La empresa MSD detalló el día 21 a Salud qué hacer con cada bebé mal vacunado
La firma MSD detalló a Salud el 21 de enero qué hacer con cada persona a las que se le aplicaron dosis caducadas desde el 31 de octubre, informando de que en 103 casos no garantizaban su aficacía. El 22 de enero, la Agencia Española de Medicamentos abundó en que solo las de noviembre eran seguras.
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El laboratorio MSD (Merck Sharp & Dohme), que desarrolla la vacuna Vaxelis, detalló el 21 de enero qué hacer con cada uno de los casos en los que a bebés y adultos se les administró desde Osakidetza dosis caducadas de la hexavalente.
El documento enviado a Salud consiste en un excel que recoge 263 casillas con cada una de la vacunas, dónde se han pinchado y a qué tipo de persona. En unos casos, sostiene que la dosis administrada puede ser todavía válida, y en otros 103 casos, que no.
Según la documentación a la que ha tenido acceso GARA, en estos 103 casos el laboratorio MSD detalla que «los datos actuales de estabilidad del Departamento de Estabilidad NO APOYAN la estabilidad y ponencia de la dosis administrada» En el resto de los casos escribe que los «datos de estabilidad actuales de Apoyo Divisional RESPALDAN la estabilidad y potencia de la dosis administrada».
Cabe decir que el 16 al mediodía ya se disponía de un documento similar, aunque limitado al centro de salud de Iztueta, Errenteria, donde una enfermera informó la víspera del primer caso de vacunación con un lote caducado. Como puede comprobarse, hay una relación ágil entre Salud Pública y el laboratorio MSD
Consulta a la Agencia del Medicamento
La documentación de MSD ya hacía ver el 21 de enero la necesidad de revacunar a 103 personas, la mayoría niños menores de un año. Pero, según la impresión de fuentes internas, la cúpula del Departamento no era partidaria de abrir una puerta que obligaba a dar muchas explicaciones públicas.
Se recurrió entonces a hacer una consulta el día 22, al parecer todavía informal, a la Agencia Española de Medicamentos, un paso que resulta totalmente inusual. De todas formas, su respuesta fue que las dosis administradas «durante el mes de noviembre no se deben considerar como dosis caducadas, pues están dentro de su periodo de validez».
Esto supone que entre el 21 y el 22 de enero la Consejería de Salud ya tenía un marco científico con el que actuar. Algunas fuentes hablan también de informes privados del Consejo Asesor de Vacunación que recomendaban una revacunación más general. Pero nadie hizo nada. Y pese a haber quien desde Salud Pública trataba de tomar iniciativas, la cúpula de Salud perseveraba en la contención de daños.
La llamada de Ubera, determinante
Desde que el 15 de enero la enfermera de Iztueta da el primer aviso, la información va extendiéndose en los ámbitos sanitarios, primero por Gipuzkoa y después por Bizkaia. Para el 22 de enero la noticia está bastante generalizada dentro de Osakidetza.
El 19 de enero EH Bildu empieza a recibir noticias de «decenas de niños y niñas a los que se habían suministrado vacunas caducadas. Y el 21 de enero reciben ya confirmaciones directas fehacientes.
Dentro de la estructura de Salud se observa nerviosismo entre departamentos y choque de pareceres sobre qué hacer.
La parlamentaria Rebeka Ubera, su equipo y la dirección de EH Bildu siguen confirmando datos dentro de la estructura de Salud, hasta que el martes 27 ya tienen un cuadro cabal de cuál es la situación. Saben que las vacunas caducadas administradas no son tóxicas, pero el peligro es que tampoco son todo lo eficaces que debieran.
Es entonces cuando Rebeka Ubera llama por teléfono al consejero de Salud, Alberto Martínez, le cuenta lo que sabe y éste se lo confirma. No es cierto que, como dijo ayer el presidente del EBB, Aitor Esteban, fuera el consejero quién llamó a la oposición y EH Bildu se aprovechó de su «inocencia».
También se ha dicho que la Consejería estaba contactando con las familias para evitar una alarma innecesaria, lo que fue «reventado» por el registro de la pregunta de EH Bildu. Tampoco es cierto. Salud no se puso en contacto con nadie hasta después de la llamada.
Patada en el hormiguero
A partir de que el caso se conoce públicamente, da la impresión de que se dio una patada en el hormiguero. Por la tarde, Salud confirma las vacunaciones con dosis caducadas, pero no dice qué va a hacer cuando desde una semana antes tiene las indicaciones del fabricante y una primera recomendación de la Agencia Española de Medicamentos.
Al día siguiente, 28 de enero, en Agurain, el consejero anuncia que solo 103 dosis deben considerarse caducadas. Pero, de nuevo, hay que destacar que eso ya lo sabían desde que recibieron el informe de MSD el 21 de enero. Y hay quien sigue sin entender por qué se vuelve a recurrir a la Agencia Española de Medicamentos, que esta vez aduce que puede seguirse sin ninguna revacunación.
Finalmente, tras una larga reunión, el Consejo Asesor de Vacunas recomienda las 103 revacunaciones. Pero al día siguiente vuelve a saltar la sorpresa. Ahora solo serán 30, porque en el resto hay errores de registro. Algo que puede tener relación con que, cuando las vacunas pasan de Salud Pública a Osakidetza, se pierde en gran medida su trazabilidad, ya que no hay una casilla en la que dejar constancia de su caducidad.