El asedio de Trump a Cuba pone en el foco la entrega de crudo mexicano
Después de la intervención contra Venezuela, México se convirtió en el principal sustento de petróleo a Cuba. Estados Unidos presiona para cortar el suministro y ahogar a la población de la isla.
Para leer este artículo
regístrate gratis o suscríbete
¿Ya estás registrado o suscrito? Iniciar sesión
Se te han agotado los clicks
«Cuba está a punto de caer. Cuba es una nación a punto del colapso». El presidente de EEUU, Donald Trump, tiene a la isla caribeña en el punto de mira. Tras su intervención en Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores, el inquilino de la Casa Blanca considera que Cuba podría ser el siguiente en caer, asfixiado por la falta de apoyo desde Caracas. Para ello, Washington necesita mover otra pieza que en los últimos años se ha convertido en un importante sustento para el Gobierno de Miguel Díaz-Canel: México. El Ejecutivo azteca, primero con Andrés Manuel López Obrador y ahora con Claudia Sheinbaum, se convirtió en un gran aliado en términos diplomáticos y ayudas directas a través de envío de petróleo. Ahora, la diplomacia de la amenaza de Trump amaga con cortar también este grifo.
Sus advertencias llevan semanas resonando en México. A mediados de enero insistió en que no llegase más crudo ni más dinero a Cuba. Se refería a Venezuela, pero era un recado también para México, con quien mantiene una relación de constante exigencia. Solo como recuerdo, el Gobierno ha entregado a cerca de 100 miembros del crimen organizado sin seguir ningún procedimiento legal solo para contentar a EEUU. Respecto a Cuba, México envió entre julio de 2023 y septiem- bre de 2025 cerca de 17,3 millones de barriles de petróleo y productos derivados, según datos de Gasolinas del Bienestar SA de CV, filial de Pemex, la petrolera estatal que existe desde que el general Lázaro Cárdenas expropió los pozos hace casi un siglo.
Según Sheinbaum, las entregas se realizan por dos vías: a través de contratos de Pemex con instituciones cubanas y mediante un esquema de ayuda humanitaria. Por su parte, Cuba proporcionó apoyo médico a México durante la pandemia del covid 19 y en años posteriores.
El apoyo mexicano a Cuba ha generado el rechazo en sectores de la oposición, cada vez más minoritaria. La derecha acusa al Gobierno de poner en peligro a sus ciudadanos por cuestiones ideológicas. En realidad, la animadversión de los conservadores hacia Cuba y la revolución es histórica. El mayor ejemplo es el desplante del expresidente Vicente Fox a Fidel Castro, al que le soltó un «comes y te vas» en un encuentro de la ONU en Monterrey.
«Decisión soberana»
Eso cambió con López Obrador, siempre crítico con el bloqueo y admirador del proceso cubano. Pero ahora las amenazas de Trump ponen en riesgo esta relación. Primero fueron las advertencias y luego llegó una filtración a Bloomberg que señalaba que el último envío de crudo a Cuba había sido suspendido. Para evitar polémicas, Sheinbaum trató de desviar la atención. «Como hemos dicho, es una decisión soberana. Y Pemex toma sus decisiones. Entonces, también hemos dicho, la decisión de México de vender o dar por razones humanitarias petróleo a Cuba tiene que ver con una decisión soberana que ha venido desde hace muchos años, no es reciente», dijo.
Lo que hizo la presidenta fue jugar al despiste. Dejó en manos de Pemex la decisión última de entregar o no el petróleo, pero asumiendo que la suspensión podía ocurrir. Es decir, que las presiones de Trump podían tener efecto. Después, Washington dijo que cualquier país que entregue crudo a Cuba se expone a aranceles. En su declaración, la Casa Blanca justificó sus amenazas por la «hostilidad» de Cuba hacia su Gobierno y mezcló en unos pocos párrafos los supuestos sistemas de inteligencia rusos desplegados en la isla con el supuesto apoyo a Hizbulah y Hamas. Además, dejó claro que estas amenazas forman parte de la misma estrategia que incluye los bombardeos contra Irán y la intervención en Venezuela.
Esta es una forma de presión de Trump a la que México es especialmente vulnerable, ya que comparte 3.000 kilómetros de frontera y una fuerte relación comercial. Por el momento, parece que el Gobierno de Sheinbaum va a ceder a las presiones y suspender el envío de crudo, aunque lo disfrace de decisión soberana. La presidenta dijo el viernes que mantendría sus apoyos «sin dañar a México», lo que implica reconocer la capacidad de Trump para condicionar su política exterior.
La esperanza de Trump es que Cuba caiga sola, despojada del petróleo venezolano y mexicano. El Gobierno de Miguel Díaz-Canel respondió denunciando la agresión «fascista» y sin adelantar cómo resolverá la crisis. Hay analistas que dicen que apenas dispondría de crudo para seis u ocho semanas. Habrá que ver cuál es el próximo movimiento de Trump, que ha convertido el asedio a la revolución en una de sus principales líneas políticas.