La apertura del paso de Rafah esconde otra herramienta genocida
La apertura prevista del paso de Rafah excluye la entrada de ayuda, y estará sometida a condiciones y a un estricto control militar israelí, incluida una gran instalación que empleará alta tecnología para seleccionar a los palestinos y acelerar la limpieza étnica del territorio.
Para leer este artículo
regístrate gratis o suscríbete
¿Ya estás registrado o suscrito? Iniciar sesión
Se te han agotado los clicks
Fuentes de la Autoridad Palestina y medios árabes avanzaron ayer la apertura el domingo del cruce de Rafah, que une Egipto con la Franja de Gaza, pero no para mercancías; solo para peatones y tanto para la entrada como para la salida del territorio palestino.
Tras la entrega del cuerpo del último prisionero israelí, el paso debía haberse abierto ya, pero estas fuentes apuntaron a «trámites logísticos» para explicar el retraso. De hecho, la Corte Internacional de Justicia ya ordenó en 2024 que se mantenga abierto el cruce de Rafah para garantizar la prestación de servicios básicos y asistencia humanitaria.
Lo que parece ahora un avance en el proceso de alto el fuego, esconde otra vuelta de tuerca en el genocidio del pueblo palestino y una herramienta en la limpieza étnica de la Franja.
De entrada, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ya ha dejado claro que la apertura tendrá lugar solo «bajo supervisión del Ejército (israelí) en ambos sentidos», y ha impuesto estrictas condiciones. Así, no servirá para el paso de suministros a Gaza, a pesar de la extrema urgencia que padece la población de bienes básicos, incluidos materiales para levantar refugios, combustible y medicamentos.
En un primer momento, las salidas de la ciudad se limitarán a personas enfermas, heridas, estudiantes con visado y personas con otras nacionalidades y permiso de residencia. El comité palestino recientemente formado para administrar la Franja de Gaza bajo la tutela de la Junta colonial de Donald Trump debería encargarse de enviar la lista de nombres a las autoridades israelíes para su aprobación.
Abrir el paso para salir y condicionar la entrada a un duro control militar supone de facto otro medio de ir expulsando a una población exhausta y aún bajo las bombas.
Según el general israelí Amir Avivi, asesor del Gobierno que ha elaborado planes de limpieza étnica, Israel ha despejado la tierra en Rafah, una zona ya devasta durante más de dos años, para construir una enorme instalación de control militar, capaz de albergar a cientos de miles de personas, equipada con métodos de identificación, incluido el reconocimiento facial, para rastrear a todos los palestinos que entran o salen.
«Lo que están construyendo es, en realidad, un mecanismo de clasificación humana que recuerda a los puntos de selección de la era nazi», explicó a Al-Jazeera el analista palestino Wissam Afifa. «Es una herramienta para el filtrado racial y la continuación del genocidio por otros medios», añadió.
Centros de clasificación humana
Afifa sostiene que estas grandes «estaciones de clasificación humana» están diseñadas para disuadir el regreso de los gazatíes que salgan de la Franja. Para el analista, este control forzará a los palestinos al exilio para evitar los interrogatorios, humillaciones y el riesgo de arresto, reforzando el objetivo de la limpieza étnica. El precedente de los cientos de controles que infestan Cisjordania anticipó que los movimientos quedarán al arbitrio de los militares.
Equipos de investigación de Al-Jazeera confirmaron, a través de imágenes de satélite, que el Ejército ha nivelado desde principios de diciembre un área de 1,3 kilómetros cuadrados al oeste de Rafah.
Este plan encaja en el propósito declarado por Netanyahu de mantener el control de toda Gaza. Actualmente, el Ejército ocupa el 58% de la Franja, un espacio delimitado por la «línea amarilla», la demarcación ambigua que, además, va moviendo, ganando cada vez más terreno y preparando la ocupa- ción definitiva en lugar de la retirada prevista en el acuerdo de alto el fuego, ed donde ha expulsado a la población.
Netanyahu avanzó el lunes que el próximo paso es el desarme de los palestinos y no la reconstrucción de Gaza.
La comunidad internacional se queda, como mucho, en las declaraciones. Bélgica, Canadá, Dinamarca, Portugal, el Estado español, el Estado francés, Irlanda, Gran Bretaña, Islandia y Noruega exhortaron ayer a Israel a permitir la entrada de ayuda humanitaria en Gaza sin obstáculos.
Ataque de colonos en Masafer Yatta
Colonos israelíes atacaron, quemaron casas e hirieron a numerosos palestinos en tres de las aldeas que componen Masafer Yatta, en las colinas del sur de Hebrón y lugar donde se rodó el documental “No Other Land”, ganador del Óscar 2025. «Colonos terroristas roban cientos de ovejas, incendian aldeas y atacan a los residentes. No hay ambulancias ni camiones de bomberos», denunció Basel Adra, codirector de dicho documental y residente de Masafer Yatta. El grupo de colonos, algunos armados, irrumpieron en Khirbet al-Fakhit, Halawa y Jalet al-Daba, donde apedrearon varias casas y rociaron al menos el interior de una de ellas con gas pimienta, además de herir a varios niños y mujeres. Bajo la protección de las fuerzas israelíes, robaron 150 ovejas y provocaron un incendio, mientras los soldados bloquearon a las ambulancias.
Cisjordania
El Ejercitó israelí mató el martes al palestino Mohamed Rajih Nasrallah, de 20 años, al dispararle durante una incursión en la ciudad de Dhahiriya, al sur de Hebrón, en la que, además, hubo heridos.