

Contrabando de equipos de música

En 1982 pasó a manos públicas con la sociedad Euskotren. En aquella época entró a trabajar Kike González en la estación de la plaza Easo, que era compartida por el Topo y ‘Los Vascos’, que así se llamaban los trenes que se dirigían hacia Bilbo, gestionados por FEVE (Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha). Eran tiempos de «estaciones en mitad de la nada, como las de Lasarte o Getaria-Oikina».

Fueron años también de «contrabando», con partes de los vagones que se desmontaban para esconder equipos de música que se traían desde Hendaia sin declararlos en la aduana que había junto al Puente Internacional sobre el Bidasoa. Los viajeros bajaban del tren, cruzaban a pie por la garita policial y volvían a subirse para seguir su viaje.
 
En estas últimas décadas se han construido el túnel y la estación de Intxaurrondo o los ramales hasta Lasarte-Oria y Altza, y para 2026 está prevista la puesta en marcha de la pasante de Donostia y del tramo soterrado que unirá Altza y Galtzaraborda a través de Pasai Antxo. Juanjo Olaizola, parafraseando a Alfonso Guerra, ha vaticinado que «dentro de un año al Topo no lo va a conocer ni la madre que lo parió».

«Si a la ciudadanía le das un servicio de calidad, la gente responde. Los precursores del Topo tenían claro que su razón de ser era llegar hasta el centro de Donostia. En su día había un ramal de tranvía hacia Hernani, pero murió por inanición porque llegaba solo hasta Amara, que entonces era lo que era», ha rememorado el director del Museo de Azpeitia. En sus orígenes este tranvía llegaba hasta la plaza Gipuzkoa, con la última estación en la calle Peñaflorida, pero en 1954 se limitó su acceso hasta la plaza Centenario y solo cuatro años más tarde tuvo que bajar la persiana. 

Hormigonado en la estación Centro-La Concha

De lo que vendrá en los próximos meses ha hablado la consejera de Movilidad Sostenible, Susana García Chueca, quien ha anunciado que ya se ha culminado el hormigonado de la estación Centro-La Concha, mientras que la de Benta Berri está terminada y en Amara-Easo faltan solo unos detalles.

García Chueca ha apuntado que en estos veinte años ETS ha invertido 2.288 millones de euros en modernizar el servicio en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. Como retos futuros ha mencionado, entre otros, el intercambiador Topo-Renfe en Riberas de Loiola, la construcción de las líneas 4 y 5 del Metro de Bilbo o la ampliación de los tranvías de Bilbo y Gasteiz a Zorrotzaurre y Zabalgana, respectivamente.

Junto a ello. ha recordado que ETS se está encargando de construir la plataforma para el TAV en Gipuzkoa, donde se encuentra a las puertas de finalizar la estación de Atotxa. En paralelo, ETS trabaja en la redacción de los proyectos de los accesos a Bilbo y el nudo de Arkaute, y antes de fin de año iniciará las obras de la Variante Sur Ferroviaria, en Bizkaia. «En total, estos trabajos realizados por encomienda han supuesto una inversión de 2.000 millones de euros que, al tratarse de infraestructuras de titularidad estatal, el Gobierno Vasco descuenta del Cupo», ha explicado.